El pasado martes asistía en Badajoz, concretamente, en el nuevo
Ateneo, a un acto singular. Rodeados los asistentes de cajones y bultos
sin desembalar, consecuencia del proceso de traslado de la sede
ateneísta, se presentaban sin hacer ruido en nuestra ciudad --sólo el
boca a boca, los sms y el correo electrónico-- algunos candidatos por
el Congreso y el Senado del flamante partido Unión Progreso y Democracia(UPD). Sí, el partido de Rosa Díez, Fernando Savater, Albert Boadella y
Álvaro Pombo, entre otros personajes conocidos del mundo de la
política, la literatura, la filosofía, el teatro, las ciencias, el arte
y otras ramas del saber humano. Partido nacido de una conocida
Plataforma ciudadana --Basta Ya--, que, harto de la dicotomía existente
en el ámbito político español, ha salido a la palestra con el decidido
propósito de regenerar la vida democrática y fortalecer al Estado
frente a los nacionalismos excluyentes, con la recuperación de los
pactos y de los consensos básicos, además de ofrecer propuestas en
todos los campos de la vida ciudadana. Algunas de ellas, muy
originales, por cierto, como esa "España transversal". Un partido que, en la
actualidad, y con sólo cinco meses de vida, tiene cubiertas todas las
candidaturas al Congreso y al Senado por las diferentes
circunscripciones españolas.
Un
acto que llamó la atención por su sencillez y cercanía, muy lejos de
los ruidosos que programan los grandes partidos, con
muchedumbres aleccionadas para aplaudir y vitorear a sus líderes, y con
los mass media echando humo.
Se titulaba "Rosa Díez, la tercera España", toda una declaración de
intenciones en un eslogan que no dejaba indiferente a nadie.
En la
mesa presidencial se sentarían, de izquierda a derecha, según la
posición de los espectadores, Pedro López, coordinador provincial del
UPD, Francisco Javier Meléndez Teodoro, miembro del Ateneo, moderador
del acto, el profesor y escritor Fernando Iwasaki y Eulalia Gervás,
candidata nº 1 al Congreso de Diputados. Y en vez de esas enormes fotos
de los candidatos nacionales que se ven por todas partes, el careto
sonriente de Rosa Díez González aparecía... ¡en su DNI! A tamaño
XXXXXL, claro. Con España por montera, como todos los carnés de
identidad de cualquier españolito que se precie. Original, ¿no?
Y, apoltronados ricamente en los sillones, otros miembros del partido en esta provincia,
simpatizantes y amigos en general.
LA TERCERA ESPAÑA
Después
de la presentación de nuestro ínclito Javier Meléndez, intervendría
Fernando Iwasaki, escritor peruano, pero nacionalizado español, gran
conocedor de la literatura y la cultura españolas y, por lo que se ve,
también de la política, que sintetizó de modo pausado y tranquilo
algunos de los principios que le han movido a integrarse en UPD,
haciendo un repaso por los principales objetivos de su programa en los
campos de la Justicia y la Educación, las reformas en la Constitución y
la ley Electoral, el cierre del modelo territorial, etc., etc.
Considerando al final que Rosa Díez representa fielmente a la "Tercera
España". Líder
de un nuevo partido que nace sin excluir a nadie y que se
presenta a las próximas elecciones generales porque "nota en el
ciudadano español ganas de renovación y cambio", hartito de "los
excesos de las maquinarias de los dos grandes partidos políticos".
Le
seguiría Eulalia Gervás, quien, en un tono cuasi familiar, bajó el listón a pie de tierra, el de los
simples militantes, describiendo de manera sencilla la evolución de su
campaña electoral, con grandes carencias, eso sí, pero contrarrestada por
el entusiasmo contagioso de sus gentes.
El tono cercano y sosegado continuó en el turno de preguntas, muy lejos del vocerío y las
masas enfervorizadas que vemos un día, sí, y otro, también, por las
teles e Internet. Con que sólo faltó que nos hubieran puesto un cafelito.
Y cuando me tocó el turno, además de decirles que
estaba encantado de haberme conocido --qué familiaridad, cuánta
sencillez, programas creíbles, gente honesta y a contracorriente del
sistema establecido, que ya tiene mérito, nada de "puedo prometer y
prometo", "y tú, más", etc.--, pregunté por lo obvio: la política,
además de programas y discursos rebonitos, para llevarla a la práctica,
necesita de mucho personal, cuadros dirigentes y dinero, mucho dinero.
Como siempre.
Y,
con gran sorpresa por mi parte, que me contestaran los cuatro notas de
la mesa: Javier, Fernando, Eulalia y Pedro. Todo un señor detalle.
Y
cuando miraba el reloj, que tenía que ir a otra parte, veo que una
señora entrada en años, pelirroja de bote, pero dotada de gran
personalidad, que pide la palabra. ¿Para preguntar? ¡Qué va! ¡Para dar
ella solita otra conferencia! Sobre la política en general, la deriva
de los partidos desde la época de la Transición, su caso particular,
que estuvo en IU, el cambio de partido de Rosa Díez del PSOE al UPD de
ahora, etc., etc.
Así que aproveché el cambio de función y de
protagonista y me despedí de los amigos cercanos, especialmente de un
tal José Antonio Rebolledo, que fue el que me invitó al acto. Y, desde
la distancia, de los miembros la mesa, dignos representantes de la "3ª
España", a quienes deseé toda la suerte del mundo en esta empresa.
Porque, visto lo visto, se la merecen.