El Guadiana que conocí

Por El Avisador - 5 de Julio, 2007, 15:59, Categoría: General

El río Guadiana por Badajoz-capital --antaño, muy caudaloso, ancho, buen agua, aunque un poco turbia, con orillas en muchos sitios planas--, ofrecía a los pacenses el mejor lugar para atenuar las máximas de los termómetros. Los 40-45 grados de verano, con un río tan espléndido al lado, ofreciendo sitios idóneos, ya se sabe, todos al río, a disfrutarlo, que los niños jueguen y se entretengan. Los mayores, no digamos, más que los niños. Los sitios idóneos han existido de la siguiente manera:

Antes de los años 60:

Las Crispitas, que yo las conocía por Las barrancas.
La Pesquera, una represa de una fábrica de luz. Canal de los Ayala.
El canal de los Ayala, orilla derecha, río abajo.
El canal de los Ayala, orilla izquierda, río abajo.
El Pico, islote de cantos rodados y arena en mitad del río
El Embarcadero, lugar de amarre de barcas, paseos y pescas.
El Puente Viejo, sólo para gente atrevida y valiente.

Los lugares citados cada uno tenía sus bañista, según su domicilio, bien en Badajoz --Casco antiguo-Centro-extrarradios-barriada de la Estación--, así, en forma genérica, aunque puntualmente cada uno iba donde le parecía. Lugares preferidos por muchos, Las Crispitas, El Pico, Canal de los Ayala, orilla derecha. El Embarcadero, por su profundidad, para gente mayor y nadadora. La Peña del Ahogado, frente al Pico, lugar con grandes piedras sumergidas, peligroso. El Puente Viejo servía de trampolín para los que arriesgaban tirándose a las pozas del rio. Peligro máximo, incluso con los arrastres del río en invierno por su grandes crecidas, eran valientes aquellos muchachos. Hay que pensar que el Puente Viejo aún tenía restos de construcciones anteriores en el fondo porque había sido derribado siglos antes por la tremendas crecidas.
     
De los 60  en adelante:

La Playa, margen derecha, río abajo. Próximo al camino Viejo de San Vicente.
Entre dos  puentes, el Viejo y el Nuevo

Sólo cito estos dos, por ser los más conocidos y donde tuve más vivencias de jovencito.

La Playa, orilla plana de cantos rodados, con arena gorda, playa artificial, con cierre de alambre, casetas vestuarios, trampolín bien dentro del río y su bar (antes no se decía chiringuito). Era de pago. Casi como una piscina pero en el río. El Guadiana, en la Playa, magnífico. ancho, con caudal, aguas aptas para el baño.
Los nadadores al trampolín, más varones que hembras, haciendo sus picados. Existía profundidad suficiente para hacerlo. Los menos nadadores, cerca de la orilla, pero igualmente disfrutando del río.
Anécdota en la Playa, primer ejercicio de ayuda al necesitado (no había socorrista). Al tirarme del trampolín, una mujer sumergida, con los brazos en cruz, pelo en desbandada, o sea, los principios de un futura ahogada. Mi brazo izquierdo por su axila, nadando con el otro brazo, a la superficie con ella, después la acerqué a la orilla. Una multitud junto a mí y se hicieron cargo de la chica. Yo hice mutis por el foro. Edad, 15 años. Digo primer ejercicio, que hubo dos más pero en otros lugares, que no viene a cuento ahora.
Los muchachos, para evitar el pago y poder disfrutar del trampolín, entraban por la mitad del río, si bien los guardas de la playa estaban ojo avizor.

Ente los dos puentes, El Viejo y el Nuevo.
Lugar que me gustaba mucho, por la cantidad de conocidos, de mi edad y algunos años más, los que tenían más edad ya empezaban con sus chisteos y los más pequeños empezábamos el aprendizaje "sexuá", mirando, oyendo y copiando de lo lindo. La rama de las féminas, supongo igual. Por lo menos, las risitas, las miraditas y otros calentoneos existian, bueno que si existían y, si no, que hablen las bartolas de cada cual.
El río era muy ancho, muchos cantos rodados y grandes, poca arena gorda, pero la orilla tenía arbolado de eucaliptos, que aliviaban bastante con su sombra. El cruzar de una orilla a otra, varias veces al día, máxime cuando se trataba de acompañar a los mayores por alguna exhibición varonil antes las hembras. El deslumbre del  nadador, como tarzanes del Guadiana.

El primer bañador, de  marca "Meyba", color rojo, lo estrené entre los dos Puentes, cortito, con un bolsillo pequeñito interior, con la chapita de la marca Meyba. Cualquiera se ponía otro ya. Los jovencitos, como los de ahora, a lucir marca. Esa marca de bañador ha creado una forma genérica para denominar cualquier tipo de bañador de caballero, pero es una marca, en mujer también lo había, pero en este caso, no tuvo esa fijación genérica. Raro, pero cierto.
Aún recuerdo todos los que nos juntábamos en aquel lugar, pero los nombres no puedo concretarlos y para que confunda unos con otros, lo mejor es no citarlos. Pero muchos de los que ahora ya están jubilados, o próximos, como maestros, funcionarios, de la banca, algunos militares, policías secretas, autónomos de los electrodomésticos en la calle Menacho, al final, inmobiliarias en la calle Mayor o por ahí, y un largo etcétera, fuimos contemporáneos con el Guadiana de aquellos años. No digamos de nuestros padres, pero supongo quizás de jóvenes, por el condicionamiento social del primer tercio del siglo pasado, tuvieron menos conciencia del agua del Guadiana.
El Guadiana, como tanto otros ríos, sus cabeceras están llenas de pantanos, la saca de agua para el regadío es notable, la contaminación, quizás, sobresaliente, por lo que cuando lo veo en mis visitas a Badajoz, es como uno de la tercera o cuarta edad, decrépito y necesitado de ayuda, de mucha ayuda. Dios lo quiera.

Valentín Rodríguez Rodríguez
valentinpacense@gmail.com

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