Amigo Pedro:
Me encantó tu artículo en memoria del hermano Daniel. Aún
recuerdo mis primeros años de profe en los Maristas, cuando compartí
curso con él. Yo empecé siendo tutor de 1º B, mientras el hermano Daniel
lo era de 1º C. Cuánta bondad, compañerismo y amor a los niños. Fue un
bonito ejemplo para un maestrillo principiante. Además de su labor en
el semáforo de la autopista, que tú recuerdas, y entre otras muchas
cosas, qué dotes tenía para la música. En aquellos tiempos no había
ningún zagalillo que no se supiera el himno de la Virgen de Guadalupe,
aquel "Augusta Reina de Extremadura..." (creo que empezaba así), y otras
muchas canciones de la Virgen o del entonces beato Champagnat. Y
aquello era labor del hermano que pasaba por todas las clases de los
peques para enseñárselas. Aunque para nuestros alumnos actuales e,
incluso, para la mayorías de sus familias, el hermano Daniel sea un
desconocido, él dejó una huella importante en el colegio Marista de
Badajoz.
Gracias por tu recuerdo y un saludo afectuoso.
Agustín Torres Leal
agutl@hotmail.com