Mala noticia para los peraleos del mundo mundial, como el abajo firmante. Y ésto me huele a chamusquina y a encerrona. A envidia cochina, y es que tiene que haber una mano negra en las alturas. Resulta que se ha reunido en Madrid la Comisión que se monta en estos casos para que los asuntos se pudran o duren más de la cuenta --en este caso, el trazado del AVE por Extremadura--, los representantes del Ministerio de Fomento, la Junta de Extremadura y los alcaldes, o sus representantes, de las tres principales ciudades extremeñas, Badajoz, Cáceres y Mérida. Y había huecos por lo que he visto en el reportaje de las teles. En primer lugar, faltaban los primeros ediles de Plasencia y Navalmoral de la Mata, por donde también pasará el AVE. Y, lo que peor me ha sentado, es que he echado de menos al alcalde de mi pueblo --Peraleda de San Román (Cáceres), término de 62 km2 y unos 500 habitantes, en la región de La Jara, donde Cristo dio las tres voces--, mi medio primo Evelio Carbonero Arroyo, ocho años en la poltrona por el PP, antiguo maestro de escuela, que debería haber estado en la reunión para que el dichoso tren pasara también por mi pueblo, que no está muy lejos de Navalmoral, por cierto. Que sólo era dar un pequeño rodeo y hacer una paradita de nada. Y mira que desde El Avisador le puse en guardia, diciéndole que ofreciera agua y terrenos gratis en Las Erillas, que en el tren podríamos viajar en agosto la media docena peraleos que quedamos en Badajoz y alrededores, con toda la jarca familiar para animar las fiestas del pueblo. Pero ni puto caso, oiga. ¡Otra ocasión perdida para situar a Peraleda en el mapa!