Guadalupe
es una especie de complejo museístico. En las numerosas estancias de la
Basílica y el Monasterio se hallan cientos de obras de arte. La mayoría
no están allí para ser exhibidas; están en su sitio, cumpliendo el
papel para el que fueron creadas “a honra y gloria de Dios y de Santa
María”. Son fruto de la fe y el trabajo de siete siglos. El favor
de Reyes y nobles y la devoción de miles de peregrinos, elevaron el
Monasterio a su máximo esplendor a lo largo de los siglos XV y XVI.
Vendría luego algún altibajo, pero Guadalupe siguió brillando con luz
propia hasta el siglo XIX, cuando rapiñas, desamortizaciones y
exclaustración le sumieron en la postración y el abandono. Con el siglo
XX llegó la recuperación. Hoy, Guadalupe vuelve a ser el museo habitado
que fue.
Escultura,
pintura, bordados, orfebrería, libros y cantorales miniados,
mobiliario, manuscritos y documentos, componen un riquísimo patrimonio
artístico e histórico, no bien conocido. Nunca se ha hecho una
exposición de objetos de arte de Guadalupe. Tan sólo piezas sueltas han
sido cedidas ocasionalmente para alguna exposición concreta. Suele
decirse que la Virgen y Guadalupe, con todo lo que guarda, tienen
vocación monacal.
Hoy
la costumbre se ha roto con esta exposición en Madrid, que –por ser la
primera– tiene carácter histórico. La ocasión lo requería. Extremadura
inauguró el pasado 24 de marzo un “año jubilar” con motivo del I
Centenario de la proclamación de la Virgen de Guadalupe como patrona de
Extremadura. A los actos religiosos organizados por los obispos y la
Comunidad Franciscana, se han unido otros de carácter festivo,
artístico, científico o cultural, promovidos por la Junta de
Extremadura. Fruto del esfuerzo y el afán común de proyección de
Guadalupe y de Extremadura es Caminos a Guadalupe. Guadalupe en Madrid.
Guadalupe
ha sido durante siglos destino histórico de peregrinación. Bartolomé de
Villalba podía escribir en 1577 que “Nuestra Señora de Guadalupe es la
casa más afamada de toda Europa y de los confines del mundo la vienen a
visitar”. Sin embargo, en esta ocasión es Guadalupe la que ha
peregrinado a Madrid, capital de todas las Españas y ciudad entrañable
para los extremeños por razones de proximidad y de acogida: en ella o
en su entorno viven cerca de medio millón de extremeños. Si la acogida
puede juzgarse por las estancias cedidas, no puede haber sido mejor:
Capilla del Palacio Real, Real Monasterio de la Encarnación y
Monasterio de las Descalzas Reales. Así, la visita a esta exposición de
Guadalupe seguirá teniendo carácter de peregrinación incluso de
monasterio en monasterio.
Teresiano Rodríguez Núñez
Comisario para el Centenario de Guadalupe