Prosigue en Badajoz el culebrón por entregas del "cubo" más famoso de
la historia de la ciudad y es raro el día que no salgan expertos por
todas partes --arquitectos, políticos, urbanistas, conservacionistas
del patrimonio, etc.--, dando su particular opinión. Donde sobresale
con luz propia la de nuestro ínclito Antonio Manzano Marchirant, jefe
supremo de Amigos de Badajoz y, a la sazón, maestro de escuela y
experto en la Semana Santa pacense. Y, sin cortarse un pelo, con la
sentencia del TSJEX bajo el brazo, anda estos días dando lecciones
magistrales a los políticos locales y a los arquitectos, que no tienen
ni puta idea de lo que es el Patrimonio. O, lo que es peor, que se lo
han pasado por el arco del triunfo.
Y, mientras, el pueblo llano y
los estudiantes de Biblioteconomía, sin decir esta boca es mía.
Callados como putas. Y nadie pregunta ni hace encuestas para saber lo
que opina el común, como si ésto fuera cosa sólo de expertos y
sabihondos.
Pues yo he hecho la mía y este mediodía, tomándome una
copa de Señorío de Orán en La Aldaba, que estaba de puta madre, que
pregunto a bocajarro a Juanito, camarero orondo y servicial:
--¿Y tú que opinas de ésto del "cubo"?
--Pos me parece mal que se tire, después de haberlo hecho...
--Pues hay una sentencia que obliga a demoler parte de la facultad de Biblioteconomía --remacho.
--Sí, pero el del bar, ¿qué?
Ya salió la conciencia de clase del bueno de Juanito.
--A lo que costó, habrá que sumar el derribo y tal --meto los dedos.
--Pos, hijo, va a costar más que la estación del AVE.
--¿Y qué te parece un "cubo" moderno en un monumento árabe como es La Alcazaba?
--¿Y por qué no hicieron una torre como las de al lado? --responde como los gallegos.
Y no sigo más, que hay peligro de que se le fundan los cables a mi
amigo Juanito, camarero de La Aldaba, en Santa Marina, mi barrio.