Amablemente invitados por Caja de Extremadura, el pasado sábado, día
10, cogimos el hato la parienta y el abajo firmante y nos fuimos de un
tirón a Plasencia. En un microbús de Aníbal, por cierto, y con sólo
cinco viajeros en esta ocasión, procedentes del mundillo de la cultura
local: Paco Tejada Vizuete, responsable del patrimonio de la Iglesia
Mérida-Badajoz, Paco Lebrato Fuentes, prolífico escritor y pintor de
Oliva de la Frontera, pero vecino de Badajoz, Martín Carrasco Pedrero, joven y experto, a la
vez, crítico de arte, y los ya aludidos. Eso sí, contando con los
buenos oficios de la institutriz de la Obra Social de la Caja en la
capital pacense, una tal Yvonne González, que hizo que todo el mundo estuviera
divinamente atendido y que nadie se perdiera ni se fuera de picos pardos. Y los que no fueron se lo
perdieron.
Otra grata ocasión de volver a la vieja ciudad de
Plasencia, la perla del Jerte, la fundada por Alfonso VIII para hacerla
"grata a Dios y a los hombres". Y es que esa noche tenía lugar la
apertura y entrega de premios de la XXIX edición del Salón de Otoño de
Pintura de Plasencia, una de las joyas de la corona cultural de la que
fuera Caja de Ahorros de Plasencia y, más tarde, refundida con la Caja
de Ahorros de Cáceres, la actual Caja de Extremadura. Ya con algo más de un siglo de solera.
Y la iglesia
de San Martín, donde sobresale el magnífico retablo mayor, con ocho
tablas de nuestro insigne Luis de Morales, El Divino, con un llenazo de impresión.
Con decenas de personas de la ciudad y Región, venidas expresamente
para la ocasión. Y procedentes de los más diversos ámbitos: medios de
comunicación social, empleados de la propia Caja, una representación de
la Iglesia placentina, políticos de todos los signos y procedencias,
gentes de la cultura extremeña en general y vecinos curiosos. Y, claro es, pintores,
galeristas y críticos a diestro y siniestro.
Y en sus muros, 29 obras
seleccionadas, de todas las tendencias y facturas --figuración,
neofiguración, abstracción...--, todas de gran formato, de las 309
presentadas, procedentes, además de toda España, de países como Italia,
Alemania, Portugal, Reino Unido, México, Polonia y Argentina.
EL ACTO
Y en la abigarrada presidencia, además de Jesús Medina Ocaña, presidente de la Caja anfitriona y alma mater
de sus proyectos culturales --además de la pintura de vanguardia, recordemos la
edición de libros, el cine-club, la fotografía y la biblia en pasta--, pude
reconocer al presidente de la Asamblea de Extremadura, Juan Ramón
Ferreira, a la consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura, Leonor
Flores, a las alcaldesas de Plasencia y de Cáceres, Elia María Blanco y
Carmen Heras, respectivamente, a José María Portillo, Director general
de la Caja y al obispo Amador Rodríguez Magro, quien departió unos
breves momentos con la delegación pacense, a cuyos miembros saludó muy
efusivamente. Y como maestra de ceremonias, con su desparpajo
habitual, la periodista local Pepa Casado.
Intervino en primer lugar
el todoterrenal Jesús Medina, que se congratuló de haber llegado a la
edición número 29, con "un certamen ya consagrado en el ámbito nacional
y con un gran prestigio en el internacional". Con "participación
abierta a todo tipo de expresión plástica" y contando "con la
independencia de jurados de gran nivel". Un Salón de Otoño del que se
sienten orgullosos en la Caja, porque "ha venido sirviendo de
plataforma para los artistas noveles", que "son numerosos los que
cuelgan hoy día sus cuadros en Museos importantes de España y Europa".
Afirmando, con más razón que un santo, que "el Salón de Otoño de
Plasencia es una muestra fiel del panorama pictórico de los últimos 30
años, en autores, estilos y tendencias".
Y una noticia "bomba"
para Plasencia. Van a rehabilitar la iglesia de las Carmelitas para
destinarla a Pinacoteca del Salón de Otoño, donde tendrán acogida de
manera estable las obras premiadas y adquiridas por la Entidad en las
tres últimas décadas, que llegan al centenar, más las nuevas
adquisiciones. Obras que, en la actualidad, andan desperdigadas por
aquí, allá y acullá. "Una forma de vender Extremadura, y Plasencia".
Y
daría otro notición: "La proxima edición, la XXX, se celebrará de forma
extraordinaria en Cáceres, apoyando la candidatura de la ciudad
extremeña para Capital Europea de la Cultura 2016". Para terminar
anunciando que las 29 obras, entre las premiadas y seleccionadas, serán
exhibidas por diversos rincones de Extremadura, España y Europa. Además
de formar parte de una selección de la Pinacoteca del Salón de Otoño de
Plasencia que viajará en 2008 para ser expuesta en Berlín, iniciativa
que continúa con las ya realizadas en Madrid, Sevilla, Roma, Lisboa o
Bruselas.
Ni que decir tiene que los aplausos de gratitud arreciaron al final, dando el
espaldarazo a Jesús Medina por la gran obra de mecenazgo de la Caja con Extremadura, en
general, y Plasencia, en particular.
EL FALLO Y LOS PREMIOS
A
continuación, la ínclita Pepa Casado dio lectura al fallo del jurado, y
el gran premio fue para "M. 2007, 3", de Christophe Prat, del París de
la France, que se llevó los 30.000 machacantes de que estaba dotado.
Y, a propuesta del jurado, Caja de Extremadura destinó un fondo de 33.000
euros para la adquisición de los siguientes cuadros, que pasan a la
colección de Arte de la entidad financiera:
"666.000 euros", de
Chus García-Fraile, de Madrid, "Exterior 2004", de Thomas Jocher, de
Saalfelden (Austria), "Verde y Pequeña Madera", de Ruth Morán, de
Badajoz, y "El día del Señor", de Paco Pomet, de Granada.
A
continuación hizo uso de la palabra José María Viñuela, en
representación del jurado --compuesto en esta edición por Juan
Manuel Bonet, Martín Chirino, Tomás Paredes, José Mª Luna, además del
citado Viñuela--, que analizó con detalle las obras premiadas,
deteniéndose especialmente en la del parisino, pero residente en
Madrid, Christophe Prat, de la que dijo "era todo sencillez, con una
pureza rayana en el minimalismo, y muy limpia de factura y concepto".
Le
siguió la alcaldesa placentina, Elia María Blanco, que después de
agradecer a todos su participación y presencia, lanzó flores de todos
los colores a Caja de Extremadura por
su mecenazgo, y por el detallazo que ha tenido de ubicar su Pinacoteca
en el convento de las Carmelitas de la ciudad. Y, al final de su breve
discurso, otro de los "bombazos" de la noche: anunció orbi et orbi que "Plasencia prepara su candidatura a Ciudad Patrimonio de la Humanidad".
Intervino
después la consejera de Cultura y Turismo, Leonor Flores, que se
dirigió a la primera edil placentina: "Alcaldesa, no te puedes quejar,
que Plasencia está siendo un referente de Extremadura". Para después
abundar en la política cultural de la Junta, con las becas "Zurbarán"
de ayuda a la creación a los jóvenes, promocionando así el Arte
contemporáneo. Y es que "hay que tener los ojos muy abiertos en Cultura
a los movimientos artísticos que se suceden en Extremadura". Dando un
toque también a los artistas ya consolidados, como la galerista Helga
de Alvear --que estaba presente, pero no pude divisarla--, con su
extraordinaria colección de más de 2.000 obras de Arte contemporáneo,
cedidas a la futura Fundación que llevará su nombre en la ciudad de
Cáceres.
M. 2007, 3
Todo rebonito y tal, con aplausos,
sonrisas, loas, fotos y declaraciones sin cuento. Pero cuando nos
pusimos frente a frente con el cuadro ganador --realizado en acrílico
sobre tela y que mide 200x180 centímetros--, titulado exactamente "M.
2007, 3", como si fuera la matrícula de un coche, muchos de los
presentes nos quedamos de piedra. Sin habla. Pasmados y con la boca
abierta. Confusos, difusos y patidifusos. Y después de oir al joven franchute
en un español chapurreado, entrevistado brevemente por la tal Casado,
que "no sabía qué significado tenía su obra", porque "no dice nada",
que ha "eliminado toda figuración para llegar a la abstracción", para tirar de la cadena. ¡Y un
huevo pato, tú! ¡Y te lo crees! ¡A otro perro con ese hueso, chaval! Por lo
que me tengo que plantar y dar un puñetazo en la mesa. Que aquí hay
algo que huele a podrido y no paso por esta nueva petardada.
Porque,
a ver si soy capaz de explicarme. Coged una tabla de grandes
dimensiones, denle unas manos de acríclico blanco y, después de seco,
con unos rodillos de acríclicos verdes y azules, en tonos pasteles, muy
tenues, hagan dos o tres pasadas sobre el fondo blanco, y os saldrán
unos cuadrados o rectángulos. Y ya está. Como si estuviérais haciendo
pruebas de color para pintar los pasillos, las habitaciones y el
comedor de casa... Y, ¡hale!, primer premio del Salón de Otoño de
Pintura de Plasencia, con sus 30.000 machacantes reglamentarios. Cinco
millones de las antiguas piastras, que se dice pronto. Que manda
huevos.
Pues a mí esta obra me parece un camelo, un tongo de
padre y muy señor mío, una tomadura de pelo en toda regla. Y pongo en
duda que ésto sea "arte". Por muy contemporáneo que lo consideren
críticos, jurados, coleccionistas, merchantes y galeristas. Y eso que
ya ha pasado a la historia el viejo debate de considerar a lo
figurativo como antiguo o tradicional, y a los nuevos diseños y
tendencias, como vanguardistas o contemporáneos. Cuando el debate debe
centrarse en la calidad o no de la obra artística, con independencia
del lenguaje utilizado. Martín Carrasco dixit.
Pero que un autor, cuando presenta una de sus obras, no sepa qué
significado tiene, aunque sólo lo encuentre él, está engañando a la
gente, a la que la obra en cuestión no le dice nada. No existe, por
tanto, comunicación, objetivo fundamental de toda obra humana. A no ser
que me digan el tal Cristophe y sus mariachis que es obra sólo para
minorías, para las élites, los iniciados, los pijocontemporáneos... Y
al pueblo llano, que no conoce las claves
del negocio, por inculto, que le den por saco...
LA COMIDILLA DE LA NOCHE
Y que haya gente
que se encoja de hombros y se salga por la tangente diciendo "que sobre
gustos no hay nada escrito", hay que decirles de inmediato que nanay de
la China, mandarina. Que sobre gustos, afortunadamente, hay mucho
escrito. Y en cantidad y calidad. Tejada Vizuete dixit.
Claro que el pastel lo reparten los miembros del jurado.
Que los organizadores y patrocinadores, la Obra Social de Caja de
Extremadura, no tiene formada opinión, faltaría plus, que lo suyo es fomentar el
interés en la ciudadanía extremeña por diversos aspectos de la cultura y apoyar económicamente los
trabajos de determinados autores, especialmente los noveles.
Aunque creo que a la Caja le gustará conocer las opiniones de los demás, las de
otros expertos y usuarios, las críticas y controversias, que haya debates, que éso
forma parte también de la vida y la cultura. Pues aquí dejo la mía sobre
"M. 2007, 3", que la otra noche coincidió con las de más de uno y más
de dos, por cierto: un tongo... contemporáneo.
El asunto fue la comidilla de la noche y se extendió como reguero de
pólvora entre los cientos de asistentes a la cena fría --la comidilla
de verdad-- que se celebró
después en los amplios salones del cercano hotel Alfonso VIII, "el
Hotel", como es conocido en Plasencia y toda la comarca. Pero de lo que
allí acaeció, de las delicias gastronómicas que sirvieron y de otras
cosas que nos sucedieron, lo dejamos para una
próxima entrega, si Dios quiere.