No sé vosotros, pero yo ya tengo mi calendario para 2008. Y es chino de
la China, capuchina, mandarina. Está fabricado en China y me lo ha
regalado un chino. Y de Badajoz. Y es la primera vez que un chino me
regala algo en la vida. Y es que estos chinos no te dan ni los buenos
días. Sólo te sonrien. El calendario --cane, scroll, calendar,
en otros idiomas-- es uno de esos de pared, tipo estela enrollable, muy
decorativo, con una escena primaveral de árboles, flores y pájaros. Y
todos, chinos, faltaría plus. El chino del calendario, de sonrisa
profidén y nombre impronunciable, es uno de los muchos socios
familiares de uno de los bazares chinos de la avenida de Fernando
Calzadilla. Uno que, como el resto, se abastece en alguno de los
grandes almacenes chinos del Polígono Industrial El Nevero. De esos que
tienen inundado medio Badajoz de artículos de regalo, bisutería,
juguetes, calzado, ferretería, papelería, textil, menaje del hogar,
flores de plástico, papanoeles y arbolitos de Navidad.
Lo dicho, tengo un calendario chino para 2008. Y me lo ha dado un chino de la China, capuchina, mandarina.