El pasado sábado, Día de Extremadura en la capital pacense y, por lo
tanto, festivo, bien de mañana, cuando las calles estaban recién
puestas, el Casco histórico de Badajoz se vio invadido por grupos de
personas, que, conforme avanzaba la mañana, iban en aumento. Desde la
plaza de España hasta la mismísima Alcazaba, estos grupúsculos fueron
asentando sus reales en todos los rincones y lugares pintorescos,
llegando a asomarse a las murallas árabes. Los grupos portaban grandes
cartapacios, sillas plegables, bolsas y maletines a discreción e,
incluso, los había que iban con carritos y todo, cargados hasta las
trancas de pertrechos.
Badajoz estaba siendo tomada,
pacíficamente, eso sí, por decenas de pintores de todo tipo de edad,
sexo, condición y origen, viéndose muchos caretos nuevos, señal de que
venían de otros lugares de la provincia y del resto de España. Luego
nos enteraríamos de que se inscribieron 75 pintores de ambos sexos, que
vinieron acompañados de sus correspondientes séquitos personal y
familiar. Ciento y la madre, vamos. Y, a la hora de comer, los artistas que tiraron de sus bolsas de avituallamiento, entregadas previamente por la organización, y daba gloria ver a padres, novias, primos y hermanos meterse entre pecho y espalda unos bocatas kilométricos de chorizo.
GRAN ANIMACIÓN
Desde las 9 de la mañana hasta pasadas las 19 horas,
la animación en estos lugares emblemáticos de la ciudad fue una
constante, pareciendo que estábamos de romería. Tanta gente subiendo y
bajando. El palacete de las antiguas Casas Consistoriales,
magníficamente restaurado, por cierto, actuó como centro logístico en
toda la jornada. Y, aprovechando que el Guadiana pasa por Badajoz,
fueron cientos, qué cientos, miles de paisanos y forasteros que
visitaron el edificio y se dieron el gustazo de pasearse por las
amplias estancias que ofrecen sus tres plantas. Sin amueblar todavía,
su restauración, modélica, ha dejado a la vista elementos constructivos
y simbólicos bien representativos de los siglos XV, XVI y XVII.
Edificio de gran porte que, según parece, el Ayuntamiento dedicará a
actos institucionales y culturales.
Para entretener la fiesta
pictórica, actuaron en un escenario levantado al efecto en la plaza
Alta la Banda municipal de Música, el grupo folklórico Renacer y el
grupo flamenco posmoderno Sentimiento loco. Presentados por nuestro
ínclito Emilio González Barroso, presentador a perpetuidad del Reino de
Badajoz y parte del extranjero.
Las mejores vistas, claro es, se
dieron junto a la Torre de la Atalaya o del Alpéndiz (vulgo
Espantaperros) y sus parapetos amurallados, que se vieron asediados de
jóvenes y maduros artistas. Algunos de ellos, con sombreros, pamelas y
sombrillas para combatir el calor.
El bullicio no amainaría hasta
bien tarde y durante toda la jornada las digitales echaron humo, con
miles de fotos a diestro y siniestro. Por su parte, el jurado, donde
andaban juntos, pero no revueltos, Paco Pedraja, Eduardo Naranjo,
Martín Carrasco, Ángeles Baños y Javier Rubio, tuvo horas extra de
trabajo para calficar los trabajos presentados. Los ganadores,
anunciados pasadas las ocho de la tarde, recibieron cuatro premios
"gordos" --2.100, 1.800, 1.600 y 1.400 machacantes-- y 10 "pedreas" de
consolación de 150 cada una.
"MARCO" IDEAL
Todo un acierto el "marco" elegido este año para la fiesta pacense de
la Pintura el día de la Constitución, por lo que habrá que darle un toque, además de felicitar, a
la madama de la cosa cultural en este pueblo, Consuelo R. Píriz, para
que se repita.