6 de Febrero, 2008
De cerdina a sardina
El origen más fiable sobre el Entierro de la Sardina es el que apunta el Sr. Corregidor Montero, es decir, que no viene del entierro material de una sardina. En algunas poblaciones se coloca una sardina en la boca del pelele. El origen del Entierro de la Sardina viene de enterrar una cerdina (puerco pequeño en canal), como rebelión a la rigurosa Cuaresma que empezaba justo ese día, en anuncio del ayuno y del pescado. La tradición se copió mal, tomando cerdina por "sardina" y, desde ahí, hasta entonces, favorecido el tema porque la voz sardina la aplicaron los romanos a la cantidad de este pescado que vieron en las costas de la isla de Cerdeña (Sardinia o Serdinia). Arranca la tradición mucho antes de la segunda mitad del XIX, ya que en el "Diccionario etimológico" de D. Pedro Felipe Monlau, editado en Madrid en 1.856, consta ya esa reseña. Los demás origenes no creo que pasen de ser meras leyendas, ya que no existen documentos que avalen otra cosa. Me suenan a errores repetidos y volanderos.
Saludos,
P. Rabanal Santander peperabanal@yahoo.es
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Más sobre el Entierro de la Sardina
Me he puesto a investigar y he encontrado ésto sobre el Entierro de la Sardina:
En 1847, Pascual Madoz, en su "Diccionario...", lo explica diciendo: "Sin
embargo, lo que parece positivo es que en la antigüedad se acostumbraba
a enterrar un canal de puerco, a la que se le daba el nombre de
sardina, cuyo uso se ha corrompido con el significado que hoy se da a este pescado". Nos parece que esta explicación no es
argumento que justifique el problema. Tampoco Caro Baroja (1979) aporta
datos que pueden clarificar el cambio de la sardina a las
carnestolendas. Sólo se limita a hacer referencia a las famosas "Escenas
matritenses", de Mesonero Romanos, también aludidas por Frazer en "La
Rama Dorada" (1981): "La cofradía de la sardina, los coros de
plañideras, las "inocentes", los gatos amarrados por el rabo, el
bamboche de paja que lleva la sardina en la boca y la quema y entierro
respectivos, amén del coro deprecatorio final y la apoteosis de palos".
En Canarias, en las zonas rurales, los niños solían coger un rolo o
tronco de la platanera, al que atravesaban con dos palos por la parte
inferior y superior para que hicieran de asideros. Se abría un hueco en
el centro, como si fuera el corazón del machango, y allí se colocaba
una vela encendida. De cabeza se ponía cualquier sombrero viejo y, en
general, se pretendía lograr un aspecto de monigote. Lo cogían por los asideros
cuatro porteadores, y comenzaba entonces el desfile. Con un balde de
agua y una escoba, a manera de hisopo, se iba rociando a todo lo que se
encontraba por el camino. Después de distintas ceremonias, el machango
se enterraba o, simplemente, era echado al barranco (Elfidio Alonso, 1985:42).
Otra versión más reciente apunta a que la sardina es una costumbre
madrileña, inventada por casualidad durante el reinado de Carlos III,
cuando unos nobles, que habían encargado las sardinas a un pueblo
costero del norte, las recibieron en mal estado y con bastante mal
olor. Como eran días de Carnaval, uno de los nobles tuvo la idea de
organizar una marcha hacia la Fuente de la Teja, en la Casa de Campo,
para poder enterrar a las sardinas putrefactas. La buena acogida de
este sepelio propició que, sucesivamente, se incorporara al programa de
los festejos. En cualquier caso, esta ceremonia tumultuosa y
exuberante, poco nos recuerda a su ya lúgubre ritual originario. El
Entierro de la Sardina se entiende como el ánimo de prolongar el
Carnaval un poco más. Es una fiesta póstuma, que determina el
inexorable triunfo de la ceniza sobre la carne, de la penitencia
impuesta obligatoriamente sobre el improvisado desenfreno, de la
austeridad sobre la alegría, de la muerte sobre la vida. Es el
escenario, el espacio vital para recordar lo que fuimos y lo que ya no
podremos ser.
Un saludo.
Anuncia Maján Díaz anunciamajan@gmail.com
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El porqué de los Entierros de la Sardina
Pasados los ruidosos y esperpénticos Entierros de la Sardina por estos pagos, epílogo de las Carnestolendas, todavía hay mucha gente que se pregunta cómo es posible que en Carnaval, que significa literalmente "adiós a la carne", se entierre una sardina, cuando lo suyo sería el entierro de una pieza de carne, y de cerdo, el animal comestible por excelencia de la cuenca mediterránea. Añeja costumbre ésta la de “enterrar” la Sardina como paso previo a la
Cuaresma, que se inicia, precisamente, hoy, Miércoles de Ceniza. Este
festejo vino a sustituir, a principios del XIX, a los seculares
“Entierros del Carnaval”, personificado éste en forma de peleles,
espantajos o monigotes más o menos truculentos. Costumbre muy extendida
por los países europeos en esos tiempos era la de someter a la efigie
del Carnaval a una serie de mascaradas y representaciones que simulaban
el juicio, muerte y entierro del Carnaval. Por lo común, el pelele,
tras ser sometido a un simulacro de farsas judiciales y religiosas, era
condenado a muerte y entregado a su suerte a manos del populacho.
Después de ser quemado, apaleado, tiroteado, ahorcado o despedazado,
una comitiva burlesca procedía al entierro de sus restos en un canal o
río cercanos, un descampado próximo o, como en algunas ocasiones, en
los basureros de las afueras. El
enigma de enterrar el pescado --elemento permitido en la antigua
Cuaresma--, en vez de un producto de cerdo, como cabía esperarse,
intentó explicarlo Pascual Madoz, en su conocido Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España... (Madrid, 1847) cuando dice que "en lo ant.(iguo), cuando se comía de vigilia toda la Cuaresma se acostumbraba a enterrar una canal de puerco, al que se le daba el nombre de "sardina", cuyo uso se ha corrompido con el significado que hoy se le da a este pescado".
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Ciudades en guerra (1808-1812)
Con motivo del II Centenario del inicio de la Guerra de Independencia
(1808-2008), conflicto en el que --por enésima vez-- Extremadura, sus
pueblos y ciudades fueron, además de teatro de operaciones, protagonistas destacados, la Caja de
Extremadura, su Obra Social, ha convocado el Premio de Investigación
"José Mª Calatrava", Ciudades en guerra (1808-1812),
con un plazo de admisión de trabajos que termina el 15 de marzo del
presente año. Para mayor información podéis dirigiros a la sede central
de Caja Extremadura, Palacio de Mayoralgo, plaza de Santa María, 8,
10003 Cáceres, con teléfono 927.621753. O bien, entrando en la web de
la Caja, www.cajaextremadura.es.
Interesante iniciativa la de dar a conocer algunos aspectos de la
citada Guerra en nuestra Región, donde pasaron a la historia ciudades y
poblaciones como Badajoz, Jerez de los Caballeros, Llerena, Mérida,
Olivenza, Cáceres, Coria, Plasencia y Trujillo, además de darse
batallas como las de Arroyomolinos, Medellín y La Albuera.
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¡Qué grande eres, Pedro!
¡¡¡Qué grande eres, Pedro!!! Contigo en la distancia podemos disfrutar de
los más disparatados acontecimientos que se celebran en ese Badajoz de
nuestros amores. El Carnaval de Badajoz lo he vivido paso a paso a través de tus páginas,
la manera de narrarlo y ese toque personal que le das a tus escritos,
es una pasada, algo digno de un crak. ¡¡¡Gracias!!!
Ramón Díez Piri r.piri-@hotmail.com
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Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás
Despedido el Carnaval en España con los
ruidosos y esperpénticos Entierros de la Sardina, hoy, Miércoles de
Ceniza, comienza la Cuaresma en el orbe católico. Período de 43 días
--desde hoy hasta el Jueves Santo-- de oración, penitencia y obras de
caridad con el más necesitado que deben preparar a los creyentes para
la Pascua de Resurrección, el día más importante del año cristiano. En
esta jornada se bendice y se recibe la ceniza --"acuérdate de que eres
polvo y al polvo volverás", nos dirá el sacerdote--, bien en la misa o
fuera de ella. Las cenizas proceden de la quema de los ramos de olivo
sobrantes del Domingo de Ramos del pasado año. También, el Miércoles
--junto con el Viernes Santo-- es día de ayuno y abstinencia.
Sacrificios simbólicos todos ellos, del que se exceptúan los enfermos,
pero con un alto significado penitencial y comunitario para los
católicos. Que más que no comer determinados alimentos, se trata de un
pequeño y voluntario sacrificio. Tiempo de austeridad, reflexión y
caridad con los más débiles, las vestiduras sagradas de estos días son
de color morado o violeta, desparecen las flores del altar y calla el
órgano del coro.
SEMANA SANTA, DEL 16 AL 23 DE MARZO Este año la Semana Santa cae del 16 al 23 de marzo. El 16 es el
Domingo de Ramos y el 23, el de Resurrección. Tiempo de procesiones, de
cultos pascuales en los templos y de desbandada general, con millones
de urbanitas de visita a las ciudades con especial encanto o en busca de la tranquilidad del campo y de la mar salada, con sus playas y sus pescaítos.
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