En primer lugar, quiero dejar claro que soy
asociado de Amigos de Badajoz. También conozco el edificio por disfrutarlo
frecuentemente en la UBEx,
por ser profesor de la UEx
y por ser arquitecto. Por todo lo anterior, siempre me ha interesado
sobremanera este proyecto.
Y
estoy preocupado por el devenir del mismo. Es indiscutible que existe un fallo
judicial que obliga a la demolición del ortoedro, y a rebajar 1,35 m. las cubiertas del antiguo Hospital del siglo
XIX.
Humildemente,
considero que al ortoedro de hormigón
blanco le sobra una planta. Emerge entre
los otros elementos destacados, en la silueta de la Alcazaba almohade.
Sopeso, así mismo, que los 1,35
m. de la cubierta a dos aguas son imperceptibles para el
observador.
Pero,
aunque mi Asociación tenga, legalmente, toda la razón, no se puede proceder a
la demolición. Eso sí, hay que buscar una salida digna al problema, pues la Junta Directiva de Amigos de
Badajoz se deberá encontrar en una encrucijada con retorno complicado. ¿Por qué
no invertir el presupuesto del derribo en mejorar el entorno de manera
inmediata? Cierto es que el Ministerio de Vivienda ha organizado un concurso de
ideas para Rehabilitar la Alcazaba. Pero,
esto sería más rápido e independiente de lo anterior.
No
olvidemos dos aspectos: por un lado, se redactó hace un lustro el Plan Especial
de Protección del Casco Histórico, aprobado en el PGM. En él, se recogía la
posibilidad de hacer la
Facultad. Por otro, el
Tribunal Supremo comunica al TSJEx que la alteración no es patrimonial, sino
urbanística.
Ya
hay un precedente en Almendralejo, donde mi querido Mariano Fdez-Daza ganó un
contencioso al Ayuntamiento. Fue a raíz de la erección de los popularmente
denominados “cuernos” en la c/ Real. Finalmente, con públicas rectificaciones
de los políticos, mucha habilidad y cariño,estos elementos no fueron eliminados.
Y,
hablando exclusivamente de arquitectura, recordemos que el proyecto de Colomés
y Moure es, en líneas generales, muy bueno. Así lo atesoran las múltiples
publicaciones en las que ha sido
reflejado, siendo incluso seleccionado para la
IX Bienal de Arquitectura de Venecia,
Pabellón de España, 2004. Deberían ser consultados los arquitectos, como
autores de la obra, para aportar ideas que minimicen el impacto visual.
Por
favor, demolición, no, por múltiples motivos. Arquitectónicos, sociales,
económicos, docentes... La ciudad no puede permitirse la desdicha de perder esta obra.
Francisco de Asís Hipólito Ojalvo
Arquitecto y profesor de la UEx
fhipolito@unex.es