Velada artística-musical en honor de José de Espronceda (y II)

Por El Avisador - 19 de Abril, 2008, 19:38, Categoría: General

Ayer, viernes, se celebró la segunda jornada de la velada literaria-musical que organizamos en el Grupo del Avisador, junto a unos amigos, con ocasión del Bicentenario de Espronceda, en el Museo Luis de Morales. Casi lleno, con presencia masiva de gentes venidas del barrio del Gurugú, acompañando al Coro y a su directora, la veteranísima, pero siempre lúcida, María Socorro Azcona.
Jornada donde primó la sencillez, tanto literaria como musical, y el personal lo agradeció con sus aplausos. En esta ocasión hubo diversas lecturas de párrafos de El Diablo Mundo, del poeta nacido en un chozo en las afueras de Almendralejo, intercalándose con varias actuaciones del singular Coro, formada por veinte recias damas del Gurugú y María Socorro, una navarra de pro, de la Congregación marianista, que lleva la intemerata ayudando a las gentes del barrio en su promoción social, cultural y, claro es, religiosa. Todas ellas ataviadas con camisola blanca, pantalón azul y airosa bufanda violeta al cuello.
Dirigió el cotarro, con su proverbial saber estar, ilustrando los "tiempos muertos" con pasajes de la vida de Espronceda, Pepe Rabanal, que estaba en su salsa, disfrutando como un bendito.
Y a la hora de leer los pasajes, allí que salieron a la palestra escritores y gente letrada como Agustín Romero, José Antonio Rebolledo, José Manuel Sito Lerate, Javier Feijóo y el abajo firmante, además, claro es, del todoterrenal Rabanal.

SITO Y FEIJÓO
Sito y Feijóo, grandes declamadores, además, lo bordaron, y se llevaron los mejores aplausos. Por su parte, Sito hizo un bis con un soneto de propia cosecha, titulado "A un huerto que arrasó incendio". Y pudimos escucharle:

Ceniza el huerto, polvo y polvareda,
polvo yo y el ayer, la parra y el grillo,
polvo el verde limón luego amarillo,
y polvo el limonar con su vereda.

De aquel huerto o edén ya nada queda,

donde leía y no era tan chiquillo,
admirado del verso y su estribillo,
el canto del cosaco, de Espronceda.

Y ya canta, ya canta la cigarra,
la lírica elegía del sendero,
con sonido de cuerda de guitarra.

Y ya lloro, ya lloro plañidero,
la defunción y muerte de la parra,
el tristísimo fin del limonero.


A MARI ÁNGELES
Pero en el caso de Feijóo, el apasionado poeta del castúo, que va el menda y comienza a leer una gavilla de textos, unos de Espronceda y otros, salidos de su magín, alguno en el dialecto de Luis Chamnizo, el de
El Miajón de los castúos. Y, el remate de los tomates, que va el susodicho y le recita uno a la patronal, a su Marí Ángeles del alma, que se encontraba entre el público. Y todos pudimos oir:

En tu mirada encontré
la luz ciega de quien ama,
los caminos hacia el cielo,
la más sosegada calma.

Y todo eran flores y besos del castúo enamorado. Y la gente, alucinada, con la boca abierta, oyendo piropos y versos amorosos sin cuento:

En tus labios dibujados
con miguelángelo trazo,
de amapola su color,
encontré el sedoso tacto
de un limpio beso de amor.

Y mira que nuestro conductor del programa le estaba haciendo señas para que cortase, que se estaba pasando de madre, padre y muy señor mío. Pero, nada, colegas, allí había que rematar:

Sobre tu piel de cereza
el perfume de una flor,
el sabor de una mañana,
la dulzura de una nana
en nido de ruiseñor.

Y en tu alma..., mi ventana.


La gente aplaudiría a rabiar el numerito del tal Feijóo, fuera de programa, y la Mari Ángeles, en las filas de atrás, no sabía si reir, llorar o salir a escape.
No es de extrañar, pues, que al término de la velada, Mari Ángeles, protagonista involuntaria del piropeo marital, se viera rodeada de una corte de madamas de buen ver pidiéndole la receta. Pero, ¿que le dará al castúo, que tan bien le baila el agua?

CORO DE LAS MUJERES DEL GURUGÚ
Pero lo bueno vendría con la actuación del Coro del Centro de Mujeres del Gurugú, que deleitarían al personal con ocho piezas, procedentes del folklore popular español, con algunas muestras del extremeño. Y estas fueron las que cantaron, todas ellas bajo la atenta dirección de María Socorro:


Sierra de Mariola
Pimentoneras

Aquel sombrero

Jota montijana

La zarzuela

Madre del alma

Los Colorines

Romance del prisionero


Buena muestra, vive Dios.

GRATO AMBIENTE
Finalmente decir que la gente se lo pasó muy bien, se repartieron más avisadores de Lectura y Enrique Vidarte fue el notario de lo que aconteció. Con lo que nos despedimos hasta el año que viene, si Dios quiere. A ser posible, en el patio del magnífico claustro del Luis de Morales.

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