Ahora de vuelta por estos andurriales, repasando las crónicas en
Internet, me entero que mi Cofradía, la histórica de los sastres, la
más antigua que procesiona en la Semana Santa pacense (f. 1603), la de
Santo Domingo, no salió el Miércoles Santo. Por la lluvia, por qué
había de ser. Y allí dentro del templo que se quedaron los cuatro pasos
que debían haber salido a las nueve de la noche: el Cristo del Amparo
(con la cruz a cuestas), el Cristo de la Fe (crucificado), Ntra. Sra.
de la Piedad y María Santísima del Mayor Dolor. El
hermano mayor, mi amigo Joaquín Rodríguez García, apenado, sin poder
contener las lágrimas. Todo el año esperando este día... Y el resto,
especialmente los más jóvenes, escondiendo la cara para que no se les
viera llorar. Y el caso es que mi Joaquín se despedía, tras medio siglo
de cofrade haciendo de todo, los últimos diez años como máximo
responsable. Que tuvo el último detalle: asegurar el patrimonio de la
Hermandad, expuesto a las inclemencias del tiempo si salía. Y dicen las
crónicas que, al final, para contentar
a los muchos fieles allí congregados, abrieron la iglesia para que
pudieran entrar a ver los pasos y a escuchar a la banda de cornetas de
Los Santos de
Maimona y a la de la Asociación pacense Maestro Gabi.
Joaquín, hermano, gracias por tu dedicación y por tus muchos años de
desvelos por tu Cofradía, que es la mía, en definitiva, por la Semana
Santa de Badajoz.