10 de Julio, 2007
Se ha perdido Yaki
Llegar el verano y los perros que se hacen protagonistas, a su pesar.
Por un lado están los chuchos que sus dueños, antes de salir de
vacaciones, los echan a la puta calle. Así, a las bravas. Que se
busquen la vida, que la familia se va de picos pardos y los perros son
un coñazo inaguantable, molestan que es una barbaridad. Y, por otro,
están los perros que se largan con viento fresco de sus casas, hartitos
de comer todos los días siempre lo mismo y de ver siempre los mismos
caretos. Además, hay otros que gustan de echar una canita al aire y
vivir la vida, que son dos días. Pero hay algunos que se pierden
tontamente y tienen a sus familias al borde de un ataque de nervios.
Que los buscan desesperadamente, a ver quién da fe de ellos. Como un
tal Yaki, perdido por la zona de Pardaleras, que no hay quien lo
encuentre, colegas. Por lo que sus apenados familiares han llenado las
fachadas y farolas del barrio y alrededores de mensajes, con sus fotos
y un texto que dice:
Se ha perdido un perro el 28 de
junio, sobre las 12 de la mañana. Responde al nombre de Yaki, es
pequeño (pesa unos 8 kilos) y tiene 9 años. Es de color negro y marrón.
Tiene el pelo corto, un poco más largo que en la foto. En el momento de
perderlo llevaba puesta una correa y un arnés de color azul y rojo. Por favor, contactar con los siguientes teléfonos: 636.351806 y 666.938835.
No hay gratificación alguna que valga, pero si lo veis por ahí, como un
perro descarriado, llamad a sus apenados dueños. Seguro que Yaki os dará un par
de lengüetazos de alegría. Y a ver si, tras el final feliz, la familia de Yaki se rasca el bolsillo
y os invitan a una copichuela y a una tapa de jamón ibérico. Qué menos,
¿no?
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Suerte de Saavedra, en pie de guerra por sus viejinos
La barriada de Suerte de Saavedra, al E de la ciudad, la que todo el mundo conoce porque
allí se celebra el mercadillo dominical, está en pie de guerra.
Solidaria y pacífica, se entiende. Y es que el personal anda
soliviantado porque llevan diez años pidiendo un Centro de Mayores al
Ayuntamiento de Badajoz, y ni puto caso, oiga. Que para reunirse
utilizan las calles y los bares. En tanto en las demás barriadas tienen
el suyo reglamentario, como se corresponde. Y ellos dicen que por qué este trato
discriminatorio. Que son tan ciudadanos como los demás, nos'ha jodío.
Por este motivo, esta mañana había un puesto en el mercadillo de los
martes de la barriada de La Paz, recogiendo firmas a diestro y
siniestro. Y en la papela que ponía ésto:
Los
abajo firmantes reconocen que en la barriada de Suerte de Saavedra de
Badajoz es necesario un Centro de Mayores y Pensionistas, y mientras se
construya el que solicitamos, que habiliten un local para estos fines,
llevaremos estas firmas al Defensor del Pueblo y a las distintas
Administraciones en Badajoz y Mérida.
Así que me he visto obligado a consultar el Diccionario de Autoridades de la Ciudad de Badajoz,
edición 2007, que ya va por el tocho XXV, con dos mil páginas cada uno,
y me he tirado a la V, de Viejinos, y allí me he encontrado con la
institutriz de Viejinos, Jubilatas y Pensionistas del Reino de Badajoz,
que es una tal Rosario Gómez de la Peña Rodríguez, nueva en el
carguete, a quien le quiero dar un toque para que nuestros viejinos de
Suerte de Saavedra tengan el local que se merecen. Doña Rosario, bonita, atiéndales, que nuestros viejinos se lo merecen todo.
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En el día de San Cristóbal y Santa Prudencia
Hoy, 10 de julio, es el día de San Cristóbal, patrón de medio mundo. El
que va sobre ruedas. Que en el otro, el del Tercer y Cuarto Mundos, no
tienen costumbre. Que van a pie enjuto. Y no hay ironía ni broma alguna
que valgan cuando digo ésto, colegas. De manera que San Cristóbal sigue
siendo el patrón de los que vamos motorizados y echando leches por esas
carreteras de Dios. No sólo de los taxistas, camioneros y demás
conductores profesionales. Quién no conduce hoy: desde el niño, en su
taca-taca, al jubilata en su coche de tercera mano, pasando por los
chiquininos, en los coches chocantes de la Feria, y los mozuelos y
yogurines, en sus flamantes scooters. Por
lo que en el salpicadero de nuestros vehículos no puede faltar la
imagen del Santo, ese gigantón que lleva al Niño Jesús sobre sus
hombros. Pero, ¿y si no lo tenemos, que ya no venden sus plaquitas?
Pues ponemos el de Santa Prudencia. ¿Y quién es esta Santa?, diréis con
toda razón. Pues una Santa virtual, que no tiene imagen ni figura
conocidas, hermana de San Sentido Común, que nos permite controlar los
mandos y marchar a la velocidad adecuada, por el carril correcto, sin
hacer alardes a lo Fernando Alonso para adelantar a su colega, Lewis
Hamilton, el hijo de la gran... bretaña, evitando que nuestro final sea
el Hospital más cercano. Eso, si hay suertecilla, que, si no, te
conviertes en fiambre en menos de lo que canta un gallo. Lo dicho,
hoy es el día de San Cristóbal y Santa Prudencia. Felicidades
motorizadas a todos y a todas, sean conductores, copilotos o viajeros.
¡Y feliz viaje de ida y vuelta!
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Una casona en la plaza Alta
Que la recuperación del Casco antiguo pacense es un hecho irreversible,
lo podemos constatar viendo cómo vuelven a abrirse locales aquí, allá y
acullá. No al ritmo que todos queremos, pero la cosa no tiene vuelta
atrás. Empezando por las Instituciones --Junta de Extremadura,
Ministerio de la Vivienda, Ayuntamiento, UNED, Diputación
Provincial...-- y completándose con la iniciativa privada. Esa que se
gasta lo que no está escrito en viviendas y locales, con sus
inversiones, proyectos y obras. Y el penúltimo ejemplo lo han dado los
empresarios de La Casona, la taberna de la plazuela de la Soledad, que
han abierto otra Casona, la Alta, en la plaza Alta, valga la
redundancia. La del insigne Obispo que fue de Badajoz, Juan Marín de
Rodezno. Y hace unas fechas que la visitamos, causándonos una
gratísima impresión: por su espaciosidad, tanto interior como exterior
(veladores), su ambiente acogedor, incluido el aire acondicionado, su
decoración --con enormes fotografías de rincones de la plaza Alta y
aledaños-- y, lo que es mejor, por su disponibilidad y presteza en el
servicio. Y aquí es donde está la madre del cordero, porque de qué te
vale un grandísimo y amueblado local si el servicio falla más que las
escopetas de balines de la Feria. Y el día que fuimos, a la hora del aperitivo del mediodía,
con lleno total, había una decena de personas animosas, ataviadas de negro, sirviéndote
con presteza. Desde los cocineros a los camareros de los veladores,
pasando por los de la barra y otros auxiliares. Por lo que no tuve
más remedio que rendirme a la evidencia y felicitar a Quico, uno de los
socios de las Casonas, ésta, la Alta, y la matriz, llamada también
Baja, junto a la estatua flamenca del Porrinas. Y lo bueno es que hay
más, que tienen pendiente abrir un restaurante en el sótano,
restaurante que también tendrá acceso por la calle Zapaterías. Damas
y caballeros, para quitarse el sombrero. Con rima y todo. Y no conozco
de nada a los barandas de las dos Casonas, que aquí hay que entrar con
la pasta por delante. Esperemos que la novísima taberna-restaurante de la plaza Alta --abierta el pasado 23 de junio-- fructifique y otros
negocios le imiten en un futuro cercano.
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López, el artesano de las barricas de cemento
Uno de los atractivos de todo Mercadillo, Rastro de antigüedades o
Feria de artesanías que se precie es que te puedes encontrar el chollo
de tu vida, gastándote cuatro perras. Pero también tiene el encanto de
ver en acción a artesanos originales y atípicos, vendiendo productos de
lo más insólito. Como el pasado sábado en el Rastrillo del Casco
antiguo pacense, donde la elevada temperatura reinante hizo que el
público se quedara en casa, en tanto el número de puestos se redujo a
un tercio de los habituales. Como que estuvimos en familia, vamos. Así
y todo, hubo un artesano, nuevo en esta plaza, que llamó la atención. Y
es que vendía... ¡barricas de cemento! Como las que se hacen de roble
de toda la vida para el vino, pues de cemento. Se trataba de un tipo de
Almendralejo --¿de dónde, si no?--, llamado Juan Antonio López López,
que viene fabricando desde hace algún tiempo barricas de diversas
capacidades y a distintos precios, claro. Y que me las enseña: --Mire,
ésta de 16 litros, a 57 euros, la de 20, a 61, la de 8, a 50 y la de 4,
a 34. Y ésta, que es la de mayor capacidad, de 35 litros, a 95 euros. --¿Y el sabor de los caldos, maestro...? --Estupendo, fresquito, sin envidiar a los de roble. Y el invento lo tengo patentado, que se sepa. --Pero, venga, pruebe usted. Y me sirve una copichuela de un vino embotellado que llevaba.
YO LO HAGO TODO --Pues mire usted, yo lo hago todo: recojo la uva, produzco el vino, lo embotello y lo vendo. --No está mal, maestro, como uno que yo conzco, Juan Palomo. --¿Juan qué...? El que ha bebido es un crianza, con ocho meses en barrica de cemento, uva cencibel. --A ver, pruebe usted este otro. Y me larga otro vasito. --Éste es un vino joven, pitarra del 2006, a 3 euros la botella. Y nuevo lingotazo al canto. --Pues
el que ha bebido lleva ocho meses en barrica de cemento, un vino de
pitarra de 16 grados, crianza, del año 2004 y lo vendo a 5 euros. --No está mal, pero me falta el aperitivo, es que la hora que es... --salgo en defensa propia. --Pues
he vendido todas las botellas que he preparado de este vino. Y este
año, de los 1.800 litros que he producido, llevo vendidos 1.300. ¡Ah!,
se me olvidaba, también tengo vino mezclado con aguardiente casero.
¿Quiere probarlo?
--No, déjelo para otra ocasión. Además, será muy fuerte.
--¡Qué va!, gusta mucho en mi pueblo. A punto de la despedida, que el tal López vuelve a la carga: --No se vaya, tome esta otra copita, que me ha caído usted bien. --¿Y de qué es ahora, si puede saberse? --De orujo, que lo hago también en mi casa, de 65 grados, anda, pruébelo. --Pero... --Nada, nada, pruébelo. --Que me voy a quemar por dentro, maestro, que a esta hora no pega el orujo ni con cola --trato de evadirme. --¡Qué va!, anda, tome este botellín de agua y échese un trago para aliviarse. Y allí que me pego un viaje de orujo virgen cuando es la una y media de la tarde en la plaza Alta de Badajoz, con la caló.
UN ARTESANO-ARTISTA Después
de recuperar el resuello y el habla, y tras hacerle varias fotos en el
puesto, que dejo al tal López, el artesano de las barricas de cemento
de Almendralejo. Que, por si fuera poco, se dedica también a hacer toda
clase de esculturas de cemento, bustos y cuerpos completos. Un artista del cemento, vamos. Con que me da su
papela y allí dice que vive en Almendralejo, Ciudad Internacional del
Vino, en el 15 de la calle Diego Sánchez de Badajoz. Localidad pacense
que, a partir de ahora, ya goza de un nuevo título: Ciudad
Internacional de las Barricas de cemento.
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Mientras la ciudad duerme
O dormita. O termina de ver el último telediario en la caja tonta. O se ha
quedado "roque" en el sillón leyendo lo último de Antonio Gala.
Mientras esto ocurre, digo, en la calle hay gente que trabaja en
silencio, con rapidez, adecentando las vías urbanas. Como la cuadrilla
de operarios del Ayuntamiento que anoche, sobre las 12, repintaba los 4
pasos de peatones del cruce República Argentina-Adelardo Covarsí. Tres
operarios de Señalización vial, de la Policía Local, con su furgoneta
reglamentaria, rematando los pasos de cebra de la encrucijada. Para que
se dinquelaran mejor, que ya estaban desaparecidos de tanto tráfico. Esos
pasos de peatones que muchos ciclistas y motoristas en este pueblo los
utilizan para hacer lo que les sale de las pelotas, sin importarles que
son pasos reservados a la gente, niños, ancianos e impedidos. Esas
zonas libres que muchos automóviles ocupan como aparcamiento,
importándoles un huevo pato que el personal tenga que pisar la calzada,
con el peligro que ello conlleva. Pues han quedado blancos, blanquísimos, y en un santiamén. Y es que los muchachos del sheriff Sardiña, cuando trabajan a destajo y sin poner multas, es que da gloria verlos.
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