Los animosos miembros de la Plataforma ciudadana Refinería NO, la que se opone con todo lujerío de razones a la Refinería que piensa construir Alfonso Gallardo en el corazón de Tierra de Barros, comarca ubérrima de la provincia pacense, han visitado la pasada semana la provincia de Huelva. Pero no han venido de romería ni de vacaciones, no, hijo, no. Que han recorrido la provincia de norte a sur para contarle al personal lo que vale un peine con el dichoso asunto de la Refinería. Y se han pateado lugares como Santa Olalla, Villalba, Moguer, Palos, Niebla, La Palma, Punta Umbría..., dejando a muchos con la boca abierta sobre los riesgos de tal monstruosidad refinera: incendios, derrames, filtraciones a acuíferos, afecciones a espacios protegidos, al paisaje, a los cultivos, peligro de expropiaciones y, sobre todo y ante todo, amenaza para la salud de la población. Que los de Alfonso
Gallardo, respaldados por la Junta de Extremadura, quieren construir un oleoducto y dos poliductos desde Huelva, de alrededor de 250 kilómetros, a lo largo del Norte de Andalucía, para bombear el crudo desde el mar hasta la planta que pretenden instalar en Los Santos de Maimona. Y la gente, que se ha echado las manos a la cabeza, y es que no tenía ni puta idea. Bueno, sí, que el empresario jerezano les había contado algo de ponerles “un tubito” subterráneo. ¡¡Un tubito...!! Sólo que falta precisar si va a ir por la N-630, o por la sierra de Aracena, con toda su importancia viaria, medioambiental, económica y social.
Muy bueno el trabajo divulgativo y de concienciación de Reyes González y sus muchachos de la Plataforma, que llevan dos años partiéndose la cara por una Extremadura limpia de industrias contaminantes y peligrosas, con
zancadillas, denuncias, multas y amenazas sin cuento. Y luego van y las Medallas de Extremadura se las dan a otros. ¿Será posible?
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