Asentado el otoño por estos pagos, en estos finales de octubre el clima
está refrescando y por las mañanas y las tardes-noches hay que salir
abrigados. Que puedes quedarte como un pajarito. Por lo que los
pacenses están comenzando a sacar a la calle sus primeras prendas de
abrigo, especialmente botorras y zapatos de suela gruesa, jerseys,
chalecos, rebecas, chaquetas, chaquetones y foulards. En tanto en las
casas hay trasiego de ropa nueva de los armarios, con la gente bajando
colchas, edredones, nórdicos y cobertores a las camas. Al igual que van
colocando las típicas faldillas de las mesas-camillas. Y dentro de poco
habrá que poner el brasero eléctrico y la estufa, que el aire
acondicionado se reserva para finales de noviembre, cuando llegue el
frío de verdad.
Y es en este contexto cuando en las tiendas de
electrodomésticos ya están anunciándose los calientacamas, las
almohadillas eléctricas y las almohadillas nuca-cervicales. Sistemas
modernos que vienen a reemplazar a las socorridas bolsas de agua
caliente de nuestras abuelas, que, a su vez, fueron las sustitutas de
las antiquísimas planchas de hierro calientes de las bisabuelas.
Todo vale contra el frío, ahora que se está haciendo notar, aunque sea sólo un poquino.