Tras los postres de la cena de los corderos en el Asador-Sidrería El Horno, intervendría nuestro ínclito Noni García Salas, que diría palabras
rebonitas a todos los intervinientes, cocineros, auxiliares, personal
de sala, etc. Por "lo bien que lo han hecho" y por "lo mucho que hemos disfrutado esta noche", explicaría el
menda.
Palabras que servirían de pórtico al desfile triunfal del póker de cocineros VIP,
acompañados de su corte, quienes explicarían breve, pero
minuciosamente, el cómo y el porqué de sus platos, desvelando algunos de sus "secretos". Ni que decir tiene
que los aplausos arreciaron. En especial, en dos ocasiones: cuando
intervino el simpar Oliver Guy Lambert, por sus dotes de presentador y gran monologuista, y cuando un colega dijo en alta voz:
--¡Inma, la de Lusiberia, se nos casa!
Los aplausos subieron de tono, en tanto a Inma, algo tímida la buena moza, por cierto, se le subían los colores de las mejillas.
Y
el acento crítico lo puso Fernando Bárcena, de Aldebarán, una vez
llegado su turno. Dando un viaje de no te menees a los medios de
comunicación locales porque estos eventos gastronómicos no tienen la
repercusión debida. Y dijo alto y claro que ellos "forman un grupo de
profesionales que vienen esforzándose por mejorar la gastronomía en
Badajoz". Que buscan "pasarlo bien cocinando y que la gente de Badajoz
disfrute", por lo que hace falta que los medios "divulguen más y mejor
la gastronomía pacense".
Tras este toque de atención del baranda de Aldebarán, el remate lo pondría el tal Oliver Guy, muy versallescamente, por cierto:
--¡Ha sido un placer estar aquí esta noche!
Y que lo digas, muchacho, el placer ha sido nuestro también.
Y
como nunca salen en los carteles, pobrecitos míos, aquí va el equipo de
sala de El Horno, ataviado con sus indumentarias negras y sus mandiles
morados, que lo hizo a satisfacción de todos: José Luis, Rocío, Raúl,
Verónica, Elisa y Marian. Sin que se me olvide el nombre de Joaquina
Vila, la segunda en los fogones de la lusibérica Inma.
Tiempo
hubo para la charla distendida mientras unos nos dábamos un pelotazo de
limoncello, en tanto otros lo hacían con una copa de licor de hierbas.
Y salieron a relucir unos cuadros raros, de estilo vanguardista, lo más
in.Y hubo algunos que creyeron que habían
bebido una copa de más, que lo veían todo borroso. Qué va, te dice Javier Mulero. Son 12 cuadros del pintor Pachi
Larumbe, pinturas hechas a ordenador, y son
así, tal cual. Y es que el arte posmoderno tiene estas cosas y hay que estar al loro, colegas.
TORIBIO, UNO DE PUEBLA DE SANCHO PÉREZ
Y
en un aparte, que Fernando Toribio, el de la Bodegas del mismo
apellido, de Puebla de Sancho Pérez, en la comarca de Matanegra, me
cuenta algo de su pasión por los vinos. Que le viene de familia, de
cuando su padre, el patriarca, don Casimiro Toribio Boraita fundara la
Bodega allá por el año de 1953. Que ya ha llovido, ya. Y mi Fernando,
con sólo 41 tacos, uno menos en Canarias, que se emociona cuando habla
y no para del oficio.
--Vocacional --mire usted.
--¡¡¡¡¡¡¡
--En lo que hago, te tiene que gustar.
--¡¡¡¡¡¡¡
--A veces te cuesta dinero.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Pero me llevo muchas satisfacciones.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Y algunos premios, como los cinco
galardones conseguidos el pasado año en el concurso de vinos DO Ribera del
Guadiana-Premios Espiga, de Caja Rural de Extremadura, con las distintas
variedades de Viña Puebla: Espiga de Oro en la
categoría de tinto roble, Plata en rosado y tinto crianza, y Bronce en tinto crianza y blanco.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Pedro,
aquí tienes mis señas y mi teléfono. Cuando quieras, me llamas y os
enseño la Bodega a tí y a tus amigos. Estoy a vuestra entera
disposición.
¡Y lo acababa de conocer! ¿Será posible? ¿Qué hago, me empadrono en Puebla de Sancho Pérez o qué?
PACO, UNO DE PAMPLONA
Era
pasada la una y media de la madrugada, cuando el omnipresente Javier
Mulero me presenta a los tres socios propietarios de El Horno: Samuel
González y Rafael Salgado, los dos de San Vicente de Alcántara, mira
por dónde, y a Paco Belzunces, un tipo genial, navarro de pro, y de
Pamplona, mismamente. Y resulta que el tal Belzunces está encantado de
haberse conocido con su restaurante de Badajoz. Y cuando más
entretenidos estábamos, que va y suelta:
--¡En Badajoz da gusto vivir!
--¡¡¡¡¡¡¡
--¡Y lo que me gusta su Carnaval!
--¡¡¡¡¡¡¡
--Mira que me conozco bien los Carnavales más importantes del mundo.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Menos el de Tenerife --aclara.
--¡¡¡¡¡¡¡
--¡Pero si me gusta más el Carnaval de Badajoz que el de Río de Janeiro!
--¡¡¡¡¡¡
--¡Qué disfraces, cuánta marcha, cómo se lo monta la gente aquí por la calle!
--¡¡¡¡¡¡
Recuperado el resuello le digo que es
para quitarse el sombrero que de otras regiones vengan a Extremadura a
establecerse, a crear riqueza y a jugarse sus cuartos. Impagable, don
Paco. Y le digo que en
Badajoz existe una formidable colonia de navarros, desde cuando se
establecieron aquí los populares autobuses de La Estellesa, de Estella,
claro: los Gridilla,
Arbaizagoitia, Ayesterán, Satrústegui, Azcona, Vilella, Lacalle,
Orcoyen, Ezpeleta, Alizondo, Errazqui, Apostua... Gente emprendedora,
vive Dios. De ésos que vinieron como de paso y aquí enraizaron y se
quedaron para los restos. Y que sus opiniones tan laudatorias debería
conocerlas el alcalde, que, seguro, se llevará una grata impresión.
Y a mi don Paco que le brillaban como unas lucecitas en los ojos, al oir la ristra de apellidos navarros presentes aquí, en Badajoz.
--Pues
a ver si venís a comer un día a mi Casa, que seguiremos hablando de
estas cosas. Y os enseñaré el asador y la sidrería. Y mi bodega, que
está a la temperatura ideal --y nos la señala con la mano.
Todos asentimos con la cabeza. Imposible negarse.
--Estáis en vuestra Casa --nos dice en la despedida.
Y,
abrumado, vuelvo a llevarme las manos a la cabeza porque no conocía de
nada a don Paco y a sus socios. Y era la primera vez que entraba en El
Horno. ¿Qué hago? ¿Me compro una bici de carreras para emular al gran
Miguel Indurain? ¿Me preparo para los encierros de San Fermín, por si
"a Pamplona hemos de ir", que dice la jota navarra?
Podían
habernos dado las uvas con la nueva hermandad pacense-navarra, si no es
porque algunos tenían que recogerse. Que al día siguiente había que
currar. Y eran cerca de las dos cuando cogimos el hato y salimos.
Fernando y Paco, Paco y Fernando, dos tipos geniales, cada uno en su estilo, dignos
representantes de los pueblos extremeño y navarro, habían puesto el
digno colofón a la noche de los corderos en el restaurante El Horno, Asador y Sidrería.