La que se ha montado en Portugal. José Saramago, Premio Nobel lusitano,
que lleva viviendo en Lanzarote (Canarias) desde hace 14 años, ha hecho
unas declaraciones polémicas al Diario de Noticias
que han saltado chispas. Concretamente, ha dicho que "Portugal acabará
por integrarse en España", formando un "nuevo país, llamado "Iberia".
Saramago
dice que sus conciudadanos aceptarían la integración territorial si les
fuese bien explicada: "Portugal, con diez millones de habitantes,
tendría todo por ganar desde el punto de vista de desarrollo, y eso no
sería una cesión ni acabar con el país, continuaría de otra manera",
declaró a los periodistas.
Además, subrayó, "no se dejaría
de hablar, pensar y sentir en portugués; no seríamos gobernados por
españoles, habría representantes de los partidos de ambos países en un
Parlamento único con todas las fuerzas políticas de "Iberia".
La
polvareda ha sido mayúscula y a Saramago le ha contestado con fuego
graneado una legión de políticos, intelectuales y literatos del país
vecino, poniéndole de todo, menos de bonito.
Y ya por estos pagos,
no sé si es coincidencia, que no quiero pecar de superficialidad, pero
no ha mucho que, a nivel de comentario de calle, circulaba por Badajoz,
off the record, la especie de que "al 80 % de los vecinos de Elvas le encantaría pertenecer a España".
¿Sueño de una noche de verano? ¿Reflejo de la realidad? ¿Provocación? ¿Conjura de determinados poderes en la sombra?
Damas
y caballeros hispanos y lusos, jóvenes y jóvenas de ambos lados de la
Raya: la controversia está servida. Y la ha provocado, no lo olvidemos,
un brillante intelectual y escritor de Portugal en unas declaraciones vertidas a un
periódico portugués. Con un par, por cierto.