Paco y Antonio son dos pintores de aquí. Nacidos, criados y vecinos de
Badajoz. Y, de vez en cuando, montan exposiciones con sus obras, que se
venden en un abrir y cerrar de ojos. El primero, con sus monotipos, y
el segundo, con sus acuarelas. De temáticas extremeña y pacense,
preferentemente. Paco clausura triunfalmente mañana en el Gran Casino
su exposición titulada "Extremadura esencial", con todo el pescado
vendido al tercer día. Y Antonio continúa con la suya abierta --hasta
el 10 de enero, y centrada en Badajoz, la ciudad, el río, marinas,
flores y paisajes portugueses-- en la Sala Artex. Y, como ya ha
ocurrido en anteriores ocasiones, se quedará sin cuadros, que se los
quitan de las manos.
Y es que Paco y Antonio, cada uno hijo de su padre y de su madre, tanto
en lo personal como en lo artístico, tienen --como dice Román Hernández
Nieves, mi asesor artístico favorito, "una clientela fiel". Y se lo
llevan todo.
Y es que, damas y caballeros, jóvenes y jóvenas, Paco y Antonio, gente
sencilla y trabajadora donde las haya, con especiales dotes para la
pintura, son, nada más y nada menos, que Paco Morán Cruz y Antonio
Martínez Cid de Rivera. Dos de los nuestros, vamos.