25 de Septiembre, 2007
El Museo Arqueológico de Badajoz comienza el curso
Los estudiosos y aficionados a la Arqueología en nuestra ciudad, que son legión, saben que disponen de un excelente Museo provincial, sito en la mismísima Alcazaba árabe, justo en la plaza de José Álvarez y Sáenz de Buruaga. Y también sabrán --si no lo saben, se lo recuerdo-- que organizan unos estupendos ciclos de conferencias de carácter trimestral, con acceso libre y gratuito. Pues bien, el Museo que dirige Manuel de Alvarado me ha mandado el programa de conferencias correspondientes al 4º trimestre del año. Programa que se inicia el 6 del próximo mes de octubre con la conferencia de la arqueóloga María Eulalia Gijón Gabriel, que disertará sobre "Las terracotas en el mundo romano: la Lusitania". Y viene acompañado con una propuesta de que aquellas personas que quieran recibir el programa de conferencias y otras actividades del Museo en el buzón de su ordenata, sólo tienen que solicitarlo mandando un correo electrónico a museoba@juntaextremadura.net. ¿Fácil, no?
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La piel del lienzo, de González Bravo, en el MEIAC, el 28
El viernes, día 28, se inaugura en el MEIAC (Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo) la Exposición de González Bravo, titulada La piel del lienzo. Será a partir de las 20,30 horas. La invitación me la manda la flamante Directora General de Patrimonio Cultural, a quien no tengo el gusto de conocer --por qué no pondrán su nombre en el tarjetón--, y la sede del MEIAC está en calle Virgen de Guadalupe, 7, casi frente por frente de Embutidos Pepe --tienda muy conocida en Badajoz por sus productos alimenticios extremeños de primerísima calidad, en especial los ibéricos--, y del bar VD, el de Joaquín, el del puro. Lo digo por si llegáis temprano y queréis echar un vistazo o tomaros una copichuela. De nada. A mandar.
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La paz del lobo, de Rosa Lencero, se presenta en Barcelona el 29
El próximo sábado, día 29, la escritora extremeña Rosa Lencero disertará sobre su novela La paz del lobo, publicada por De la Luna Libros, en la Federación de Asociaciones Extremeñas de Barcelona, calle Puerta del Ángel, número 4-Principal.
Será presentada por su presidente, D. Manuel Guerrero.
La novela es un testimonio fiel de toda una época, la posguerra extremeña.
José María Ródenas Pallarés orsonrod@telefonica.net
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Un día junto al Guadiana
El pasado domingo, día en que arrancaba el otoño, con una temperatura
espléndida, medio Badajoz se largó junto al Guadiana. Concretamente, a
su margen izquierda, al paso por el Embarcadero y el Puente de Palmas.
No era para menos, se celebraba la XI edición de Mira al Guadiana,
este año nucleada alrededor del circo. Y fueron miles los pacenses,
especialmente jóvenes familias con sus pequeñuelos, quienes echaron
horas sin cuento junto al río, siguiendo el amplio programa de
actividades organizadas por la concejalía de Cultura del Ayuntamiento
pacense. Que, además de las específicamente circenses --saltimbanquis,
payasos, contorsionistas y demás-- hubo actuaciones musicales de lo más
variado, teatro de guiñol, talleres, así como las tradicionales visitas
guiadas de Amigos de Badajoz --esta vez a los parques y jardines
cercanos y al baluarte de San Vicente--, las exhibiciones náuticas y
los concurridos paseos en zodiacs desde el Embarcadero. Y a media
mañana, el ambiente era extraordinario, siguiendo la actuación de la
banda municipal de Música y las primeras actuaciones de acróbatas,
equilibristas, payasos y malabaristas. Y los chiquininos, que se lo
pasaron en grande, en tanto sus papás, con botellines de agua en
ristre, sonreían beatíficamente viendo a sus criaturas encantadas con
la fiesta. Pasada la una de la tarde llegamos la patronal y el que
suscribe, con su cámara y su gorra reglamentarias, que el calor podía
derretirte los sesos si no te cubrías como Dios manda. Y los estanivés
del Paseo Fluvial, a reventar, con centenares de pacenses sedientos y
hambrientos, acodados en las barras o en los muchos veladores de la
zona. Y es que junto al puesto compartido por la Asociación de Vecinos
Casco Antiguo y la Hermandad de la Soledad había otros más, dispuestos
por los locales del río: Terraza Zokko, Jamonería Río, bar
Buda-Kentala, etc. Y la gente, poniéndose como el Quico de tapas y
raciones de pancetas, pinchitos, choricitos, secreto, tortilla, huevos
cocidos, etc., a dos machacantes la tapa. Y, por supuesto, con las
buenas raciones de jamón, chorizo, queso y demás.
Y en la zona de prensa, con los chicos del gabinete que comanda Juanma
Cardoso atento a todos los detalles, allí que estaba Manolín
Márquez-Zurita, uno de los mejores periodistas de este pueblo, que las
pía muy bien en Onda Cero Radio, y que va el menda y me hace señas.
Miré para atrás y no, me llamaba a mí. Y allá que me véis largando cosa
fina del Guadiana de ayer y anteayer, lo que significó nuestro río para
tantas generaciones de pacenses.
EL ESTALACHE DEL CASCO ANTIGUO-LA SOLEDAD Así
que, una vez despachados por el querido alumno que fue del colegio
Juventud, que nos tiramos a matar en pos de unas cervezas y algo de
comer, que había gazuza canina. Pero el servicio que prestó el primer
estalache, el del Casco Antiguo-La Soledad, en las horas punta del
mediodía, dejó mucho que desear, con bastantes parroquianos
disgustados, mal atendidos, largándose sin pagar. Y es que o no te
atendían nunca o te servían la mitad de las cosas que pedías o, a la
hora de pagar, te ignoraban olímpicamente. Siempre esperando un mínimo
de un cuarto de hora para que te miraran. Por lo que yo vi a más de uno
y a más de dos que se largaron con viento fresco, sin abonar sus
consumiciones. Y se dio el caso de que salieron tras unos que se iban
también sin chutar la pasta, pero cuando quisieron darse cuenta iban a
escape por Las Vaguadas. Como para echarles un galgo, vamos. Por el
contrario, la zona que ocupaba la concejala de Cultura, Consuelo R.
Píriz, y otros colegas, además de representantes del Casco Antiguo-La
Soledad, era atendida con gran prontitud y esmero. Vengan bandejas de
pinchos y de cervezas seguidas, refrescos por un tubo, pancetas y tal.
Y a los del partido de los descamisados, o séase, a los demás, "ajo" y
"agua". Por lo que voy a dar un toque a los notas del Casco Antiguo-La
Soledad para que no abusen de nosotros impresentables taberneros como
los del pasado domingo. Por que en caso contrario, éste que está aquí y
la patronal, junto con su parentela y demás amigotes, se buscan la vida
por otros andurriales. Todo lo contrario que el resto de locales,
que dispusieron veladores y fueron, por lo general, amables y dando
gusto a la clientela. Incluso hubo uno, el Zokko, que tuvo el detallazo
de regalar sombreros de paja blancos y rosas al personal y, por
momentos, aquello parecía la Casa de la pradera, mejor dicho, la Casa
del río. Y después de meternos varios platos entre pecho y espalda,
que nos vamos junto al río, sobre el Embarcadero, a esas horas con las
canoas y los zodiacs varados. Y, allí, apalancados divinamente en una
de las sillas, bajo una sombrilla de Frigo, que pudimos mirar al
Guadiana todo lo que quisimos. Y vimos un río desangelado, fluyendo
lánguidamente, que se parece muy poco al de otros tiempos, rodeado de
maleza y vegetación selvática por todas partes menos por una: por
arriba. Tal era la cantidad de arbustos, matorrales, juncos,
cañaverales y árboles de gran porte de sus orillas. Y de sus isletas
centrales, convertidas en zonas habitables, de descanso y de cría para
las aves acuáticas. Como que parecía un río secuestrado, que apenas
dejaba ver la margen derecha. ¡Venga usted a mirar al Guadiana para
ésto! Y me acordé del paso del Guadiana por Mérida y del Pisuerga por
Valladolid, que conozco bien, y a punto estuve de que se me cayeran los
palos del sombrajo. Menos mal que los niños se lo pasaron como los
indios y hubo muchos que se acercaron a la mismita orilla, junto al
embarcadero, a cazar renacuajos con sus vasos de plástico. ¡Pobrecitos
míos, si apenas tenían sitio!
DOÑA AVELINA
Y llegadas las cinco, que el personal se amontonó en el Embarcadero
para darse un garbeo por el río, en las dos zodiacs de la Guardia
Civil, los GEAS. Y allá que nos fuimos a darnos un viaje, después de
despedirme de la patronal y recibir su bendición. Gratísimo
viaje,cámara en ristre, acompañado de cinco niños, todos con sus
reglamentarios chalecos salvavidas. Y allá que se veía una colonia de
patos, algunas cigüeñas, garcetas y otras aves lacustres, tan panchas
ellas, sin inmutarse, como diciendo:
--¡Otra vez los domingueros de Mira al Guadiana! ¡Nos están espantando
la comida! ¡Menos mal que son dos veces al año, que si no, aquí no hay
quien viva!
Pero quien dio la nota viajera fue una encantadora anciana de Badajoz,
doña Avelina, viuda, de 80 tacos, uno menos en Canarias, que se dio un
garbeo por todo lo alto en una de las embarcaciones de los picoletos.
¿Cómo que quién es la señora Avelina? Si la tenéis que conocer, sobre
todo, los que ya peináis canas. Una que, de moza, vivía en la cercana
calle de Joaquín Sama, la que baja de la plaza Chica, y que siempre
andaba surcando el río en unas canoas estrechas para dos personas, que
su padre tenía dos huertas en El Pico. De ahí lo que le gusta el río a
la doña. Sí, una que se fue a vivir a San Roque, ya de casada, que su
marido trabajaba en una panadería de los alrededores de la plaza Alta.
¿No caéis? ¡Qué torpallos! Sí, esa buena señora que vendía oro por las
casas, en el barrio de los machas. Pues ahí la tenéis, bien peripuesta,
con sus collarones y tal, su bolso de mano y sus zapatos de tacones,
montándose todos los años en una de estas barcas para recordar sus
tiempos mozos.
--¡Y es que no me quiero morir sin pasearme antes por el Guadiana!
--¡¡¡¡¡¡¡¡
--¡Pues el año pasado llegamos al Puente de la Universidad y este año ha sido más corto, qué pena...!
--¡¡¡¡¡¡¡¡
EPÍLOGO
Tiempo después, hora del café Delta, los helados Frigo, que se
agotaron, lo mismo que los botellines de agua. Y eran las siete de la
tarde, que la gente se arremolinó junto al escenario para presenciar un
espectáculo del más purosabor circense. Ahí es nada, el Hombre bala
(Javier Rosado) y el Hombre orquesta (Agustín Portalo) hicieron las
delicias de grandes, medianos y pequeñajos en una actuación memorable,
con el tendido de los sastres --la "balconada" de la carretera de
Circunvalación--, a reventar. Después hubo alguna actuación más, pero,
con el crepúsculo en lontananza, había que estar presente en uno de los
espectáculos más atractivos de la tarde-noche, y eso que no venía en
los programas. Era la incomparable puesta de sol desde el Puente Viejo
y sus aledaños. Y allá que nos fuimos, cámara en ristre, para recogerla
con todo detalle. En unión del fotógrafo del HOY Casimiro Moreno, que
me dio un par de lecciones rápidas y gratuitas sobre el asunto. Y
cuando el sol se ponía por Portugal y dejaba su rastro anaranjado y
rojizo, todos nos quedamos con la boca abierta. Un espectáculo, efímero
si queréis, pero espectáculo, al fin y al cabo. Y es que las puestas de
sol de Badajoz, mirando al Guadiana, sólo para tus ojos, no se pueden
aguantar.
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Las 7 maravillas españolas
Estimados amigos:
Telecinco está
buscando las 7 maravillas españolas, para ello ha seleccionado 20 candidatos
entre diferentes patrimonios de la humanidad. Entre ellos está el Real
Monasterio de Guadalupe y el Teatro Romano de Mérida, a ver si con un poco de
esfuerzo conseguimos colocarlo entre los primeros.
Se vota por
internet, y al ser poca población estamos en desventaja con otras opciones
como el puente de Vizcaya, la Sagrada Familia... de ciudades y capitales. Esto
se puede atacar si conseguimos hacer una cadena lo más extensa
posible. ¡¡Con un poco de colaboración lo
conseguiremos!! Vota por el Monasterio de Guadalupe y el Teatro
Romano.
Envía este correo a otros contactos para informarles, ya que mucha
gente no se ha enterado de este 'concurso'. A ver si conseguimos dejar el
pabellón bien alto. http://www.informativos.telecinco.es/siete-maravillas-espa%
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Entramos en otoño
El pasado domingo, día 23, fiesta de Santa Tecla, patrona oficial de
Tarragona y oficiosa de los internautas, entró el otoño por estos
pagos. Y con temperaturas altas. En el hemisferio Sur, por contra, llegó la primavera. En otoño, estación corta pero de amable clima, en
Badajoz da gusto pasear por sus calles o irse a los campos y zonas verdes del extrarradio.
De tiempos inmemoriales, el otoño suponía la etapa de grandes preparativos de cara
a los importantes trabajos a realizar en el campo y la cabaña, por lo que se
celebraban grandes ferias de ganados --como la de Zafra-- por San
Miguel. A fin de que los campesinos y lugareños se proveyeran de ganado
y de los muchos aperos y herramientas necesarios para los indispensables trabajos
agropecuarios. Aquí va una ristra de refranes otoñales, propios del mundo campesino español, tomada de diversos lugares de Internet:
En otoño, la mano al moño. Mucha flor en primavera, buen otoño nos espera. Por San Mateo, tanto veo como no veo. Septiembre, o lleva los puentes, o seca las fuentes. En octubre, toma los bueyes y cubre.
Si octubre truena, da
vientos con pocos mantenimientos. Octubre vinatero, padre del buen enero. Otoño sereno, ventoso invierno. Agua de octubre, las mejores fruta pudre. Si vieras al erizo cargado de madroños, sabrás que es otoño. De duelo se cubre, quien no sembró en octubre. En noviembre, el que tenga que siembre. Noviembre, si las flores dan, coge el azafrán.
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