La vieja Fuente de la Rana

Por El Avisador - 3 de Julio, 2007, 11:56, Categoría: General

En Badajoz, de niño conocí el nombre de dos fuentes de agua potable de calidad, una, llamada Fuente de La Rana, situada en la cabecera del Puente Viejo, entre el primer ojo, viniendo de la Estación, y la muralla que configuraba la entrada por la antigua puerta del Camino Viejo de San Vicente de Alcántara. En un rincón, un habitáculo pegado a la muralla y bajando unos escalones, el aljibe, con buen agua. Muy pocas veces tuve la oportunidad de visitar la mentada fuente, quizás una vez o dos como máximo, pero por un antiguo policía nacional, que a diario iba con su cántaro de agua; este buen  señor hacía por lo menos casi dos kilómetros de ida y otros tantos de vuelta para tener en su casa el agua de la Fuente de la Rana. El nombre, supongo, que por su proximidad al rio Guadiana, alguna vez los batracios pudieran haberla visitado en la antigüedad.
Las personas que vivían en algunos de los ojos del Puente Viejo, los que estaban más cerca de la fuente, se abastecían de la misma, como también los que habitaban las antiguas garitas de vigilancia de la puerta del Camino Viejo de San Vicente de Alcántara. Recuerdo que un ojo de otro pequeño puente que existía antes de llegar a la repetida puerta de San Vicente, ése también estaba habitado y muchas veces he visto desde lo alto del Puente Viejo llenar cántaros de agua en la citada fuente.
Aún recuerdo la fisonomía de algunas personas de las que vivían en los bajos del Puente Viejo y la pobreza existente. Pero debo decir rápidamente que las que vivían en los bajos de los ojos del Puente Viejo tenían acondicionadas sus casitas todo lo mejor que podían, además de un pequeño huerto colindante, que las verduras y hortalizas no faltaban. Gallinas, algún burrito, cerdo etc.,  etc., eran animalitos domésticos que, supongo, servirían a los habitantes de los ojos del puente. Además, tengo como una nebulosa que no me permite fijar alguna imagen de las personas, pero algún muchacho o muchacha de mi edad había, y yo, como pasaba el puente cuatro veces diariamente, eran ya conocidos míos. Además, cuando el Guadiana se llenaba de agua, con las crecidas, por ejemplo, la del año 1956, rápidamente ponían a salvo cuanto podían. Don Diego Barrena los ayudaba junto con los de la Barriada de Las Moreras, pues todos corrían la misma mala suerte. El barrio de la UVA en la Carretera de Campomayor vino a remediar en lo posible a aquellas gentes que con tanta frecuencia el Guadiana les arrebataba sus enseres.
Algunos de los habitantes de Las Moreras y de los ojos del puente pusieron resistencia al cambio de domicilio, aún cuando mejoraban de viviendas, pero los huertos, los animales y otras cosas se perdían en el cambio. Supongo que una pérdida importante sería el agua tan buena de la Fuente de la Rana, si bien no quiero decir que por ello ofrecieron resistencia al abandono del repetido sitio, en la proximidades de nuestro río Guadiana.
Pasados los años, La Fuente de la Rana fue contaminada por filtraciones malignas. Qué poco remedio tienen las cosas. Otra pena más para el libro del olvido.

Valentín Rodríguez Rodríguez
valentinpacense@gmail.com

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