Así se hace. Muy bueno lo tuyo. Ya era hora de que los
políticos --en este caso, política-- cumplieran sus promesas. Que eso
de "puedo prometer y prometo..." se lo dicen a todos y a todas. Y,
luego, cuando hay que cumplir las promesas, si te he visto no me
acuerdo. Pero aquí hay una moza que se viste por los pies, como Dios
manda. Eva María, una madama hecha y derecha, la institutriz de mozuelos y
yogurines en Extremadura. La Eva María de la playa, la maleta de piel y el bikini de rayas, no, porfa, sino Eva María Pérez López, mi consejera favorita. La gobernanta de escuelas e Institutos por estos pagos.
Que va y me ha mandado diligentemente la estupenda Agenda del profesor. Curso escolar 2007-2008,
con pastas duras y todo, además de tropecientos mil datos sobre la
Educación por estos andurriales, mapas y distancias kilométricas para
no perderme por Extremadura y la biblia en pasta. Con una atenta y fina carta, manuscrita y
todo, nada de que se la haga ningún chupatintas de tres al cuarto en su
oficina. Con un atento saludo que dice: "Estimado maestro jubilata". O
séase, el abajo firmante. Y una despedida que me ha llegado a mis
entretelas: "Atentamente, tu consejera favorita".
¡Estas son las
políticas que necesita Extremadura! Jóvenes y bien plantás, con
reflejos y personalidad, cumplidoras de sus promesas, cultas, modernas,
europeas, al loro de Internet, sabiendo lo que se trae entre manos,
y, sobre todo, atendiendo a los maestros jubilatas y descarriados...
Pues si yo
fuera presidente, el tal Guillermo I de Olivenza --uno que no es como
los demás, que es hijo de España y nieto de Portugal--, no dormiría
tranquilo, no. Que me llevaría el sillón imperial a casa, por si las moscas y
los moscardones. Y es que mi Eva María, con estas pequeñas cosas, como
sin importancia, pero que dicen mucho de su humanidad, va para alto cargo. Que tiene porvenir, vamos. No para Reina de España, no, hija no,
que el puesto ya está ocupado y requetebién por S. M. doña Sofía de Grecia,
a quien Dios guarde. Pero sí para presidenta de Extremadura, ministra
del Gobierno de España o embajadora plenipotenciaria en la ONU, la UNESCO o en alguno de los países exóticos del Mundo mundial. Y no es por nada, pero si necesita algún asesor..., ya sabe dónde está el jubilata de la Agenda...
Doña Eva María, ha sido un placer. Vengan esos cinco. Y mucha suerte con nuestros chirivejes y demás pipiolos, que son el futuro de Extremadura, que ya no es extrema ni dura, por cierto.