24 de Marzo, 2008
De escuelas y maestros jubilatas
En el proceso de vuelta a la normalidad, tras el paréntesis semanasantero, leyendo un número atrasado de La Gaceta Extremeña de la Educación
(nº 119, febrero 2008), me entero de que, como viene siendo costumbre
desde el curso 2004-2005, la Consejería de Educación había ofrecido el
pasado 14 de febrero, día de San Valentín, por cierto, y en el Palacio
de Congresos y Exposiciones de Mérida, un cálido homenaje a los
profesores y trabajadores de la Enseñanza que se jubilaban en
Extremadura. Todo un señor detalle, que honra a las instituciones --en
este caso, a la Consejería de mi admirada Eva María Pérez, mi consejera
favorita--, por lo que supone de respaldo social y profesional a un
viejo oficio, el del maestro, encarnado, en esta ocasión, en las
figuras de 326 docentes (de Primaria y Secundaria) y 13 trabajadores de
la administración y los distintos servicios. Y otro detalle, con la
entrega de un libro entrañable, Evocando recuerdos. Aprendemos de nuevo, repleto de añejas fotografías y recuerdos de gran número de los que se jubilaban. Pero
lo que me han llegado a las entretelas son las palabras que pronunciara
al final el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, político
humanista donde los haya, que haberlos, haylos, aunque haya que
utilizar una lupa para encontrarlos. Y es que recordó con nostalgia a
uno de sus maestros de antaño, a don Casimiro Rodríguez, el querido
Casi, maestro que fue de la Aneja de Badajoz, por cuyas manos pasaron
tantas generaciones de muchachinos, de quien dijo que, "además de
enseñarme a leer y a escribir", lo más importante es que "me enseñó el
valor del respeto, del esfuerzo y de la esperanza". Item
más, que "lo más importante de la vida no lo he aprendido en la
Universidad, ni en la calle, ni en la política, que lo he aprendido en
mi casa y en la escuela". Item más, la labor realizada
por nuestros profesores a lo largo de su vida, "es una labor que ha
permitido transformar la sociedad y los pueblos de Extremadura".
Y el remate de los tomates: "Lo que de verdad transforma la sociedad y
los pueblos son los maestros de escuela, los profesores, en definitiva".
AQUELLOS VIEJOS MAESTROS
Y me ha llegado a mis entretelas porque, además de sus palabras
rebonitas, demostrando que es una persona agradecida, me ha traído a la
memoria el recuerdo imperecedero de aquella extraordinaria plantilla
del colegio Aneja de Badajoz en los años 60 de la pasada centuria,
donde el abajo firmante aprendió el oficio de enseñar haciendo
"prácticas", viendo de cerca el trabajo y la profesionalidad de
maestros de cuerpo entero como el citado Casimiro Rodríguez, además de
Juan León Domínguez, Pepe Cacho, José Quintana y tantos otros, con
Antonio Ayuso, el director, en la trastienda.
Don Guillermo, doña Eva y demás colegas de la organización, enhorabuena
por este afectuoso homenaje, que con éstos y otros momentos así, los profes
jubilatas entran con una sonrisa de oreja a oreja en su nueva vida.
Donde tienen mucho que decir, por cierto.
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La historia de Cancho Roano, con el Museo Arqueológico de Badajoz
La Red de Museos de Extremadura y el Museo Arqueológico Provincial de
Badajoz, en colaboración con la Asociación Juvenil “Grupo San Atón”,
van a poner en marcha una nueva actividad arqueológica dirigida a las
familias.
El objetivo de esta nueva propuesta es poder mostrar
cómo llegan las piezas expuestas en el Museo desde su yacimiento de
procedencia, "Cancho Roano", y con ello dejar constancia del proceso de
su historia.
Para lograrlo hemos propuesto que padres e hijos trabajen juntos de la siguiente forma:
*
Museo: mediante la realización de un “Cuaderno” que completarán
observando las diferentes vitrinas del museo, se pretende acercarles a
la realidad de "Cancho Roano". * Cancho Roano: visita a este yacimiento y centro de interpretación, donde trabajarán con una mochila realizada por la Red de
Museos a su llegada para completar la historia de este palacio-santuario.
La
actividad se realizará durante dos sábados consecutivos. La edad de los
niños estará comprendida entre 11 y 14 años, debiendo ir acompañados de
un familiar. La programación se divide en dos bloques y se organiza de
la siguiente manera:
Primer bloque
5 de abril: visita al Museo de 10.30 a 13.30 horas. 12 abril: visita a Cancho Roano. Salida en autobús del Museo a las 8.30 y regreso a las 15.00, aproximadamente.
Segundo bloque
19 de abril: visita al Museo de 10.30 a 13.30 horas. 26 abril: visita a Cancho Roano. Salida en autobús del Museo a las 8.30 y regreso a las 15.00, aproximadamente.
En
cada bloque podrán participar 40/45 personas, que deberán presentar la
inscripción en el vestíbulo del Museo, de martes a viernes, de 10.00 a
14.00. El plazo se abrirá del 25 al 28 de marzo, ambos inclusive.
Un saludo.
Museo Arqueológico Provincial de Badajoz museoba@juntaextremadura.net
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No salió mi Cofradía
Ahora de vuelta por estos andurriales, repasando las crónicas en
Internet, me entero que mi Cofradía, la histórica de los sastres, la
más antigua que procesiona en la Semana Santa pacense (f. 1603), la de
Santo Domingo, no salió el Miércoles Santo. Por la lluvia, por qué
había de ser. Y allí dentro del templo que se quedaron los cuatro pasos
que debían haber salido a las nueve de la noche: el Cristo del Amparo
(con la cruz a cuestas), el Cristo de la Fe (crucificado), Ntra. Sra.
de la Piedad y María Santísima del Mayor Dolor. El
hermano mayor, mi amigo Joaquín Rodríguez García, apenado, sin poder
contener las lágrimas. Todo el año esperando este día... Y el resto,
especialmente los más jóvenes, escondiendo la cara para que no se les
viera llorar. Y el caso es que mi Joaquín se despedía, tras medio siglo
de cofrade haciendo de todo, los últimos diez años como máximo
responsable. Que tuvo el último detalle: asegurar el patrimonio de la
Hermandad, expuesto a las inclemencias del tiempo si salía. Y dicen las
crónicas que, al final, para contentar
a los muchos fieles allí congregados, abrieron la iglesia para que
pudieran entrar a ver los pasos y a escuchar a la banda de cornetas de
Los Santos de
Maimona y a la de la Asociación pacense Maestro Gabi.
Joaquín, hermano, gracias por tu dedicación y por tus muchos años de
desvelos por tu Cofradía, que es la mía, en definitiva, por la Semana
Santa de Badajoz.
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Cubriciones con caballo pura raza española
Lo bueno que tiene viajar por el interior de nuestra Región, aprovechando las salidas vacacionales, es que puede uno conocer in situ las excelencias artísticas, históricas, arquitectónicas, antropológicas y de toda índole que atesoran nuestros pueblos y villas, sólo con quedarte unas horas o unas jornadas, abriendo bien los ojos. Para tomar nota de algunos aspectos de su vida, por muy raras y llamativas que parezcan a un urbanita. Y es que ayer por la tarde, en Higuera la Real, en el corazón del SO de la provincia pacense, anclada en las rutas de las Órdenes del Temple y de Santiago, había un cartel en la cafetería-restaurante Las Cúpulas, ubicada en las afueras de la ciudad, junto a la N-435, que decía:
Cubriciones con caballo pura raza española. Fregenal de la Sierra. Agustín Hernández. Teléfono 625, tal y tal.
Y traigo a colación este anuncio porque en una gran urbe, como Badajoz, hay muchas damas y caballeros que tienen caballos propios, con los que practicar sus aficiones favoritas: equitación, caza, fiestas, etc. Y hay algunos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, como la Guardia Civil y la Policía Nacional, que mantienen escuadras a caballo. Y, como es lógico, en la vida rural son muy útiles para determinados trabajos. Claro que Fregenal está a 95 kilómetros de la capital pacense. Y no conozco de nada al tal Agustín. Ni sé nada de su caballo español de pura raza, ni cómo se llama, ni su pedigrí. Ni si lleva doce cascabales por la carretera, como en la vieja canción. Quien quiera saber, que pregunte. Que preguntando se va a Roma. En este caso, a Fregenal de la Sierra. Por lo del caballo de pura raza española para cubrir sus yeguas. Está claro, ¿no?
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¡Vaya semanita!
Se acabó lo que se daba, colegas, pero ¡vaya semanita! Cuando millones
de españolitos acabamos de regresar indemnes al hogar, dulce hogar, creo que nos
acordaremos durante mucho tiempo de las inclemencias sufridas en esta
Semana Santa: frío polar, lluvia, viento y, ya en otras latitudes,
hielo y pedrisco a discreción. Y sol, sí, pero un ratito, pero sin
calentar ni nada. Y hablando de procesiones, la mitad de la mitad,
suspendidas. Y los pacenses que nos hemos dado un garbeo por las playas
onubenses, de playa, casi nada, monada. Sólo para hacernos unas fotos
con el mar al fondo, de recuerdo, y, eso sí, convenientemente abrigados
con chaquetones, polares y abrigos de pura lana virgen. Pero lo
bueno es que en La Antilla Beach, el "barrio" marítimo de Badajoz, y
alrededores, no se cabía el finde. Miles de coches. La marabunta sobre ruedas. Y la gente, llenando
ricamente las tiendas, comercios, los bares, restaurantes y cervecerías. Dándose
unos homenajes de aquí te espero, a base de sardinas y demás pescaítos,
gambitas y camarones, atún y choco-plancha en todas las salsas, además
de las reglamentarias tapas de jamón ibérico de Jabugo, que entraban de
puta madre. Únase la comitela marinera y serrana a las cervezas de
barril y a los excelentes vinos del Condado de Huelva, y ahí tenéis la
mejor explicación de por qué el gentío se apalancaba en las barras y no
quería ver la playa ni en pintura.
LIARSE LA MANTA A LA CABEZA Y
yo me llevaba las manos a la cabeza porque como está el patio --el de
mi casa, no, que es particular, que cuando llueve se moja, como los
demás-- en la economía celtibérica, que no está para tirar mixtos,
precisamente, pues que va la gente y se ha liado la manta a la cabeza y
a vivir, que son dos días y medio. Con la que está cayendo, con lo de
las hipotecas, el precio de las viviendas, la cesta de la compra y la
gasolina, por las nubes. Con precios sólo aptos para aristócratas del
ladrillo o jeques del petróleo. Y
los comentarios unánimes que se oyen a la vuelta al trabajo es que "venimos con
las pilas cargadas". Por eso, crisis, ¿quién dijo crisis?
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