Lo que os cuento. Casa Cacenebo, el popularísimo bar-restaurante de la
estrechísima calle Muñoz Torrero, la calle con más bares por metro
cuadrado del Casco antiguo, cierra definitivamente. La edad, los achaques y la
jubilación del dueño han sido las razones. Casa Cacenebo, uno de los
locales de copas, tapas y comidas caseras más concurridos de Badajoz,
echa el cerrojo para siempre. Un local más del Badajoz antiguo y provinciano que se nos va, quedando para el recuerdo las vivencias y los buenos ratos disfrutados en este sitio tan popular.
Como conocerán muchos pacenses de edad provecta, este bar fue abierto
por el recordado don Gabriel Cacenebo en los años posteriores a la
guerra civil, una vez que dejara el antiguo bar Ideal, en la calle
Bravo Murillo. Y actualmente lo llevaba don Salvador Domínguez,
sobrino de don Gabriel. Mejor dicho, su hijo Antonio. Entre él y otro
servicial camarero, Manolo Meléndez, yerno de don
Salvador y cuñado, por tanto, de Antonio, eran los que atendían con
esmero al personal, con una barra y un comedor en la segunda planta
siempre llenos a mediodía, contándose muchos portugueses entre su
clientela.
Pero como la vida sigue, Antonio y Manolo se han embarcado en otras
aventuras hosteleras. El orondo y servicial Manolo, por su parte, tiene
abierta, desde la pasada feria de San Juan, una tasca justo enfrente
del desaparecido Cacenebo. "El Rincón de Manolo" lo llaman, con tapas y
raciones a precios para todos los bolsillos. Y por otra, Antonio está a
punto de abrir en la calle San Juan, a finales de este mes, un
café-teatro que se llamará "La Plaza". Con una decoración
originalísima, representando con gran fidelidad nuestra plaza de España.
Casa Cacenebo nos dice adiós, aunque los sentimentales podemos seguir su rastro en "El Rincón de Manolo" y en "La Plaza". ¡Adiós, Cacenebo, adiós!