El pasado lunes asistimos en Badajoz a un ritual nunca visto por estos
pagos. Se trataba de la elevación a los altares laicos del periodismo
extremeño de un tal Feliciano Correa, doctor en Historia, cronista oficial de Jerez de los
Caballeros, académico, conferenciante, ensayista y
columnista insobornable, entre otros títulos. La estampita que nos
mandaron, aunque venía sin la figura del nuevo santo, sí que traía una
columna, pero como resquebrajada. Y en vez de su cuerpo serrano, una
pluma. Que manda huevos con las estampitas de los santos laicos de ahora.
Total, que nos largamos al hotel Zurbarán la patronal y
el abajo firmante y, de entrada, por poco me tengo que ir a aparcar al
Nuevo Vivero. Ni un puto hueco, colegas. Todo llenito en las proximidades
del hotel y del cercano parque de Castelar. ¿Pero qué pasa aquí hoy, un
lunes y todo lleno?
Y
cuando entramos vemos que la sala está
abarrotada, con gentes venidas de toda Extremadura y parte del
extranjero: familiares y amigos por un tubo, los alcaldes de Badajoz,
Mérida y Olivenza --entre los que pude quedarme con sus caretos--,
concejales, diputados, académicos, bibliófilos, escritores de toda
laya, jubilatas de oro y gentes del común. Y periodistas de todos los
ramos, sobresaliendo las cámaras y las alcachofas.También estaban, en
lugares preferentes, la consejera de Cultura, el subdelegado del
Gobierno, el delegado territorial de la Junta en Badajoz y el
presidente de la Diputación pacense, entre otras decenas de VIPs. Y de
todas las procedencias políticas, sociales e ideológicas. Y me llevé
las manos a las gafas para ajustármelas mejor, como si no viera bien,
porque como no vengan el Papa, los Reyes o el presidente del Gobierno
de turno a Badajoz, aquí "cada cual en su rincón", como in illo tempore. Y en
el estrado, junto con el aspirante a santón, allí que estaban varios
sujetos principales, como Isidro Álvarez, el impresor de Badajoz,
descendiente de un tal Gutenberg, Carmen Fernández-Daza Álvarez, la
editora de Almendralejo, de la estirpe de los Encomienda, Jesús Sánchez
Adalid, cura de Don Benito, que hizo de abogado del postulante, y en el
centro, Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta y Notario
mayor del Reino de Extremadura.
LA CAUSA
Y fue una buena moza del clan del candidato, la periodista Gemma
Correa, la que iba dando carrete a todos los participantes. Y todos
hablaron maravillas del aspirante a santo, sacando a relucir sus
muchas letras y virtudes desde la más tierna juventud, además de las
pruebas, contenidas en un tocho de 579 páginas, intitulado La columna invertebrada, con los supuestos méritos del susodicho.
Después
del marqués de Tecnigraf, que se mostró encantado de haberse conocido
ante la audiencia tan calificada que promueve un libro salido de sus
talleres, intervino Carmen Fernández-Daza,
que puso la lupa al texto para organizarlo como Dios manda. Y
sentenció: "autor vivo y amigo", "humanista", "periodista de raza",
"los artículos expuestos son literatura" y cosas así. Siendo ella la
responsable de la selección y las notas de 178 artículos, agrupados en
6 capítulos, escritos entre 1968 y 1998, en publicaciones variopintas,
en especial en el HOY de Badajoz, donde empezó a colaborar desde los 17
añitos. Presentación de lujo, barroca, de la doña, pues.
Luego
intervino Jesús Sánchez Adalid, postulador de la Causa, el famoso
escritor de novelones históricos, que la gente compra con fruición, que
echó flores por un tubo a FC de forma pausada, como para que no quedara
dudas: "trabajador incansable", "verdadero humanista", "versátil y
crítico", "de prodigiosa sensibilidad", "FC vive un momento
impresionante", "hombre de vastísima cultura", "persona clave en la
cultura extremeña", "cronista de nuestro tiempo", "su defensa de la
verdad le ha cerrado algunas puertas", "creador infatigable de
crónicas, artículos y libros", "con enfoques siempre constructivos",
etc., etc.
Y le tocó el turno a FC que hizo el discurso de su vida,
trepidante, apasionado, con ese toque poético y costumbrista que le
caracteriza, recordando sus colaboraciones en periódicos de Badajoz, Madrid, Bilbao,
Teruel... Y en el HOY, "con los anteriores directores, Antonio G.
Conejero y Teresiano R. Núñez", recordó. "Y hasta hace un año,
precisamente", remachó. Y le mandó un recado a Julián Quirós, el
actual, que estaba entre el público: "Para hacer un periódico, no se
debe ignorar el lugar donde estamos". Y nos contó en primera persona
las entrañables peripecias de su primer artículo, con 17 años. Y
filosofó sobre la palabra y la escritura. Con el dominio tan
característico en él sobre las metáforas: "El alma está en la palabra",
"palabra, soplo, verbo", "libro, alma de palabras"... Y nos habló de
"su amor por la verdad, la tierra y el saber". Uno que "se subleva ante
los abusos y la ignominia". El escritor de periódicos ha de ser un
hombre confeso: "ha de creer en lo que escribe". Más: "el respeto, la
libertad y la convicción deben ser los tres pilares del buen
columnista". Y otrosí: "Pensar lo que se escribe y escribir lo que se
piensa".
Ni que decir tiene que los aplausos hicieron época.
THE PRESIDENT
Finalmente intervino el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, The President
y Notario mayor del Reino de Extremadura en esta Causa, que venía de
entrevistarse con el Rey de España en La Zarzuela, y, ante la muerte en
Afganistán de un soldadito extremeño, de Alange, concretamente, expresó
"su recuerdo a unos niños que se han quedado sin padre", trasladando
sus condolencias a la familia de este joven soldado de España. Y de su
entrevista real, recordó que había pedido al Rey ayuda y colaboración
para el Centenario de Guadalupe, que se celebra este año. Y se
consideró, en un alarde de sinceridad, "el único prescindible" de los
que se sentaban en la mesa. Y pidió que "los políticos y la política
debemos pasar a la segunda fila". ¿Y eso?, se preguntó en voz baja el
auditorio. "Pues porque ocupamos demasiados espacios en los medios". Y
les pidió a los periodistas allí presentes "que no nos llamen cuando
estemos enzarzados". Sólo "cuando tengamos algo importante que decir".
Eso sí, "reivindico la política como verdadero instrumento de
renovación social". Y un guiño a los políticos de estas tierras, que ya
no son tan duras y extremas: "Me hace feliz ver al alcalde de Mérida y
al de Badajoz, juntos".
Y, ya metido en el libro, que se lo había leído
en estas vacaciones, calificó a FC como "testigo de primera mano de lo
que ha sido la vida en Extremadura". Más: "libro que invita a meditar y
a reflexionar". Obra que "fomenta la libertad y la convivencia".
Otrosí: "libro en que está omnipresente Extremadura, cuando la nombra y
cuando no". Para rematar haciendo un canto al libro en general y a la
lectura: "el libro es un elemento esencial en nuestra cultura, hoy más
que nunca". Y un recado: "os aconsejo que leáis la página 484 del
libro". ¿Y eso, presidente?, dijeron los de la primera fila. "Es que
habla, y muy bien, de Olivenza, mi pueblo". Así, cualquiera, colegas.
Muchos
aplausos cerraron la intervención del presidente y Notario mayor, con
lo que Feliciano Correa, con este último espaldarazo, quedó proclamado urbi et orbi nuevo santo laico del periodismo extremeño.
DESPEDIDA
Aquí no acabó la cosa, que el nota se llevó un par de horas besando y
abrazando a todo el mundo, además de firmar libros a diestro y
siniestro. Con una cola de impresión. La columna invertebrada, obra fácil de leer, con numerosas notas explicativas,
apéndices y demás, magníficamente impresa por Tecnigraf, como he dicho
ya, que se vende al precio de 25 machacantes. Por lo que tuvimos que
pasar por caja y rascarnos el bolsillo, que amigos, amigos y negocios,
aparte, que dice mi tía Federica, la del pueblo. Así y todo, parece que
lo de las hipotecas y el retroceso de la economía en España van en
serio, y es que no hubo la acostumbrada copichuela que mandan los
cánones. Que no haya verbena y bailoteo fin de fiesta, pase. Que no se
tiren fuegos artificiales desde la terraza del Hotel, pase también.
Pero, ¿una copichuela, don Feli...?
Despedida "seca" que no impide enviar nuestra felicitación a San
Feliciano, digo..., a Feliciano Correa, por los muchos años de amistad,
surgida por esos campos y caminos de la educación y la cultura en Extremadura.