En los pasos de peatones que hay frente al colegio pacense de los
Maristas, en plena autovía Madrid-Badajoz --en el 14 de la avenida de Juan Pereda
Pila--, actúa permanentemente un ángel de la guardia. He dicho
bien, de la guardia. De la guardia municipal, la del sheriff Mikel
Sardiña, no, hijo, no, pero que está de guardia para evitar que ocurran
accidentes de tráfico, un día sí y otro, también, lo puede entender
todo el mundo. Especialmente, en las horas de salida del cole. Sobre
las 14 horas en adelante.
Y es que si no pasa algo todos los días es
porque el ángel de la guardia está al quite. Como este mediodía, que
estábamos esperando los peatones a que se pusieran en verde los
semáforos. Y una joven madre, con su muchachino en brazos, que, ni
corta ni perezosa, atraviesa el primer carril, jugándose los cuartos,
en tanto los coches y los autobuses subían y bajaban a toda pastilla.
Primer milagro. Y, una vez en la isleta central, que no esperó a que el
semáforo se pusiera en verde para atravesar el otro carril. Que va y
con los coches echando leches, que se juega de nuevo dos vidas --la
suya y la del chiquitín-- para llegar a la otra acera, ilesos y por los
pelos. Otro nuevo milagro. Todo ésto, a la vista de decenas de
escolares, que iban de la mano de sus solícitos familiares. Esperando
su correspondiente turno para atravesar tan peligroso lugar en esas
horas punta.
HERMANO DANIEL
Que en los cruces de
los Maristas hay un ángel de la guardia, todo el mundo lo sabe. Y yo
creo que hasta tiene nombre y todo: hermano Daniel. El popularísimo
marista que desarrolló su labor en Badajoz durante cuarenta años,
haciendo de todo. Y una de sus actividades más señeras fue la de
organizar el tráfico a la salida del cole, haciendo de guardia
urbano... con sotana. Y todos le obedecían. El hermano Daniel (Nicolás Goyoaga Leceta, en el
mundo), el gran Dani, como lo conocían sus muchísimos alumnos y amigos,
llegó a Badajoz en 1942, comenzando su andadura en el viejo colegio
Marista de la calle Donoso Cortés, antigua Comedias. Y, desde 1964, año en
que se inauguró, en el actual, junto a la autovía, hasta su muerte en
1992, con 76 años de edad. El benemérito hermano Daniel está enterrado
en nuestra ciudad y en 1973 fue nombrado Hijo adoptivo de Badajoz,
llevando su nombre una plaza en las cercanías de su querido colegio, en
la barriada de María Auxiliadora. Y, por lo que vemos todos los días, ya en forma de ángel de la guardia, continúa su tarea benéfica, evitando desgracias personales, un día sí y otro, también.