¿Os acordáis --que no os acordaréis--, del precioso mural en cerámica
de Olivenza que había en la antigua Panadería Bermejo, en Santa Marina?
Sí, la que hacía esquina de Saavedra Palmeiro con avenida de
Villanueva. Sí, un local que se va a convertir en un nuevo
establecimiento de belleza y peluquería posmoderna. Pues lo han picado
y se ha ido a hacer puñetas. Una preciosidad de panel, que representaba
algunas escenas del viejo oficio de panadero. Para haberlo conservado y
colocado en algún sitio público, como, por ejemplo, en una de las
paredes del claustro del Museo Luis de Morales. Pues, nada, colegas,
hecho trizas y al contenedor de ripios. Y eso que desde aquí dimos la
voz de alarma. Pero ni puto caso, oiga.
Y bajo sus baldosines ha aparecido una leyenda de algún cavernícola de los tiempos del Pleistoceno, por lo menos, que dice:
Como votes, te la corto. Juanito.
Con firma y todo. Un pacensispiteco, seguro
Y ya no sé si llorar o reir. O salir a escape de este pueblo y
exiliarme con la patronal en cualquier atolón de la Polinesia. Eso sí,
trabuco en mano, por si alguno se acerca y me habla de la necesidad
de conservar el patrimonio o de elecciones.