Durante el mes de abril y hasta mediados de mayo, el todo Badajoz se va
de primeras comuniones. Quién no tiene un familiar, amiguito o amiguita
que hace la Primera Comunión.
Y durante los fines de semana no hay una plaza libre en los mejores
restaurantes y ventas del extrarradio de la ciudad. Después de la ceremonia
religiosa en las parroquias o en las capillas de los colegios
religiosos, las familias al completo --con gentes venidas de todos los
rincones del mapa hispano-- se van a disfrutar de un opíparo banquete,
donde no falta de nada. Casi como en una boda, vamos.
Ellas, ataviadas de princesas, y ellos, de marineritos o aviadores con
mando en plaza, serán el centro de la jornada, al cabo de la cual
recibirán tropecientos regalos, a cual más sofisticado y caro. No es de
extrañar, pues, que las primeras comuniones hoy día cuesten un ojo de
la cara y parte del otro. Hasta 3.000 machacantes, dicen los que saben
de estas cosas.
Sea lo que fuere, niños y niñas de Badajoz, muchas felicidades en el día de vuestra Primera Comunión.