1 de Septiembre, 2007
El timo de "la mancha"
Que no hay manera. Que nuestros abueletes parece que van con una
venda en los ojos y siguen siendo víctimas de los pícaros, que en este
pueblo son legión. En lo tocante al dinero, claro. Y es que resulta que
no ha mucho en el barrio pacense de San Roque un viejete de 77 años de
edad fue víctima del robo de 900 euros --una fortuna para muchos
pensionistas-- mediante el procedimiento del timo de "la mancha" cuando
salía de una sucursal bancaria de la barriada, camino de casa. Resulta
que en la calle el abuelo notó que le arrojaban algún tipo de líquido
en sus ropas, momento en que fue abordado por un fulano, que le indicó
que tenía sus ropas manchadas de rojo. Y va el perillán, con toda la
jeta del mundo, que se ofreció a ayudarle en la limpieza de sus
prendas, momento que aprovechó para "limpiarle" también el parné. Una
vez en su domicilio, el abuelino se echó mano a la cartera, dándose
cuenta del robo que había sufrido.
El timo de "la mancha", muy similar al de "la cagadita" (de pájaro), sigue haciendo estragos por estos lares. Y es que ya no se le roba a los ricos para dárselo a los pobres, como antaño. En los tiempos que corren, los viejales son presa fácil y, cuanto más pobres, mejor. ¡Menudos "pájaros" estáis hechos, cobardes, robarles el dinero a los viejinos de este pueblo! ¡Y es que no tenéis perdón de Dios, hijos de la gran puta!
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Recordando al Marqués de la Encomienda
Hace un par de
semanas, con media Extremadura diseminada por las vacaciones de verano,
y a la longeva edad de 82 años, murió, arropado por los suyos, don Mariano Fernández-Daza y
Fernández de Córdova, IX Marqués de la
Encomienda, alma mater de la Institución cultural Santa Ana, de Almendralejo,
que deja tras sí una ingente obra cultural, social y educativa, con una
biblioteca privada de más de 100.000 títulos, la tercera parte de temática
extremeña.
HOMBRE DE OTRA ÉPOCA
Don Mariano, monárquico juanista, caballero ejemplar, editor
inclasificable y uno de los patriarcas de la bibliofilia extremeña, fue
un hombre de otra
época que supo levantar a sus expensas en su pueblo, allá en la década de los 60 del pasado siglo, un
emporio
cultural-educativo como pocos en España: el Centro cultural Santa Ana,
con su
colegio, Instituto, varias Escuelas universitarias y, como joya de la
corona,
su extraordinaria Biblioteca. Vaya desde aquí mis condolencias a su
familia, en
especial a su esposa, doña Eulalia, y a sus tres hijas, con especial
mención a mi
amiga Carmen, última presidenta de la UBEx (Unión de Bibliófilos Extremeños).
Esperemos que Extremadura y Almendralejo, en particular, sepan estar a
la altura de las circunstancias y actúen, al menos, con la misma generosidad que don Mariano derrochó a manos llenas durante su vida. Su patrimonio educativo y
bibliófilo, por el que tanto luchó, debe continuar a disposición de
todos los extremeños.
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Tiempo de higos chumbos
Ha llegado septiembre y en los bordes de los caminos extremeños, a
ambos lados de las carreteras, las chumberas parecen restallar con su
preciada fruta dorada, rojiza, carnosa. Son los populares higos
chumbos, manjar exquisito como aperitivo o postre de muchos
extremeñitos hoy día, especialmente los de condición modesta. Pero aquí
hay un problema, Houston. Y es que hay que cogerlos. Y es que los higos
tienen decenas de espinas y pinchan, nos'ha jodío. Por lo que hay que
ponerse unos guantes duros, coger una tela de saco o blandir unas
largas tenacillas. No hace falta ponerse una armadura del XVII, no. Y, ojo al dato, que luego hay que rajarlos y pelarlos como Dios manda.
Y, si no se puede, la solución es bien sencilla: rascarse el
bolsillo y comprar una docena de estos higos a cualquiera de los
vendedores populares que se ponen por el centro de Badajoz o junto a
las grandes superficies comerciales.
Lo dicho, septiembre, tiempo de higos chumbos en Badajoz. Y, si están recién sacados de la nevera, para chuparse los dedos.
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Vuelta al hogar, dulce hogar
Llegó septiembre y se acabó lo que se daba, damas y caballeros. La segunda parte del
veraneo celtibérico ha terminado, en tanto millones de españolitos
andan que echan leches por esas carreteras de Dios para llegar a sus
destinos. Al hogar, dulce hogar. Y al trabajo, que es lo que nos da
para los garbanzos. O para el huevo frito con chorizo, al paso que
vamos. Y que no falten. Y es que a partir del lunes, día 3, hay que
fichar y verse los caretos, incluido el de ese jefe tan antipático que
tenemos en la oficina, que no nos deja salir a tomar el café a la calle, el bocata y la cerveza. O el de esa gobernanta con hechuras de sargenta,
que nos ha cogido manía sólo porque llegamos siempre media hora más tarde
al trabajo. La vuelta al curro supone el portazo a las vacaciones de
verano por estos pagos. Y el personal, según Radio Macuto, que vienen con las pilas cargadas y las carteras descargadas.
Qué descargadas, exhaustas, con más telarañas que la tumba del conde
Drácula. Ni un puto euro, oiga.
VUELTA A LA ACTIVIDAD En esta vuelta a la actividad, hay
que hacerlo con suavidad y buen rollo. Nada de tirarse a tumba abierta,
que os podéis quemar para los restos. Y cuentan los que estudian a la
gente rarita que es positivo recordar los buenos momentos vividos en
vacaciones, los viajes y las visitas realizadas, las amistades hechas,
las mil y una anécdotas surgidas, etc. Pero tampoco hay que pasarse, tíos. Como ponerles a los colegas de
la oficina las diez pelis que habéis hecho en el viaje a Cancún y
Jamaica, enseñarles las mil fotos de los nenes jugando en la piscina
del camping Las Estrellas o contarles los cien ligues que habéis tenido
en la playa de La Antilla. Menos lobos, colegas.
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