Se acabó lo que se daba, colegas, pero ¡vaya semanita! Cuando millones
de españolitos acabamos de regresar indemnes al hogar, dulce hogar, creo que nos
acordaremos durante mucho tiempo de las inclemencias sufridas en esta
Semana Santa: frío polar, lluvia, viento y, ya en otras latitudes,
hielo y pedrisco a discreción. Y sol, sí, pero un ratito, pero sin
calentar ni nada. Y hablando de procesiones, la mitad de la mitad,
suspendidas. Y los pacenses que nos hemos dado un garbeo por las playas
onubenses, de playa, casi nada, monada. Sólo para hacernos unas fotos
con el mar al fondo, de recuerdo, y, eso sí, convenientemente abrigados
con chaquetones, polares y abrigos de pura lana virgen.
Pero lo
bueno es que en La Antilla Beach, el "barrio" marítimo de Badajoz, y
alrededores, no se cabía el finde. Miles de coches. La marabunta sobre ruedas. Y la gente, llenando
ricamente las tiendas, comercios, los bares, restaurantes y cervecerías. Dándose
unos homenajes de aquí te espero, a base de sardinas y demás pescaítos,
gambitas y camarones, atún y choco-plancha en todas las salsas, además
de las reglamentarias tapas de jamón ibérico de Jabugo, que entraban de
puta madre. Únase la comitela marinera y serrana a las cervezas de
barril y a los excelentes vinos del Condado de Huelva, y ahí tenéis la
mejor explicación de por qué el gentío se apalancaba en las barras y no
quería ver la playa ni en pintura.
LIARSE LA MANTA A LA CABEZA
Y
yo me llevaba las manos a la cabeza porque como está el patio --el de
mi casa, no, que es particular, que cuando llueve se moja, como los
demás-- en la economía celtibérica, que no está para tirar mixtos,
precisamente, pues que va la gente y se ha liado la manta a la cabeza y
a vivir, que son dos días y medio. Con la que está cayendo, con lo de
las hipotecas, el precio de las viviendas, la cesta de la compra y la
gasolina, por las nubes. Con precios sólo aptos para aristócratas del
ladrillo o jeques del petróleo.
Y
los comentarios unánimes que se oyen a la vuelta al trabajo es que "venimos con
las pilas cargadas". Por eso, crisis, ¿quién dijo crisis?