Ayer, sábado, sabadete, día de San Reginaldo y compañeros mártires, con un tiempo espléndido, el paseo de San Francisco estaba de dulce a mediodía. Con sus palmeras, plataneros, jardines, fuentes, paseos, estanque, kioscos y bancos de cerámica característicos. Y con muchos vecinos y familias tomando ricamente el sol en los bancos y veladores, incluidos los pequeñuelos, que se hicieron los amos del cotarro, jugando a casi todo. Sólo faltó la banda de música para realzar la jornada en San Paco. Por contra, la zona alta del Casco Antiguo aparecía
tranquila, demasiado tranquila, con poco movimiento. Que por no ver, no vimos boda alguna. Con lo que animan y el ambientazo que forman. Sólo los bares y
demás locales de hostelería andaban llenos, incluidos sus veladores,
con la gente tomando plácidamente el sol en la calle. Y con algunos grupos
de turistas despistados, deambulando de aquí para allá, planos y guías de Badajoz en
ristre.
Y al pasar por la calle Granados (Meléndez Valdés), a la
altura del número 23, que vemos la fachada de un local nuevo. Donde antes estuvo un Videoclub. Se trataba del bar de
copas La Revancha, propiedad de Manolo Jiménez del Amo, uno de los
hermanísimos del conocido bar La Corchuela --junto a Ino, Andrés y Antonio--, estando al tanto de la barra Jesús
Domínguez Díaz, uno que lleva en el oficio la intemerata, desde que lo aprendiera junto a su padre. Y siempre con buenas maneras. Y fue el tal Jesús
quien me contó que abrieron justamente el Jueves Santo, no ha muchos
días, por cierto.
Después de comer y tomarse unas copas, La
Revancha parece un lugar idóneo para tomarse un cafelito y lo que venga
después, que el sitio, aunque reducido, está bien aprovechado y
decorado.
Y, por lo que vimos a la hora del café, después de comer en El Rincón de Manolo, el del huevo frito y las croquetas de la abuela, con muchos jóvenes y parejitas llenando el local.