La situación de los naranjos de Santa Marina es vieja. Ni se
cuidan ni se podan. Pero no son sólo los de Santa Marina. En San Juan
también hay naranjas blancas. Lo malo es que transmiten enfermedades a
otras plantas del entorno.
En muchas ocasiones se lo
comenté a los responsables hasta que me di por vencido. A lo mejor,
ahora, desde El Avisador se tiene más suerte.
Lorenzo J. Blanco Nieto
ljblancon@yahoo.es