Tras la interminable noche de ayer, con la gente pegada a las radios, las televisiones e Internet, los resultados de las elecciones del 9-M son la comidilla del día en Badajoz. Y ahora vienen las preguntas de rigor, porque aquí todo el mundo dice que ha ganado, salvo unos cuantos, que están de capa caída, con la depre. ¿Qué tal? ¿Hemos ganado o no? ¿Está la cosa como para tirar cohetes o no? Porque ganar --y ésa es otra--, ¿qué significa, majetes? ¿Tener un puñado más de votos, más diputados, más senadores... o quedar el primerito de la clase? Porque aquí todo el mundo está contentino, salvo unos cuantos, los de la depre. Que le han echado la culpa del estropicio a todo el mundo, menos a ellos, claro. Y como no los quiere nadie, que se largan con viento fresco por donde han venido: la puerta. Y otros están como fuera de sí porque han conquistado una plaza en el Congreso, y a la primera, el partido de la rubia y sonriente Rosa Díez. Y eso que querían ser "la tercera España". Y es que el que no se conforma es porque no quiere, colegas.