Sobre la limpieza en Badajoz se viene hablando siempre, creo que desde
los tiempos del cuplé, la polka y el rigodón. Que si Badajoz está
sucísima, que si los badajocenses, en general, somos unos guarreras,
que si la ciudad está "razonablemente limpia, mejor que otras" --te
dicen los que mandan--, que si ésto es una porquería --te dicen los de la
oposición--, que si la botella está medio llena, que si está medio
vacía, etc., etc. El enésimo rollo macabeo al que nos tienen acostumbrados los de la gaviota y los del puño y la rosa.
Y
ahora resulta que ha salido el baranda de la cosa municipal, el tío
Miguel, y dice que para primeros del año entrante va a privatizar parte
del Servicio de Limpieza. O séase, de ser un servicio municipal, un
servicio público, pasará a ser semipúblico, semiprivado o semiloquesea.
Y
esto supone dos cosas. Una, que el servicio actual no funciona como
Dios manda, que deja mucho que desear, y dos, que Badajoz y sus
habitantes no brillan como los chorros del oro, precisamente. Todo lo
contrario.
LO PÚBLICO Y LO PRIVADO
A estas alturas, y siempre en términos generales, nadie desconoce el
celo y la profesionalidad de la empresa privada para los negocios,
además de su capacidad para resolver asuntos, solucionar problemas y
atender servicios y tareas. Conscientes de que se juegan los cuartos y
los puestos de trabajo en cada envite. De la misma manera que se sabe
cómo funcionan todas las Administraciones celtibéricas, con empleados
con sueldos y puestos de trabajo vitalicios, presupuestos de nuevos ricos, alegría en el gasto, falta de control de los mismos, etc. Hagan lo que hagan, a fin
de mes tienen la paga asegurada. Dando lugar al imperio de la
burrocracia y, de modo alarmante, a las corruptelas, cuando no a la corrupción pura y dura.
Pero el quid de la cuestión no
está en la naturaleza del Servicio de Limpieza de nuestro Ayuntamiento,
sino en la actitud que tomemos los ciudadanos. Porque de nada vale
privatizar todo, la mitad o una cuarta parte si los vecinos de este
pueblo ensuciamos sus calles, plazas y rincones porque sí. Si seguimos tirando colillas, papeles, latas, cáscaras
de pipas, muebles viejos y otros desperdicios, dónde, cómo y cuándo nos da la real gana. Si sacamos a los perros a que hagan sus necesidades en las
aceras o en los jardines, sin recoger los excrementos. Si sacamos las
bolsas de la basura a las 9 de la mañana, cuando lo propio es a partir
de las 9 de la noche. Y, así, cuarto y mitad de condicionantes más.
Y no digamos que ésto es cosa de la escuela, de la educación.
Cuando resulta que nuestros niños aprenden media docena de cosas positivas
en las aulas y, ya en sus casas o en la calle, les ofrecen los modelos
contrarios. Que los padres y los amigotes también tienen que ver en el
asunto, y mucho.
SUBIR LA AUTOESTIMA
Y es que, en el fondo de toda esta historia, los badajocenses, en
general, no nos queremos, nos falta cuarto y mitad de autoestima, y la
ciudad, claro, lo paga. Que nos importa un pimiento si está limpia o
sucia. Y aquí es dónde tenemos que cambiar de chip, en ver siempre a la
ciudad en positivo. Que tenemos miles de motivos para estar orgullosos. Culturales, históricos, artísticos, monumentales, festivos,
gastronómicos... Y sociales, humanos, la gente, su carácter abierto, emprendedor,
espontáneo y hospitalario. Sin duda, el mayor patrimonio de la ciudad.
Por eso, el cambio de estructura del Servicio de Limpieza municipal no
va ser la "purga de Benito" --que dice mi tía Federica, la del pueblo--,
para hacer de Badajoz una ciudad limpia y reluciente. Hace falta
creerse que formamos parte de una ciudad encantadora, de tipo medio
pero con una envidiable calidad de vida, con una proyección ibérica extraordinaria y con un patrimonio, tanto material como inmaterial, digno de ser admirado por
sus naturales y exhibido con orgullo a nuestros visitantes.
Claro que sus autoridades y responsables, en todos los órdenes, son los
primeros que deben dar la talla en esto de la Limpieza, formando una
piña y dejándose de dimes y diretes para salir en la foto o quedar bien delante de sus respectivas audiencias.