Y nosotros, con estos pelos. Como todos los años por estas calendas de
octubre, entrados ya en otoño, llega la gripe y hay que estar al loro,
especialmente los mayores de 65 años, sean jubilatas o pensionistas,
los enfermos crónicos, las embarazadas y el personal sanitario. Hay que
evitar complicaciones, que dicen los pijosanitarios de este país,
todavía llamado España. Y nada de antibióticos, que no hacen pupa a los
virus de la gripe. Y, por supuesto, nada de meterse al coleto unos
pelotazos de coñac y vasos de leche ardiendo, todo seguido. Que os
podéis quemar el esófago, el epigastrio y el duodeno. Así que ya lo
sabéis, damas y caballeros de la Tercera, Cuarta y Quinta Edades. A
vacunarse tocan. Que luego es un coñazo tener que pasar una o dos
semanas con fiebres altas, dolores de cabeza, dolores musculares que te
dejan baldaíto, estornudos, toses persistente, lacrimeos y mocos por un
tubo, entre otras molestias colaterales. ¡Ah! y nada de toser a diestro
y siniestro, sin ponerse antes un pañuelo en la boca. Y lavarse más las
manos, con jabón, nos'ha jodío, por si las moscas y los moscardones.
Más claro que el agua clara no puedo decirlo, colegas.