31 de Marzo, 2008
Resuelto el enigma de los Vidarte
¡Por fin aparecieron! Con medio Badajoz buscándolos por tierra, mar y
aire, que estábamos en un sinvivir, aparecieron los hermanísimos
Vidarte. Manolo y Enrique, Enrique y Manolo, que tanto monta, monta
tanto. Y es que llevábamos algo más de un mes sin tener noticias suyas.
No aparecían en ningún acto en Badajoz. De los tropecientos que se
organizan al cabo del mes. ¿Y dónde andarán?, se preguntaban en el
pueblo. ¿Estarán pachuchos y los han llevado a una clínica de San
Petersburgo? Raro, porque éstos son duros de pelar. ¿Se habrán rebelado
las patronales respectivas, diciéndoles que ellas también quieren ser
fotógrafas, y les han quitado el puesto? ¿Les habrá tocado la Primitiva
y el Cuponazo y se han largado con viento fresco a las islas Aleutianas
a fotografiar a las guapas mozas en bikini?
Y después de miles de llamadas, avisos, sms y correos electrónicos,
preguntando por los mendas, me entero ahora de que han estado en Ibiza.
Pasando ricamente unas vacaciones. Manolo, un mes, y Enrique, algo
menos. Y los amigotes, sin enterarnos. No hay derecho. Hay que avisar
antes, sobre todo, a los amigos. Que son legión en Badajoz, por cierto.
HA MUERTO AMALIA VIDARTE
Y, ya en serio, han vuelto al enterarse que ha muerto su tía Amalia,
hermana que fue de su querido padre, Manolo, y de su tío Emilio, padre
de Juan Carlos, el otro vástago de la saga de los Vidarte. Una
respetable dama a la que saludamos en el que probablemente fuera su
último acto público: la inauguración de la calle Hermanos Vidarte, en
la Ronda Norte, por los pagos de San Roque. Desde aquí, vaya mi sentido
pésame, Manolo, Enrique y Juan Carlos.
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A favor del cambio de hora
Querido Pedro:
Con todos los respetos y consideración, me permito opinar que el asunto del cambio de horario me parece de
bastante mayor importancia que el que le das. El ahorro que se
consigue no es una minucia, como algunos estiman.
Creo que lo que se logra con este asunto es muy superior y beneficioso
que las pequeñas molestias, escasamente temporales, que determinadas
personas sufren. No sé si también las sufren y se quejan cuando,
cualquier día de cada año, prolongan su jornada para asistir a una cena,
a una fiesta, a un velatorio, etc.; circunstancias que se suelen
alargar más de una hora y que ni se notan.
Por otra parte, permanecer acostados un par de horas más por las
mañanas cuando ya brilla el sol, para por la noche estar levantados ese
mismo tiempo, utilizando luz artificial, me parece ligeramente
reprobable, con la sensación de estar malgastando algo muy valioso,
cual es la luz natural.
Un abrazo.
Juan Hernández Rodríguez jhdzrgz@hotmail.com
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Más sobre El Arca de Noé
De todas formas, Pedro, te aviso de que hay por ahí
algún espabilado que, en nombre de El Arca de Noé, va con sus hojas para que se las firmen y se les apoye
económicamente. Y al final de la tarde o primeras horas de la noche, como tantos
otros, toman la ruta a la Plaza Alta para adquirir su dosis, con lo cual
perjudica a quien lo hace por necesidad. No estará de más comprobar ese caso
concreto.
Antonio González Lena agonzalezl@acotel.es
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Melo y Alex
Melo (Melody) y Alex (Alejandro) son una parejita de críos, unos niños
todavía, que el otro día, jugando a ser mayores, andaban dándose el
piquito divinamente en una esquina. Y nos llamó la atención a la
patronal y al abajo firmante, cuando pasábamos por su lado. Sin llegar
a dos palmos las criaturas pero, eso sí, con sus movilatas
reglamentarios en ristre. Y fue tal la impresión que nos causó la
infantil estampa, que nos acercamos a saludarles.
--Qué buena parejita hacéis, pero ¿cuántos años tenéis, chavales? --les pregunto.
--Pues trece --te contestan al alimón. --¿Estudiáis? --Sí, claro, que vamos a primero de la ESO.
--Pues no dejéis de estudiar, que tenéis tiempo para todo --les aconsejó cariñosamente la patronal.
Y los rapaces, sonriendo de oreja a oreja, un poco cortados por nuestra impertinencia, que
asintieron con la cabeza. Y tras el adiós a la parejita, allí que
siguieron con su morreo precoz, tan campantes las criaturas.
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Fresas al estilo del Avisador
Como estamos en primavera y las fresas están invadiendo las tiendas de
frutas y verduras, nada mejor que ofreceros la receta de un postre con
fresas de Huelva. O fresones. Primero hay que hacerse de ellos, a
cuatro machacantes la caja de dos kilos o a cinco, si las compramos en
paquetes de medio kilo. Si las encontráis más baratas, en el mercadillo
y tal, allá vosotros, sin saber su procedencia, calidad, controles,
etc., etc. Yo prefiriría que me los regalaran, pero ya veréis como no
caerá esa breva.
Fresas al estilo del Avisador
Ingredientes
Fresas y, según los gustos, nata o yogures.
Útiles Un plato chico o un cuenco de postre, un cuchillo y, para los
torpallos, una bayeta y el botiquín de primeros auxilios siempre al
lado, por si acaso hay que aliviar los cortes que se produzcan.
Elaboración
Primero, se lavan las fresas y se les quita la cabeza, con sus hojitas.
Se cortan en lonchas finas y se colocan en el cuenco o en el plato.
Se le echa encima una rociá de nata o yogur.
Como seguro que habéis quedado perdidita la mesa de cocina, utilizad la bayeta y dejadlo todo en estado de revista.
¡Y, hala, a comer! Fácil, ¿no?
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