¿Para presidente del Gobierno? No. ¿Para directores de Bandas de
música de Semana Santa? Que no. ¿Para ATS en las islas Feroe? Tampoco.
¿Para trabajar a domicilio, cuidando ancianitos en San Petersburgo? No
y no. ¿Para una clínica veterinaria en Senegal? Requeteno. Entonces,
¿para qué, si puede saberse? ¡Para camareros de terraza! Que es lo que
pone en el cartel pegado a la fachada del bar Castelar, en el último
tramo de la calle Vasco Núñez. Lo que no dicen es si hay que saber dos
idiomas extranjeros, manejar el ordenata y sus sistemas operativos,
tener algunos cursos de psicología y protocolo o cosas parecidas.
Así que ya lo sabéis, se admiten currículums para camareros de terraza en el bar Castelar. Los de barra, abstenerse.