20 de Septiembre, 2007
Tirar media facultad no se puede consentir
Bajo mi punto de vista, debería haberse diseñado algo más integrado en el entorno y no representa nada emblemático para el que lo dibujó. No basta con ser un cerebrín de la regla y el cartabón; es necesario estudiar otras cosas (que, a veces, no vienen en los libros) para entender el alma y perfil de las ciudades, y eso tiene un pie en el pasado y otro en el futuro, riesgos incluidos. De ahí a tirar media facultad --por imperativo o cabezonería--, es algo que no se puede consentir, porque si lo hacemos no sólo estaremos atacando a Badajoz sino pensando que el dinero que ésto cuesta viene del Plan Marshall, por ceñirnos al mero interés material. Badajoz no debe tolerar que un grupo (sean cuatro gatos o doscientos), se convierta en el defensor de un Santo Sepulcro que es de todos. Y lo digo sin ningún tipo de segunda intención, ya que con Amigos de Badajoz siempre he tenido una buena relación y he colaborado con ellos a menudo; pero empieza a oler a naftalina su discurso inmovilista. No se debe derribar y no se puede tolerar. Badajoz tiene que avanzar y si algo queda en el camino, guardémoslo en el cajón del pretérito. Un poco de nostalgia es bueno pero mucha, hace daño y aunque el "cubo" sea feo ( y lo es), me quedo con la alegría de los estudiantes que encierra.
Pepe Rabanal Santander peperabanal@yahoo.es
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No debe eliminarse el "cubo"
Creo que no se puede negar la gran labor
que se ha realizado desde la Asociación Amigos de Badajoz, pero este
reconocimiento no debe ser incondicional. Han metido la pata en algunas
ocasiones y se han empecinado en ello sin aceptar la más mínima rectificación. En
esta ocasión creo que ya no se trata de un error, sino que van ha hacer un gran
daño y aunque la recuperación del Casco Antiguo ya es imparable, ésto tiene
consecuencias impredecibles.
Respeto y amo la justicia y la legalidad,
pero en este caso la aplicación de la legalidad puede causar una gran
injusticia. No es justo que se tire el "cubo". En la recuperación del Casco
Antiguo no ha habido ninguna actuación milagrosa, ha habido muchas que han
hecho posible la recuperación, pero no cabe duda que la decisión de llevar allí
Biblioteconomía fue una de las más acertadas y de las que más han contribuido. A
los que lo hicieron posible debemos reconocérselo.
Sobre si gusta o no el "cubo", es una cuestión
de gustos. A mi me gusta, creo que no distorsiona y que aporta mas que resta,
pero respeto a quienes tienen otro criterio y gustos. Las ciudades son fruto de
muchas épocas y estilos, y Badajoz es una buena prueba de ello. El "cubo" ya
forma parte de la historia de Badajoz y quieren eliminar el patrimonio de la
ciudad, que es de todos, y especialmente de los que estamos viviendo esta época
de recuperación de la
ciudad. Me entristece y, al menos, debemos decir que no debe eliminarse el "cubo" y nuestra historia. Espero que ahora que se sienten fuertes
no les dé por el Palacio de Congresos al estar junto a la muralla, o que ahora
consigan un edificio mediocre para el Museo de Bellas Artes, o que el edificio
de Caja Badajoz quite vistas al Casco Antiguo, ……………
Antonio García Salas agarcia@itae.es
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El desaguisado de ¿Amigos? de Badajoz
A don Pedro:
Te felicito por tu aportación contra el desaguisado de
"¿Amigos? de Badajoz". Si sus criterios y sus sensibilidades se expandiesen se
tendrían que derribar:
- la ampliación del Museo del
Louvre;
- la ordenación urbana de Berlín en los
"terrenos" del Muro;
- el proyecto arquitectónico en
los solares del World Trade Center de Nueva York;
- la ampliación del Museo del
Prado, firmado por Moneo (el del Museo Nacional de Arte Romano de
Mérida);
- las intervenciones en el Museo
del Patio Herreriano de Valladolid;
- el Colegio de Arquitectos de
Barcelona;
- la capilla del Santísimo de la
Catedral de Palma, con la fastuosa intervención de Miquel Barceló;
- el Museo, para seguir en Palma,
del Baluarte de la antigua muralla al modo de Vauban;
- etcétera...
A veces se empeñan en reconstruir lo viejo con lo
inauténtico y las simulaciones.
No caen en el cuenta que la tan traída y llevada Ley de
Patrimonio lo que ha conseguido es dejar desiertos los centros urbanos como
nidos para "okupas" y drogadictos.
Algún día los "¿Amigos? de Badajoz" decidirán derribar los
cines porque eso no es viejo, no es antiguo.
Podría seguir...
Un abrazo.
José María Ródenas Pallarés BADAJOZ
(España) orsonrod@telefonica.net
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David contra Goliat
Todos estamos al cabo de la calle en Badajoz con el tema del auto del
TSJEX por el que obliga al Ayuntamiento pacense a demoler el "cubo"
construido en su momento, con la financiación de la Junta de
Extremadura --4,8 millones de machacantes, unos 800 millones de pelas--
en la nueva facultad de Biblioteconomía, Documentación y Comunicación
Audiovisual, levantada sobre el antiguo Hospital militar, en la
Alcazaba pacense. Una denuncia interpuesta por Amigos de Badajoz en
noviembre del 2.000 ha sido el detonante. Y ahora tiene el Ayuntamiento
30 días para presentar, sin dilaciones, el proyecto técnico de derribo,
cuando lleva ahí la facultad funcionando varios años. La estética
parece que tiene la culpa, que el edificio "distorsiona" el paisaje
histórico-artístico del lugar, porque, según el auto, las edificaciones
realizadas en el interior del recinto de la Alcazaba árabe son
contrarias al PGOU en vigor. Sin olvidarnos que la Alcazaba está
declarada Bien de Interés Cultural desde el año 1991 y el Hospital
militar sigue dotado de protección integral en el citado PGOU. Desde
las primeras denuncias, en el año 2.000, las partes implicadas
--concejalía de Urbanismo, consejería de Cultura y dirección general de
Patrimonio-- han hecho oídos sordos ante la aparente ilegalidad, porque
en el fondo subyacía un acuerdo político para revitalizar la vida en el
Casco Antiguo, que se nos caía a cachos, como era la presencia fija de centenares de personas
diariamente en la zona.
Amigos de Badajoz, asociación que comanda el empecinado Antonio Manzano
Marchirant, se ha convertido en la mosca cojonera del patrimonio
pacense, velando por su integridad, como si lo antiguo fuera la norma y
lo nuevo, la excepción. Si también se las tiene tiesas con el
Arzobispado por el tema del cierre de la Catedral de Badajoz a las
visitas, ahora, su máximo empeño es que se cumpla la sentencia, a tirar
abajo parte de la facultad de Biblioteconomía. A este paso, dejando
aparte las barbaridades que hay que denunciar, volveremos a los tiempos
de Ibn Marwan, que Alá tenga en su paraíso.
Y Antonio Manzano, como un líder cualquiera de un partido cualquiera de
la oposición, pidiendo "responsabilidades políticas" y dimisión de los
"culpables". Con el dedo señalando fijamente al alcalde, Miguel
Celdrán, a la anterior concejala de Urbanismo, Cristina Herrera, al
anterior consejero de Cultura, Paco Muñoz, y a su director general de
Patrimonio, Francisco Pérez Urbán. No sé si también entran en la "lista
negra" los arquitectos de la obra y los rectores de la Universidad, por
cooperadores necesarios.
DOS PROYECTOS DE CIUDAD
En el fondo de todo este asunto laten dos concepciones urbanísticas,
dos proyectos de ciudad muy nítidos, pero contradictorios. El de Amigos
de Badajoz y su ínclito presidente, muy respetable, por cierto, pero
que condena a Badajoz a la inmovilidad, a rechazar toda la aportación
de la arquitectura y el urbanismo contemporáneos, y la del resto del
mundo mundial, entre los que me incluyo, que quiere que Badajoz avance
y se modernice, sin tener que sacralizar el patrimonio antiguo.
Especialmente cuando se trata de una zona tan sensible como el Casco
antiguo de Badajoz, santo y seña de la ciudad, que debe ser
revitalizado y no quedarlo como en la Edad Media.
Un "palo" al Ayuntamiento de Badajoz, que realmente no se lo merece.
Cuando tantas muestras nos tiene dadas de actuaciones impecables en la
recuperación del patrimonio urbano: paseo de San Francisco, plaza de
España, plaza Alta, torre de la Atalaya o Espantaperros, jardines de La
Galera, etc., etc.
Está bien que los ciudadanos protesten y denuncien los abusos a los
tribunales competentes. La ley les ampara, faltaría plus. Pero la
actitud de Amigos de Badajoz de sostenerla y no enmendarla me parece
soberbia y cerril. Uno contra todos, en vez de todos para uno. David
contra Goliat, en vez de los cuatro mosqueteros de D'Artagnan.
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Rafael, el cartero de la vespa negra
Pues sí, que ya es raro, que los carteros van echando leches en vespas
amarillas, el color institucional de Correos. Y es que mi amigo Rafael,
cartero jubilado, del Badajoz de toda la vida, es un cartero con
inquietudes. Y desde hace tiempo se dedica a llevar a domicilio los
libros del Círculo de Lectores. Con lo que contribuye a la difusión de
la cultura, a cambio, claro está, de sus correspondientes comisiones.
Que no le darán para hacerse millonario, no. Pero con la singularidad
de que lo hace en una vespa negra, matrícula BA-5407-J, una moto casi
de museo, por cierto, que conoce medio Badajoz. Aunque tiene otra más vieja, de la que saca las
piezas para ponérselas a la primera. Y allá que va mi Rafael por las
tardes, saliendo de La Estación, donde vive, con su preciada carga
libresca, recorriéndose el todo Badajoz y aparcando en las aceras. Y
los guardias, que lo conocen, no le dicen nada ni le ponen reparos.
Incluso algunos le quitan las multas cuando ven una enorme pegatina de
Correos en el parabrisas.
UN BISABUELO PINTOR Y cuando te ve
por la calle que se para y se enrolla contigo hablando de Badajoz, de
su gente y de otras épocas. Como el otro día, que me habló de un
bisabuelo suyo, un tal Leonardo Rubio Donaire, que fue profesor de la
Escuela pacense de Artes y Oficios y enseñó, entre otros, al gran
Adelardo Covarsí, con quien mantuvo una excelente relación. De la que
conserva mi cartero mucha correspondencia, postales y otros documentos.
Además de tres cuadros del bisabuelo, dos autorretratos, uno del pintor
y otro de su esposa, más otro de un pescador o cazador, que no se
acordaba bien.
Yo no sé si su bisnieto lo sabe, pero el pintor Leonardo Rubio Donaire
tiene una calle, precisamente en La Estación, una que cae perpendicular
a la gran avenida del Padre Tacoronte, pasado el mítico puente de
Palos, a la izquierda, cuando vamos en dirección a la vecina Campomayor. Rafael, cartero jubilado, bisnieto de don Leonardo, repartidor de libros en su vespa negra, es, damas y caballeros, Rafael Rubio Arroyo.
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Ya mismo
En un mundo tan sofisticado como el nuestro, es raro el día que en
nuestro hogar, dulce hogar, no te fallen la luz, el agua, la cafetera,
los WC, las persianas, las cerraduras, el ordenata, la lavadora, el
aire acondicionado, etc., etc. Y, santiguándose uno previamente, hay
que coger las páginas amarillas y avisar a cualquiera de los muchos
especialistas que viven de puta madre a costa nuestra con sus chapuzas
y arreglos varios, con facturas sólo aptas para reyes del ladrillo y
jeques del petróleo. Especialistas que, por lo general, andan
encuadrados en grupos de servicios múltiples y rápidos. Como "Ya
mismo", que tiene sembrada la ciudad de pegatinas con sus teléfonos y
los servicios que prestan. ¿Desatascos? Ya mismo. ¿Fontanería en
general? Ya mismo. ¿Electricidad? Ya mismo. ¿Cerrajería urgente? Ya
mismo. ¿Persianas? Ya mismo. ¿Reformas en general? Ya mismo. Y te
largan su teléfono, el 924, tal y tal. Cosa extraña, no tienen móvil.
Ni correo electrónico. Ni web ni gaitas digitales.
YA MISMO, EN CUARENTENA Luego lo de "ya mismo" hay que ponerlo
en cuarentena. Porque si llamamos al fijo y el señor de la casa ha
salido a hacerle la compra a la señora, hay que esperar dos horas, por
lo menos. Y si ha ido a recoger a los nenes del cole, lo mismo viene
con niños que no son suyos y se puede armar la gorda. Y si ha ido a
hacer la ITV al coche, mejor ponerse a terminar de leer El Quijote. Y
si ha bajado a por tabaco, ahí sí que nos pueden dar las uvas, que conozco
a más de uno y a más de dos en este pueblo que salieron a por un
paquete de Ducados y todavía no han vuelto. ¿Ya mismo? Sí, pero con reparos.
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¡Wally, en Badajoz!
Sí, ese simpático personaje del cómic, los videojuegos, los libros
infantiles y los rompecabezas. El del jersey a rayas horizontales rojo
y blanco, con sus gafas redondas de pilluelo, pantalones vaqueros,
gorra, macuto y bastón. Pues ayer me lo encontré a mediodía en la zona
del Altozano, junto a una tienda de ultramarinos. Y allí que estaba
tirado a la bartola el muy tuno, solo, sin Wanda, su novia, ni Woof, su
perro. Y es que su pícara imagen decora la fachada de Ultramarinos
Wally, en el 13 de la calle Arturo Gazul. Tienda donde te venden frutas y
verduras, perritos, prensa, hielo y refrescos. ¿Dónde está Wally? Pues
en Badajoz, en la zona del Altozano mismamente.
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