Querido Pedro:
Con todos los respetos y consideración, me permito opinar que el asunto del cambio de horario me parece de
bastante mayor importancia que el que le das. El ahorro que se
consigue no es una minucia, como algunos estiman.
Creo que lo que se logra con este asunto es muy superior y beneficioso
que las pequeñas molestias, escasamente temporales, que determinadas
personas sufren. No sé si también las sufren y se quejan cuando,
cualquier día de cada año, prolongan su jornada para asistir a una cena,
a una fiesta, a un velatorio, etc.; circunstancias que se suelen
alargar más de una hora y que ni se notan.
Por otra parte, permanecer acostados un par de horas más por las
mañanas cuando ya brilla el sol, para por la noche estar levantados ese
mismo tiempo, utilizando luz artificial, me parece ligeramente
reprobable, con la sensación de estar malgastando algo muy valioso,
cual es la luz natural.
Un abrazo.
Juan Hernández Rodríguez
jhdzrgz@hotmail.com