La dita, no la dieta. A ver si leéis mejor, colegas. Para los más
jóvenes e imberbes, recordarles que la dita era un sistema tradicional
de venta a plazos que ha venido funcionando en Badajoz, principalmente,
en sus barriadas más alejadas del centro, hasta las décadas de los 60 y
de los 70. El sistema era muy sencillo: el ditero, un vendedor
ambulante que ofrecía toda clase de mercancías para el hogar, con su
carrito a mano, pasaba por las casas de la vecindad ofreciendo sus
productos. Que era de todo un poco: vajillas, cubiertos, telas,
juguetes, ovillos de lana, cerámica decorativa, cuadros del Sagrado
Corazón, etc. La gente compraba y pagaba como una "entrada", para ir
abonando el resto en sucesivas visitas, ya semanales o mensuales. El
buhonero lo apuntaba todo en una abultada libreta y lo que escribía o
tachaba iba a misa. Nada de facturas y papelas, con lo que engorroso
que era eso, cuando el ditero muchas veces era analfabeto. Y la gente,
tan contenta de ir comprando sus cosas y pagarlas a su conveniencia.
COMPRE HOY Y PAGUE EN JULIO
Pues bien, desaparecida la dita antigua, pervive la postmoderna, pero
dando toda clase de facilidades a los usuarios y compradores. Pero, eso
sí, sin llevarte los productos a tu casa, que hay que mover el
esqueleto y vistar las tiendas. Y máxime
tal como está el patio, el de todos, uno que no es
particular, pero cuando llueve se moja, como los demás. Y en Badajoz,
desde hace un tiempo están proliferando ofertas comerciales mil, como
una que he visto este mediodía en la plazoleta de los Dragones de
Hernán Cortés, frente por frente donde antes estuviera el mítico
cuartel de Caballería del mismo nombre. Una tienda pacense de
electrodomésticos que
quiere tirar la casa por la ventana, con un cartel donde ofrece una
"fórmula fácil en electrodomésticos", que es ésta: "Compre hoy y pague
en julio".
Lo dicho, una dita postmoderna, pero sin soltar los cuartos en tres meses.