Cuatro generaciones de maestrinos y maestrinas

Por El Avisador - 15 de Abril, 2008, 23:51, Categoría: General

Ayer tarde dio comienzo en Badajoz el I Encuentro intergeneracional de Docentes, subtitulado "De la tiza a la pizarra magnética", con gran asistencia de profesores y profesoras, además de inspectoras y otro personal de la Enseñanza. Y de cuatro generaciones, cuatro: maestros jubilatas, idem. en activo, idem. en prácticas y alumnos de la UEx, los nonnatos, vamos. Y el Centro de Profesores, la vieja Escuela de Magisterio pacense, que se pondría de bote en bote con el señor director, Manuel Fernández Díaz, de tiros largos, recibiendo a la concurrencia con muy finos modales. Al que se uniría después Enrique Pérez Pérez, marqués de Repérez, nuestro ínclito director provincial de Educación, que también se puso a saludar y a dar besos y abrazos a diestro y siniestro. Uno de los mejores abrazadores de España este Repérez, sin duda. Y allí que nos dieron a la patronal y a este escribano una bolsa guay, un CD y una agenda, con su correspondiente bolígrafo. Todo muy rebonito y tal, pero un fallo clamoroso, señor director: ¡faltaba una alfombra roja en la escalinata! Monte usted una reunión histórica, con abuelos, padres, hijos y nietos pedagógicos y sin alfombra para la posteridad. Imperdonable, oiga. ¡Y también faltaban los paparazis para hacernos la foto de familia!, se quejaba otro descontento al lado.

Y con el retraso habitual de los actos oficiales, que pasaban 25 minutos de la hora anunciada, entraba en el salón de actos la comitiva principal, con la consejera de Educación, Eva María Pérez y López, a la cabeza.
Y en el estrado, de izquierda a derecha, se situarían el mentado Repérez, la consejera y el dire.
Nuestro superintendente daría la bienvenida al personal, que casi llenaba el salón, explicando el porqué de este Encuentro. En un edificio que pronto, el próximo año, cumplirá medio siglo: la vieja Escuela de Magisterio
(1959-2009). Y diría cosas rebonitas de todos, empezando por los maestros jubilatasy pensionistas, cuando tuvieron que ejercer en "unas escuelas donde olía a tiza, a goma de borrar, a brasero de picón y, sobre todo, a honradez". Y el menda que haría un retrato atinado de las cuatro generaciones, despachándolas con esta frase lapidaria: "De los jubilados, su experiencia; de los que están en activo, su responsabilidad; de los que están en prácticas, su ilusión; y de los estudiantes, su capacidad de transformación". Este muchacho va para cargo alto. Y si no, al tiempo.

Le siguió en el uso de la palabra doña Eva María, mi consejera favorita, que, con palabras sencillas, hizo un discurso institucional, cuya música me "sonaba", de haberla oído antes en otros selectos auditorios. Y se mostró encantada de haberse conocido por estar en un acto inédito para ella: las cuatro generaciones de marras, todas a tiro. Y habló clarito del futuro de la educación en la Extremadura del siglo XXI, en un mundo tan cambiante como el que nos ha tocado vivir. "Sabiendo conjugar lo global y lo singular, la tradición y la modernidad, pero sin romper con el pasado". Haciéndonos la pregunta del millón. "¿Está la escuela preparada para afrontar los retos de un mundo con cambios tan vertiginosos como los que estamos viviendo?". El que lo sepa, que levante la mano. Exponiendo a continuación los principios educativos que, en su opinión, deberían regir en el mundo educativo del siglo XXI, "mundo para los sueños, la ilusión y el optimismo". "Nada se logra si no se sueña antes, que el mundo educativo es el mundo de los sueños", diría como remate final nuestra institutriz de Educación en Extremadura. Un cerrado aplauso premiaría su discurso.
A pesar de los laureles y los plácemes recibidos, tengo que darle un toque a mi consejera favorita. Y es que hace sus discursos con demasiado seriedad. Como si estuviera examinándose ante un alto tribunal universitario.  Como leyendo alguna tesis doctoral sobre "La idiosincrasia subyacente en los panfletos del Avisador". Hay que sonreir más, consejera de mis entretelas, y mirar más los caretos de la audiencia. Que a ese mundo de la ilusión, del optimismo y de la felicidad hay que ponerle la mejor de las sonrisas. ¿O no?

Por último, remataría la tarde el todoterrenal Andrés Núñez de Lemus, un maestro que ha recorrido casi todas las escalas de la profesión, inlcuída la de jefazo de la Unidad de Programas Educativos. Y nos daría un discurso repleto de experiencias y vivencias mil sobre "El oficio de maestro: un compromiso personal y profesional". Y con mucho sentido del humor, lo que haría muy grato su seguimiento. Y nos hablaría de casi todo: qué es educar, situación actual de la enseñanza, la sociedad de la información, fines de la educación, aprender a pensar, saber ser, la familia, la globalización, el tiempo libre, la diversidad, los conflictos sociales, cómo resolverlos, el oficio de maestro, aprender para la vida, qué se nos pide, cómo nos consideran, lo que un enseñante debiera conocer, la formación del profesorado, disfrutar con nuestra profesión, renovación de la enseñanza, la lectura compartida, escuchar a los demás, encarar sus problemas. ¿Problemas?, ninguno, porque "si queremos, podemos". ¿Lo ven?, de todo. Una enciclopedia pedagógica andante el tal Andrés.

MESA REDONDA
Después del recreo y el cafelito en el cercano bar Los Alféreces --que cada uno se pagó de su bolsillo, que don Manuel ni estaba ni se le esperaba--, vino la segunda parte de la parte contratante, con una amenísima mesa redonda, donde junto al señor director, que hacía de moderador, estaban Nati, una profesora jubilada, Manolo, un profe en activo, Emilio, otro, pero en prácticas y, por último, María Luisa, una jovencísima estudiante de Psicopedagogía.

Y allí se trataron de forma sucinta y curiosa una serie de asuntos que el señor director sacaba de su ordenata --que para eso es el señor director--, para que les contestaran los de la mesa. Y los temas fueron de los más variopintos: sistemas de acceso a la profesión, horarios, sueldos, condiciones de trabajo, nº de alumnos por aula, materiales utilizados en el aula, relación profesor-alumno, sistemas de castigos utilizados, ambiente político-religioso-sindical de cada época, relación del maestro con las autoridades del pueblo, etc., etc. Y allí se pudieron comprobar las extraordinarias diferencias que los separaban. Especialmente, entre la más antigua y la más moderna de las generaciones. Abismal. De la noche al día. Y, para animar el cotarro, que el señor director fue ilustrando con canciones de cada época, pidiendo que levantaran la mano quiénes se identificaban con ellas. Y allí se escucharon canciones como "Soy minero", de Antonio Molina, "Hoy no me puedo levantar", de Mecano, "Bulería", del ricitos del Bisbal, y una cuarta de "chunda-chunda-chunda", irreconocible para el abajo firmante, pero que los jóvenes y jóvenas del salón tatareaban con mucho salero, moviendo los bodys y todo.

Para completar el acto, hubo más intervenciones de los profes y alumnos asistentes, completándose la información que se buscaba. Sólo faltó que hubieran puesto unas escenas de pelis de cada época, para que al dire lo hubieran llamado de Canal Extremadura TV para darle un programa reality show
como presentador. Muy bueno lo suyo, don Manuel.
Antes de su marcha, hubo tiempo para saludar a la consejera, que se alegró de verme, pues --me dijo-- me sigue la pista por El Avisador. ¡Y yo sin saberlo! Y aproveché para regalarle uno de mis últimos libros, el tocho sobre El Glosario del Carnaval de Badajoz (1981-2005), editado por el Ayuntamiento pacense hace tres años.

HOY, SEGUNDA JORNADA
Hoy, miércoles, segunda jornada con la participación de Alfonso López-Fando Lavalle, psicólogo del Centro de Desarrollo Personal (CLAVES), que hablará sobre
Currículum emocional. Será a partir de las 17 horas. Recordando que el CPR de Badajoz está en el 15 de la avenida de Colón.

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