Históricamente, dada su privilegiada situación geográfica, muy cerca de
la Raya, Badajoz ha sido plaza fuerte fronteriza, cruce de caminos y,
por tanto, ciudad de paso. De militares y religiosos, principalmente.
Más tarde, ya con parada y fonda, de profesores del viejo Instituto de
Segunda Enseñanza y otros profesionales de los servicios del Estado
(ferrocarriles, carreteras, etc.). Y es en las primeras décadas del XX
cuando Badajoz se va a transformar en una ciudad de aluvión, con gentes
venidas de la provincia, en el comienzo del primer gran éxodo
campo-ciudad. Característica que proseguiría en la década de los 50,
con gentes que abandonaban los duros trabajos agrícolas y ganaderos
para instalarse en la gran ciudad, foco de atracción por los muchos y
mejores servicios que prestaba.
Y de ahí en adelante, con Badajoz en
la senda de un crecimiento imparable, fueron pasando por la ciudad un
aluvión de profesionales de otras latitudes y de todos los ámbitos,
principalmente del sector servicios (Enseñanza, Salud, Comercio,
Ejército, Policía, Guardia Civil, Judicatura, etc.) que, con el tiempo,
aquí echaron raíces y aquí se quedaron para los restos. Y, hoy día,
encantados de haberse conocido y en amor y compaña de sus hijos y
nietos, son unos pacenses más que laboran por el engrandecimiento de su
ciudad de adopción.
Como es el caso de Miguel, un canario de 56
tacos, uno menos en su tierra, que lleva en Badajoz desde 1971. Hace 36
años, que tiene tela. Licenciado en Educación Física y funcionario de
la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, sección Deportes,
con su oficina en la Casa del Deporte, una de las más concurridas de la
ciudad, por cierto, con una legión de amigos, conocidos o, simplemente,
despistados, que aterrizan por allí para resolver cuestiones
deportivas, sociales, culturales, ciudadanas o lo que sea menester.
Y
es que mi Miguel es un atípico funcionario, por el entusiasmo, la
disposición y las horas que le echa. Además de ser, por si la gente no
lo sabe, promotor, fundador o cofundador de infinidad de asociaciones y
clubes deportivos en nuestra ciudad y provincia. Siempre en los
segundos y terceros escalones. Y, a veces, sin salir en la foto, que se
pone a un lado. Y cuando el invento funcionaba, la cosa se ponía en
marcha, que mi canario se retiraba a sus cuarteles de invierno, y sin
hacer ruido, oiga. Y sin ponerse medalla alguna, no como otros.
--Una vez que saben cómo funciona la moto, es hora de dejársela.
Y
aquí tenemos una de las peculiares frases con que Miguel adoba sus
discursos, con el personal arrobadito, escuchándole sus mil y un
consejos, todos ellos rebosantes de sentido común y experiencia. Como
éste:
--Los promotores, los directivos, también jugamos. Pero fuera
del terreno de juego, para que los verdaderos deportistas se luzcan.
O este otro:
--Lo que brilla con luz propia, nadie lo puede apagar.
O este también:
--A los problemas, soluciones.
Y de este otro, qué me dicen:
--Lo que es igual para todos, no es ventaja para nadie.
MIGUEL, EL CANARIO
El
canario, como todo el mundo le conoce en Badajoz, es un tipo legal,
optimista acérrimo, colaborador nato, una máquina pariendo ideas y de
una generosidad sin límites. Con una legión de amigos por metro
cuadrado como no se conoce por estos andurriales. Uno que siempre se
pone en la piel del otro cuando le cuenta su problema. Un encanto de
criatura, aunque ya tiene cuatro hijos y dos nietos, el menda. Que hay
que sacarle un pañuelo cuando habla de ellos, que están en Murcia, los
angelitos. Y una persona conocida en toda Extremadura y parte del
extranjero, incluida Peraleda de San Román, mi pueblo. Y es el único
ser del planeta que cuando hablamos por teléfono me llama Marqués de
Peraleda de San Román. Cuando los de mi pueblo no me han puesto estatua
ni calle todavía. Como para adoptarlo en la familia.
Aparte de su
Juani del alma, la patronal, mi canario tiene una debilidad, que es su
pasión por los deportistas disminuidos. Tanto psíquicos como físicos. Y
su oficina está prácticamente cubierta de recuerdos, fotografías y
placas de homenaje dedicadas por ellos. Los JUDEX (Juegos Escolares),
primero, y los JEDES (Deporte Especial), después, no tienen secretos
para él. Como que fue uno de los artífices del Deporte Especial en
Extremadura, modelo que se sigue en media España. Pero su ojito derecho
son sus "changaos", como él llama cariñosamente a los minusválidos del
Mideba, club de baloncesto en sillas de ruedas del que fue fundador y
principal animador durante muchos años. Y, como si fuera ayer, que
sigue tan pimpante echando las manos que hagan falta.
Pero otra de
las facetas que hacen a Miguel único --aunque a él no le guste que lo
digamos-- es su capacidad organizativa. Y lo digo con propiedad porque
he formado parte de algunos de sus extraordinarios equipos. Campeonatos
de Europa, de España, Copas del Rey, etc., de cualquier deporte que se
precie, con Miguel a la cabeza, éxito asegurado. Y no digamos de
campamentos y acampadas, con quien hemos compartido la patronal y el
abajo firmante numerosas vivencias por las costas mediterráneas y
atlánticas. Que a las cantábricas no nos mandaban, no. Y es que El
canario se atreve con todo. Pero aquí está su secreto: y es que es un
magnífico formador y gestor de equipos. Gente voluntaria, preparada y
entusiasta a la que llama cuando llega el gran evento deportivo. Y
nadie le dice que no.
Y, todo ésto, por altruismo, gratis total,
porque sí, porque es una manera de ensalzar la disciplina deportiva en
cuestión y... a Badajoz.
PASIÓN POR BADAJOZ
Que ésa es
otra. Y es que resulta que es un enamorado de la ciudad y la quiere
--con hechos, no de boquilla-- más que muchos que se dicen pacenses.
Como que ya me gustaría que hubiera cien como él para que Badajoz
espabilara. Y le duele que no se conozca mejor Badajoz. Y aquí va otras
de sus frases lapidarias:
--Los pacenses no conocen su ciudad. Y lo que no se conoce no se puede querer.
Y mi apasionado canario que se embala con su Badajoz de adopción:
--A ver, ¿saben cuántos Museos hay en la ciudad?
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--¿Han visto las impresionantes puestas de sol desde los puentes del Guadiana?
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--¿Conocen los tesoros de la Catedral?
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Y qué hacen, con la plaza Chica muriéndose.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Y la iglesia de la Concepción, a punto de cerrarse.
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Y del Carnaval, ¿han visitado su Museo?
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Es que no se sienten orgullosos de su ciudad...
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Parece que no tiene solución, pero ya veo que en los últimos tiempos ésto se está aclarando...
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡
UN FUNCIONARIO EJEMPLAR
En
su despacho no para. Llamadas mil, con decenas de visitas y gestiones
en los despachos anejos. Y atiende a todo el mundo, oiga. Que no es el
de "vuelva usted mañana" o "vaya horas de venir, que ya es la hora de
cerrar", todo lo contrario. Y me tengo que llevar las manos a la
cabeza, porque en los años que lo conozco no le he oído hablar mal de
nadie, ni de algunos de sus colegas que le han hecho la cama ha poco,
no muy olímpicamente, por cierto, para quitarle competencias y
dinerillo --vil metal, ya se sabe-- en los JEDES. A él, el padre
fundador, el padre de la criatura. Pues ni pío, colegas. Siempre con su
sonrisa, marca de la Casa. Y, sacando tiempo de no se sabe dónde,
resulta que... ¡colabora con el Proyecto Vida! Para mí, que este
muchacho va para Santo, sin tener que morirse antes ni nada, como los
santos corrientes y molientes.
A punto de pedir, no tiempo muerto,
sino la hora, derrotado, apabullado por las cosas de Miguel, El
canario, todavía tiene tiempo para decirme que ayuda a la gente a...
¡conseguirle trabajo! ¡Miguel, el Conseguidor! ¿Pero qué clase de
funcionario es éste?
--Sí, por aquí viene gente amiga o me llaman por teléfono para que les busque algún trabajillo...
--¡No me digas!
--Pues el mes pasado coloqué a 12 ó 14 personas...
¡La
Medalla de Extremadura, la de Canarios en el exilio, la de Badajoz, la
de la Amistad y la del Trabajo juntas para este canario, ya! A ver,
colegas, ¿dónde hay que firmar?
Antes de terminar, me queda la pregunta del millón:
--Hijo, con tantas actividades, ¿qué te falta? ¿Montar en globo?
--No, que ya he subido...
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
A
punto de darme un patatús, marcando que estaba el 112 para que me
llevaran a Urgencias, que me lo explica con suaves maneras, no fuera a
cascarla en el inte:
--Mira, me gustaría gestionar un gran Complejo deportivo. Y que sea antes de morirme...
¿Qué dice el tío, que se va a morir? ¡Amos,anda! Para mí, que este muchacho va a durar toda la vida.
Damas
y caballeros, jóvenes y jóvenas, niñatos y yogurines, "changaos" y a
pie enjuto, nada de sillas de ruedas, este tipo tan especial, este
funcionario todoterrenal y conseguidor que va para Santo por la vía
rápida, un tal Miguel, al que llaman El canario, es, nada más y nada
menos que Miguel Mancho Déniz. Todo un caballero. Ciudadano ejemplar,
del que Badajoz y sus muchos amigos deben sentirse orgullosos.
Enhorabuena, Miguel, Marqués de Canarias, hoy va por ti.