La céntrica iglesia parroquial de San Juan Bautista, en la pacense
plaza de Minayo, la que se abriera en su momento para acoger el
Sagrario de la Catedral de Badajoz, está cerrada a cal y canto. La
obras de remodelación del interior del templo tienen la culpa. Antiguo
convento franciscano y edificio emblemático en otros tiempos, de
finales del XVIII, que albergó la enorme capilla del convento de los
observantes calzados y, más tarde, ya en el siglo XIX, como cuartel. Su
fábrica fue levantada en el siglo XVIII a expensas del rey de Portugal,
Juan V, padre de la infanta Bárbara de Braganza, y erigida para
conmemorar los esponsales de su hija, Bárbara de Braganza, con Fernando
VI, celebrada precisamente en Badajoz en 1729. De la década de los 60
de la pasada centuria data su última remodelación, siéndole añadida la
actual torre.