Ayer noche, entre las 20,00 y las 20,05 horas fuimos convocados todos
los internautas a apagar las luces o, al menos, un electrodoméstico en casa o en la
oficina para "frenar el cambio climático". Así , por las buenas, cuando
sabemos que la cosa no tiene freno ni marcha atrás. Y, a la hora
anunciada, apagué todas las luces y me fui al balcón de mi casa, en un quinto piso. Y,
mirando a la calle, vi cómo muchos bloques de mi barrio tenían casi
todas las luces apagadas. Y en otras, a la luz de las velas, de los
mecheros o de las pantallas de los móviles. ¡Milagro! La cosa parece
que había funcionado en el centro moderno de Badajoz. Salvo en los bajos
comerciales, con sus decenas de tiendas y comercios, que ésos no apagaron
nada. Por si las moscas y los moscardones. No fueran a entrar los cacos
y se llevaran las mercancías y el dinero de la caja. O que la gente,
aprovechando el apagón de marras, tomara las de Villadiego, yéndose sin
pagar y por la cara.
Todo rebonito y tal. Pero, digo yo, mañana, pasado y al otro..., ¿qué?
Pero si este mundo, que va como loco, no hay quien lo frene. Que se lo
digan a George Bush y a su pandilla de amiguetes prepotentes y ricachones
del Primer Mundo (Japón, Rusia, Reino Unido, Alemania, Canadá, Francia,
Italia...), que se estarán tronchando de risa, Marisa. Que no quieren saber nada de parones, al contrario, cuanto
más rápido, mejor. Para ellos, claro. Y el planeta, hecho unos zorros, con el cambio climático haciendo estragos, un año, sí, y otro, también.
Me llega al corazón que en Madrid se apague la Puerta de Alcalá, en
Sevilla, la Giralda, y en Badajoz, su emblemática Puerta de Palmas.
Como también es digno de alabanza que decenas de ayuntamientos y
organizaciones ecologistas, sociales y sindicales se hayan sumado a
esta iniciativa en España. Pero ¿por qué no quieren firmar el puto protocolo
de Kyoto las grandes potencias mundiales, empezando por el Imperio USA? Y, mientras, con cara de jilipollas, la gente haciendo el numerito en la noche del apagón "ecológico" con luces, velas, linternas y móviles. Pues para el próximo parón del planeta, que avisen, que yo me bajo.