O séase, haciendo en la via pública lo que nos sale de las pelotas. O de
los ovarios. A escoger. Y ahora que llegamos al final del año 2007, veo
que seguimos erre que erre. Por ejemplo, saltándonos a la torera la
mediana de la autovía Madrid-Badajoz, con peligro de que alguien la
palme en el inte, bajo las ruedas de un coche, un camión o un autobús.
Como este mediodía, que veo por la zona de Pardaleras cómo un señor
padre, acompañado de su pequeñuela, estaban subidos en la mediana, en
tanto los coches iban y venían de Badajoz a Madrid. Esperando que
pasaran para llegar a la zona contraria. Y es que lo del padre no tiene
perdón de Dios. Poner en peligro su vida y la de su hija pequeña. Cuando los
pasos de peatones estaban a 20 metros escasos, en ambas direcciones. O
séase, que en Badajoz, a falta de una jornada para dar puerta a 2007 y
la bienvenida a 2008, resulta que seguimos con algunos de los vicios de
siempre: jugarnos la vida estúpidamente.
Y, digo yo, ¿por qué me tomo estos sofocones? ¿Qué me importa a mi el
fulano de Pardaleras y su hija? ¿No estaría más guapo calladito?