7 de Diciembre, 2007
Prohibido tirar petardos
Un año más, la llegada de la Navidad y las vacaciones nos va a deparar en Badajoz el período comercial más propicio del año. Con el gentío ocupando las calles más céntricas, con compras compulsivas, fiestorros a granel y excesos de todo tipo. En la comida, en la bebida, en los lances amorosos y en las bromas. Sobre todo, si son con bengalas, cohetes y petardos. Porque la experiencia y el estudio de las fiestas me dicen que no hay ritual festivo que se precie que no lleve aparejado los excesos y las salidas de madre, padre y muy señor mío. No estoy justificando nada, pero es lo mismito que pasa, con algunas variantes, cuando llegan los Carnavales, la romería de Bótoa, la feria de San Juan y Nochevieja, entre otras fiestas de ringorrango por estos pagos. Y ahora tocan los petardos y las bombas, que molestan un montón a los pacíficos transeúntes, cuando no les da una taquicardia a los ancianitos del vecindario. Eso, si no les explota en las manos a los gamberros coñazos, que, en tanto no ocurra una desgracia, se lo pasarán de puta madre.
BANDO MUNICIPAL Por eso, como todos los años, el boss municipal de Badajoz, el tío Miguel, ha sacado un Bando, prohibiendo usar petardos y artificios pirotécnicos en lugares públicos de la ciudad, porque pueden producir alarma en la ciudadanía, alterando la seguridad colectiva. Incluyendo la prohibición de vender este tipo de explosivos a borrachos, drogatas y niños. Aunque el Bando no dice eso, exactamente, que emplea los eufemismos de "personas que pudieran estar bajo los efectos de bebidas alcohólicas", o "sustancias estupefacientes" y a "menores de edad". ¡Cuánto rodeo, Señor, para decir lo mismo! Pues ya veréis como algunas pandas de niñatos malcriados de este pueblo se pasarán el Bando de marras por el "arco del triunfo", a pesar de que les puede caer una multa de 301 machacantes (50.000 pelas de las de antes), según la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, que lo califica como falta leve. Poca cosa, Sinforosa, aunque si los municipales le llevan la papela en mano a sus padres, al muchachino se le quitarán las ganas de hacer el gamberro para siempre por Navidad.
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Antonio y Buenaventura
Antonio y Buenaventura --Chúa, para los amigos-- son dos amigos de
Badajoz de toda la vida. De ir al colegio y al Instituto de la calle
del Obispo juntos. De habernos bañado en el Guadiana y de haber tirado
piedras a los fosos de las murallas. De habernos moceado entre San
Francisco y el "tubo" de San Juan. Y de haber ido con las novias a los
mismos guateques de los domingos. Pero Antonio y Buenaventura, que
fueron policías nacionales en su vida activa, se encuentran actualmente
jubilados. Y se pasean como unos señoritos por Santa Marina, su barrio,
parándose con éste, ése o aquél, que todo el mundo tiene algo que
decirles. Bien, para saludarles, o bien para enrrollarse con ellos, que
los mendas, con su humanidad desbordante, son dos excelentes
conversadores.
Y el otro día que me los encuentro por mi calle. Y no me piden el carné
de identidad ni nada, sino que me ofrecen la mejor de sus sonrisas, y
un abrazo. Y qué mejor que irme con la pareja, uno a cada lado. Qué
mejor protección. Cuánta seguridad. Y cuántas vivencias sacamos entre
los tres en un rato. Para escribir un libro. O dos. O tres.
Y al despedirnos, pedimos que nos sigamos viendo, que es la mejor señal
de que estamos vivitos y coleando. A pesar de las dificultades de la
vida, de los achaques que nos vengan y de la cesta de la compra, sólo
apta para ricachones del ladrillo y jeques del petróleo.
Antonio, Buenaventura, dos polis de los de antes, amigos de Badajoz de toda la vida, ha sido un placer.
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Llegó el tiempo de Adviento
El pasado domingo, día 2, arrancó el Año litúrgico de la Iglesia católica, con el primer domingo de Adviento. Que son cuatro consecutivos, hasta llegar a la solemnidad de la Natividad del Señor, una de las más preclaras del orbe cristiano. Adviento viene de adventus, que significa venida, llegada, y forma una unidad con la Navidad y la Epifanía (Reyes Magos). El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor. Adviento es tiempo de preparación y de esperanza, siendo el morado o violeta el color predominante en los actos litúrgicos. También son significativos el sobrio exorno floral de los altares, la corona de Adviento y los cuatro cirios, que se irán encendiendo según vaya llegando cada domingo. Y uno de los cantos más populares que se escucha en esta época se titula, precisamente, "Ven, Señor, no tardes":
Ven, ven, Señor, no tardes. ven, ven, que te esperamos. Ven, ven, Señor, no tardes, ven pronto, Señor.
El mundo muere de frío, el alma perdió el calor, los hombres no son hermanos, el mundo no tiene amor.
ESTRIBILLO
Envuelto en sombría noche, el mundo sin paz no ve, buscando va una esperanza, buscando, Señor, tu fe.
ESTRIBILLO
Al mundo le falta vida, al mundo le falta luz, al mundo le falta cielo, al mundo le faltas Tú.
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