Alfonso Doncel, el hombre-objeto

Por El Avisador - 4 de Abril, 2008, 16:05, Categoría: General

El pasado 2 asistíamos en el magnífico Salón de Plenos de la Diputación Provincial, el de los techos y medallones de Adelardo Covarsí, a la presentación de un libro raro, libro-objeto lo llaman los postmodernos, titulado Refugios. Y lo primero que te encuentras es el Salón repleto de gente variopinta, hasta las trancas, con gente de pie y sentada en sillas supletorias. Pero, ¿qué pasa aquí? ¿Algún personaje del artisterío nacional? Y me entero de que el tocho-objeto en cuestión es la última invención de un tal Alfonso Doncel, con fotos de Pedro Casero y prólogo de Antonio Sáez. Y que este libro no es de los corrientes, con sus pastas duras, sus hojas, sus parrafadas y sus fotos e ilustraciones. No, hijo, no. Que consta de un librillo de 36 páginas en papel Queaicolour Nature Calcaire de 100 gramos --no un papelote cualquiera, por cierto--, a tamaño 31,5x31,5 cms., con 15 textos y otras tantas fotos en b/n, más el prólogo, impreso en los talleres pacenses de Indugrafic y encuadernado y serigrafiado en los madrileños de Carpidea, más una pieza de porcelana mayólica, de 23x23 cms., numerada y firmada por el autor, elaborada una a una mediante moldeado e impresión sobre uno de los cinco negativos realizados en escayola de alta precisión, posteriormente cocida a mil grados en los talleres de Ildefondo Muñoz, de Cerámica Barcarrota, siendo cada pieza única y diferente del resto. Todas, en sus correspondientes estuches/carpetas de cartón piedra entelado en lino negro y serigrafiado en blanco, con un interior en tafetán gris plata, tamaño final 34x34 cms. y grosor de 5 cms. Y cada ejemplar --60, firmados y numerados correlativamente con números arábigos, más 5, con las siglas P. A. (prueba de autor)--, conteniendo un certificado de autenticidad. ¿Queréis más?

PRESENTACIÓN
Y de esto y de siete cosas más nos enteramos en la presentación del mentado libro-objeto, con una frescura que no conocíamos por estos lares, con sus toques de humor y tal. Como que en algún momento aquello parecía El Club de la Comedia. E intervendrían, por orden de aparición ante el micro, los siguientes sujetos: Paco Muñoz, director del Área de Cultura y Participación Ciudadana de la Diputación, Enrique García Fuentes, escritor y director del Aula de Poesía Enrique Díez Canedo, Pedro Casero, el fotógrafo, para rematar el mismísimo hombre-objeto, Alfonso Doncel. De los Doncel de toda la vida en Badajoz, los ligados a las conocidas librerías y editoriales Doncel, Arqueros y La Alianza.
Y escuchando al tal Alfonso (Badajoz, 1963), nos damos cuenta de que estamos ante un tipo de gran personalidad, un creador nato, un artista polifacético --pintor, escultor, fotógrafo, diseñador gráfico y lo que haga falta--, siempre a la búsqueda de nuevos lenguajes, de nuevas formas de expresión artística. A modo de "espacios de reflexión", que dicen los postmodernos. Con numerosas experiencias que sumar en su currículum: Hipótesis de veratis (2001), Indicios (2004-2005), Haiku de sueño (2006), La Raya, una invitación al pensamiento expansivo (Lisboa, Madrid, Badajoz, 2005-2006), El anillo de Schödinger (Évora, Cáceres, Badajoz, Don Benito, Talavera, 2007-2008) y, ahora, Refugios (2008). Este muchacho promete.

COPICHUELA EN DADÁ
Y otra originalidad más fue que, al término de la presentación, el doncel guaperas que invita a la selecta concurrencia a una copichuela en Dadá, un café-bar abierto recientemente en la plazuela de la Soledad, y que en sus paredes podía verse parte de la obra donceliana. Y el local, que se puso de bote en bote. Y mucha gente fuera, en la plaza, con la fresca. Con tropecientos amigos, conocidos y admiradores del tal Alfonso. Que se pasaría todo el rato saludando y dando besos y abrazos a discreción. Como si fuera un artista de los caros, colegas. Y cómo se llevaba a las mozas del lugar. A todas, mire usted. Y los demás, con dentina. Y cómo le admiraban los mozos, arrobaditos, sin pestañear. Pero ¿qué les dará el tío? Y entre tanta doncelmanía, tiempo para tomarnos unas copichuelas. Un Martín Berdugo, tinto joven, añada 2007, un excelente riberadelduero de las acreditadas Bodegas de Martín Berdugo, de Aranda del Duero. Acompañado de unos bocaditos y otras exquisiteces que sentaron de maravilla. Tras lo que pasamos a unos cócteles de cava y cerezas, con cava Vía de la Plata, de las Bodegas del mismo nombre, de Almendralejo, mire usted. Y, al final, unos pinchos frutales, rebozados con chocolate recién sacado del horno. Exquisitos.
Y cuando pasaba el menda por mi lado, que aprovecho un momento para saludarle, que no lo conocía:
--Enhorabuena, joven, me llamo Pedro...
--¡Ah, el Avisador!
--¡¡¡¡¡¡
--Si ya conozco su blog, que me lo leo todos los días...
--i¡¡¡¡¡
--Unas amigas mías me lo recomendaron y, mira, lo tengo en "favoritos"...
--¡¡¡¡¡¡
--Apunta, que te doy mi correo electrónico, que estoy para lo que me necesites...

Y allá que se fue en volandas el sonriente Alfonso Doncel, mi hombre-objeto favorito, a darse otro baño de multitudes entre su legión de amigos y amigas que lo esperaban. Había que seguir celebrando su último éxito, que, visto lo visto, se lo merecía.

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