El pasado día 4, la ciudad de Badajoz y su guarnición militar rindieron honores al General Menacho,
el que fuera heroico defensor de Badajoz en la Guerra de la
Independencia, muerto defendiendo las murallas próximas al baluarte de
Santiago del asedio de las tropas del mariscal Soult. Precisamente, un
4 de marzo de 1811, a los 49 años de edad. Y, según las crónicas,
cuando seguía atentamente desde el baluarte una salida de sus tropas
contra la batería francesa que ocupaba el Cerro del Viento.
Y es que el General Menacho
estaba decidido a no entregar la ciudad, aunque el recinto exterior
fuera asaltado por la tropas sitiadoras. Para ello mandó levantar
barricadas y artillar algunas casas, abriendo aspilleras desde donde
disparar. Animó a las tropas a resistir y se negó a recibir a los
parlamentarios que envió Soult. Estando en la muralla, inspeccionando
la defensa, recibió una descarga de artillería, cuya metralla le hirió
gravemente, lo que le causaría su muerte unos días después, el 4 de
marzo de 1811.
La
muerte del bravo Rafael Menacho y Tutlló, Mariscal de campo y
Gobernador político y militar de Badajoz, aunque gaditano de
nacimiento, estremeció a toda la ciudad, que le erigió un monumento en
el baluarte de Santiago, conocido como la "Memoria de Menacho". El
obelisco, de mármol, contiene una dedicatoria: "A Menacho" y un texto
explicativo en letras doradas: "Heroico defensor de la plaza. + 4 Marzo
1811". Sus restos reposan en un panteón alusivo, ubicado en el claustro
de la Catedral de Badajoz.
El acto, de impronta típicamente
castrense, contó con la presencia de autoridades militares y civiles,
entre ellas, el alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán, y la delegada del
Gobierno, Carmen Pereira, así como diversos concejales del Ayuntamiento
pacense y una amplia representación de todas las Armas con destino en
la ciudad. Sin olvidarme de un nutrido grupo de vecinos, que no quiso
perderse el acto.
Intervino
primero el coronel del Regimiento Castilla, Santiago Cubas, en
representación del jefe de la Brigada Extremadura XI (Bótoa), Casimiro
Sanjuán, destinado en el Líbano, quien definió a Menacho como un
referente de los héroes de la Guerra de la Independencia, que se guió,
al igual que sus soldados, por amor a España. Al que seguiría el
alcalde, que hizo un resumen apretado de algunos de los hechos de armas
a las que se vio sometido Badajoz en la Historia, destacando la
importancia geoestratégica de la ciudad en las guerras peninsulares, en
las rutas que comunican Castilla con Andalucía y España con Portugal.
Con su agradecimiento final a los soldados que mantuvieron libre a
Badajoz frente a toda clase de enemigos, a costa de muchos sacrificios
y hasta de sus propias vidas.
Inmediatamente
después, y en medio de un gran silencio, el alcalde y la delegada del
Gobierno colocarían una gran corona de flores en el monumento, en tanto
una sección de honores hacía el toque de oración, al que seguiría una
salva de ordenanza.
El
acto, de apenas media hora de duración, viene a situar este merecido
homenaje entre los que se están organizando en Badajoz con ocasión del
Bicentenario de la Guerra de la Independencia (1808-1812).