29 de Diciembre, 2007
Cierra la taberna Salvatierra
Como os lo cuento. Cierra la bodega-taberna más antigua de
Badajoz, la que regenta el bueno de Manolo Salvatierra. En la plazuela
de San José, frente por frente de la Puerta del Capitel de nuestra
Alcazaba moruna. Y es que, por jubilación, Manolo, que llevaba en el
puesto desde 1961, echa el cierre. Y dejaremos de ver su figura oronda
y jovial tras el mostrador. Con esa semipenumbra peculiar de las
antiguas Bodegas, con los impresionantes conos de vinos al fondo.
Y sus atractivos calendarios con tías en pelote. Siempre repleta de parroquianos del todo Badajoz, especialmente, de
esta zona, tomándose unos vinos o unas cervezas al mediodía. O llevándose el vino a granel.
Y es que hace un par de meses que se traspasa el local, que resulta es
propiedad de Emilio Doncel, el presidente de la Asociación de
Comerciantes de la calle Menacho y aledaños. Uno de los rincones más
populares del Casco histórico, la taberna de Salvatierra, fecha para
siempre.
Cuántas historias, cuántas vivencias, cuántas anécdotas surgidas en la
taberna o en sus proximidades. Paso obligatorio entre las dos plazas
más antiguas de la ciudad, la de San José y la Alta, o de Marín de
Rodezno. Sobre todo, cuando las dos plazas bullían de actividad en sus
épocas de gran esplendor. Aunque es ley de vida, dejadme que la despida: ¡Adiós, Salvatierra, adiós!
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En Navidad conduce con moderación
Pues éste es el lema de la Campaña de Seguridad Vial, emprendida por la pasma del sheriff Mikel
Sardiña en Badajoz y alrededores. Y, a tal efecto, han sembrado la
ciudad de carteles de colorines con mensajes de lo más positivo, dirigidos a los
conductores, especialmente, a los mostrencos. Acompañándolos de media docena de fotos aleccionadoras,
con los efectos que produce conducir al estilo me la cargué. O séase,
coches destrozados, sangre cubierta de tierra y cristales rotos sobre
la calzada, farolas hechas polvo, etc., etc.
Y los consejos son éstos:
1. En Navidad, no olvides volver a casa.
2. Ponte el cinturón y vive.
3. Si bebes..., que conduzca otro.
4. Modera la velocidad: lo importante es llegar.
5. Exhibe tu coche, pero parado.
6. Usa el caso, no pierdas la cabeza.
7. No uses el coche para divertirte.
8. No dejes que el móvil conduzca por ti.
9. Cuando conduces, los demás también cuentan.
Muy bueno lo vuestro, colegas. Todos vuestros mensajes son de sentido común, por lo que hay que poner un 10 a los notas de
la pasma local, que demuestran así que se dedican no sólo a cumplir las
ordenanzas y poner multas por la calle, sino a evitar siniestros,
accidentes y muertes estúpidas. Y para cuando pasen los fiestorros de Navidad y Año Nuevo, a ver si sacáis otra Campaña de este estilo, en esta ocasión dirigida a los peatones, que, en Badajoz, la inmensa mayoría va a su aire y si no pasa nada en los cruces y pasos de peatones es porque Dios no quiere.
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Ha vuelto Jacinto, el de la trompeta
Jacinto Sánchez Sosa, Jacinto, el de la trompeta, personaje popular
donde los haya, drogata sin remedio que sobrevive gracias a las monedas
que recoge tras sus "solos" callejeros, ha vuelto. Mejor dicho, ha
comprado una nueva trompeta. Que la anterior se la mangaron mientras
dormía plácidamente en uno de los soportales de la plaza de los Alféreces. Y como no
la llevaba sujeta por cadena alguna, que ha venido algún mangante, con
nocturnidad y alevosía, y se la ha robado, largándose con viento
fresco. Y así ha llevado mi Jacinto dos meses sin llevarse una trompeta
a la boca, hasta que se ha hecho con una nueva y flamante en Valencia.
Por casi 300 machacantes, me contaba anoche este montijano de 51 tacos,
músico de profesión en sus años mozos, oficio heredado de su padre, y
que ahora se debate en Badajoz entre la miseria y la droga.
NUEVA TROMPETA
El caso es que faltaban unos minutos para las doce de la noche, cuando
un grupo de amigos que deambulábamos por la calle de los bares, la de
Muñoz Torrero, que detrás nuestra resuenan a toda pastilla los aires
de... ¡La Internacional!, y por poco nos caemos al suelo de la
impresión. Y una vez repuestos, que va el tal Jacinto y saluda a la concurrencia, atacando de nuevo, esta vez con... ¡Paquito el Chocolatero!, entre la
satisfacción de los allí presentes y de otros que salían de los bares
del lugar, atraídos por la música. Y fue digno de verse cómo la gente,
emparejada, se puso a bailar unos minutillos el alegre pasodoble. ¡Como
en la Feria, colegas!
Pero la cosa no terminó aquí, que va el nota y te dice:
--Sabéis que hemos ganado, ¿no?
--¿Y eso...?
--Extremadura, que ha ganado 2 a 1 a Guinea Ecuatorial, que el partido lo han dado por la tele.
Y allá que se pone a tocar el himno de Extremadura a los cuatro
vientos, mientras un grupo de paisanos tararea algunas de sus bellas
estrofas:
--¡Nuestras voces se alzan, nuestros cielos se llenan, de banderas, de banderas, verde, blanca y negra...! En pleno éxtasis patriótico, que vemos cómo Jacinto se larga como ha venido, sin avisar, pero tiene tiempo de
desear a la concurrencia felices fiestas y próspero Año nuevo.
Lo dicho, va vuelto Jacinto, el amable drogata de la trompeta, con una
nueva y reluciente. Para desesperación de los vecinos del Casco Antiguo
y de otras partes de la ciudad, cuando le da por hacer sus "solos" en
la madrugada. Que no hay bicho viviente que pegue un ojo.
Jacinto, tío, no seas plasta, a partir de las 12 de la noche hay que
guardar la puñetera trompeta, que la gente tiene que descansar, que al
día siguiente hay que seguir con el curro. Lo entiendes, ¿verdad?
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