Ayer domingo, vísperas de Ntra. Sra. del Carmen, se celebró en la
localidad pacense de Villafranca de los Barros una extraordinaria
corrida de toros con motivo de la fiesta de su Patrona. Y con un cartel
de lo más atractivo. Y por doble motivo. En primer lugar, por la
categoría de los espadas actuantes, tres extremeños, tres: Antonio
Ferrera, Miguel Ángel Perera y Ambel Posada, que lidiaron seis
cornúpetas de una ganadería, extremeña también, la de D. Juan Albarrán,
de Alconchel (Badajoz). Todo muy regionalista, sí, señor. Y el segundo
motivo es por el cartel en sí, el soporte publicitario, realmente
magnífico, de sabor antiguo, obra de Gráficas Garme (Madrid). Casa
especializada, por cierto, en publicidad taurina, de donde salen los carteles de las principales Ferias y Plazas de toros de España, Portugal y América. Y volviendo al cartel de marras, para coleccionarlo.
Para enmarcarlo, mejor. Y es que había ayer bastantes carteles pegados
en las esquinas y en las fachadas de muchos establecimientos y locales
de Badajoz.
Realmente era un montaje de antiguas litografías, como
de finales del XIX y principios del XX, donde se ven, entre otras
estampas, tres toros pastando en el campo bajo un puente de
ferrocarril, en tanto pasa un viejo tren de mercancías, de los de
máquina a vapor. Añeja estampa de otros tiempos, que recordarían los
más viejos del lugar. En otra, la salida de las cuadrillas, abriendo
plaza, con dos impresionantes alguacilillos al frente, a lomos de dos
briosos caballos. Y una tercera, más pequeña, con la escena del torero
viendo morir al toro, echado en el suelo. Estampas antiguas que se
mezclaban, en la parte inferior, con las fotos de los tres toreros
guaperas, además de la información pertinente en toda corrida que se
precie. Todo ello, rodeado de guirnaldas floridas, muy al gusto de los
antiguos carteles taurinos. Una gozada estética para los ciudadanos, sean aficionados a los toros o no,
que gustan recrearse con estas pequeñas obras de arte gráfico, como el abajo firmante.